Fervor multitudinario por el Cristo de Vigo

Luis Carlos Llera Llorente
luis carlos llera VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Cien mil personas renuevan sus promesas en una procesión que une a la ciudad con un símbolo

06 ago 2024 . Actualizado a las 00:44 h.

Vigo cumplió la palabra dada en 1809 y renovó su fe en el Cristo de la Victoria con una procesión a la que acudieron cien mil personas y que se celebró por primera vez al año siguiente de la Reconquista. El recuento de fieles empezó con el fin de semana cuando iniciaron el recorrido desde la concatedral los primeros devotos portando velas y exvotos. «La vela larga atada con el palo ayuda mucho a caminar porque sirven de bastón. Vale diez euros», comentaban dos fieles caminando a la altura de A Laxe.

Se trata de una de las manifestaciones de fe más grandes de España y la primera de Galicia. La procesión del Cristo trasciende los religioso y se convierte en un símbolo de viguismo y de unión de la ciudad. La devoción es tal que hubo gente que ofreció dinero por ir de costalero, pero la cofradía rechazó este tipo de simonías.

Para que todo funcionase bien, la entidad religiosa contó con la banda de música militar, las corales y la colaboración de 200 personas, entre cofrades y voluntarios. Además, el Concello tuvo vigilantes a 15 patrullas de policía que estaban de servicio. Los agentes regularon el tráfico desde primera hora de la mañana, cuando ya eran visibles las colas con cirios buscando las escasas sombras de O Berbés. La Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria consiguió la participación de voluntarios de Vodea, la agrupación que hace tareas similares a Protección Civil.

La jornada dominical empezó a las once de la mañana en el templo del Casco Vello, donde se celebró la misa solemne presidida por el nuevo obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín. A las 19.30 horas salió con gran expectación la imagen del Cristo, al que esperaban los fieles aglomerados en la plaza de la iglesia. Miles de personas acompañaron al Cristo por el barrio histórico. La procesión alcanzó su esplendor en O Berbés. «Creo que hay más gente que otros años», señalaba el carrero mayor, el abogado Carlos Borrás. Su familia es la que construyó en una fundición la carroza que traslada la imagen. Los fieles siguieron a Jesús crucificado mientras sonaba por megafonía los rezos y peticiones. «Es una procesión única en el mundo. Cada uno vive la fe de forma distinta», decía un joven.

La procesión supuso una logística muy importante y un cuidado extremo. La bajada por la calle Real fue de lo más emocionante. Los vecinos salían al balcón y prácticamente podían tocar la imagen. «Son calles muy estrechas y se pasa al lado de los balcones», señalaban desde al cofradía. La imagen tiene 2,20 metros de alto pero montada en el carro con la peana alcanza los 4,64 de altura, por lo que hay que tener cuidado al pasar por algunos sitios, para que la cruz no chocase o se enganchase con alguna farola. El Cristo lo portaban 16 costaleros que iban alrededor de la carroza y otros tres se situaban debajo. Todo dirigido por el carrero mayor, que sigue la tradición del hermano de su abuelo, Manuel Sanjurjo.

Los sanitarios y voluntarios estuvieron pendientes de todos. Según la Policía Local, no hubo incidentes reseñables. La presidenta de la cofradía, Marora Martín Caloto, dio las gracias por la presencia de la Policía Nacional, que cumple cien años. El comisario Ramiro Gómez llevó el estandarte.