Bajar la imagen de Jesús crucificado hasta los cientos de fieles en la Concatedral viguesa costó una hora de esfuerzos por parte de los cofrades
04 ago 2024 . Actualizado a las 22:51 h.En una jornada de luto, el Cristo de Vigo descendió desde su altar para consolar a los fieles que lloran por el accidente mortal en las fiestas de Matamá y por tantos sinsabores de la vida ocurridos en los últimos meses. En la misa previa a la ceremonia del descendimiento se rezaron plegarias por el fallecido y tuvo una enorme carga simbólica y emotiva. La figura de Jesús bajo de las alturas en la Concatedral para que los asistentes pudiesen acariciarle con la mano o un pañuelo antes de ser subido de nuevo al madero para la procesión de hoy, donde la ciudad cumplirá una promesa efectuada hace 215 años.
La operación llevada a cabo por los cofrades emula al momento en que José de Arimatea, un discípulo que estaba oculto por miedo, sale a la palestra y baja a su maestro de la cruz. En este caso no es un desenclavo porque la imagen es de una sola pieza y se distingue de otras que son articuladas y presiden otros retablos de templos de Galicia.
La carroza que portará hoy al Cristo entró en el templos a las 20.45, al acabar la Eucaristía que estuvo presidida por el arzobispo emérito de Santiago Julián Barrio y por el nuevo obispo de Vigo, Antonio Valín. El trono avanzó por el pasillo y después llegaron una docena de miembros de la cofradía con las enormes escaleras de más de diez metros que sirven para subir a la cruz. Los montañeros celtas habían asesorado a la cofradía sobre cómo operar con los arneses sin riesgo de caída. La maniobra es dificultosa y era seguida por cientos de fieles que abarrotaban el templo.
La presidenta de la cofradía, Marora Martín Caloto, repartía estampas y medallas entre los devotos que daban donativos tras la celebración de la misa.
Una vez finalizado el rito, que se prolongó durante una hora, los feligreses se organizaron en largas filas para acariciar y besar al Cristo, aprovechando así los pocos momentos en que lo tienen al alcance. Además de las peticiones, fueron numerosos los agradecimientos por las curaciones realizadas. Una de las devotas, Margarete, decía que hizo una promesa hace más de cincuenta años porque su hija estaba en grave riesgo.
El descendimiento es una ceremonia que despierta muchas emociones en personas que están prometidas al Cristo o que han desarrollado su devoción por él. En la iglesia, había también curiosos foráneos conmovidos por la devoción que genera el Cristo ya que la basílica viguesa rebosaba de público que aguardaba en la plaza de la iglesia y que aplaudió y ovacionó al Cristo de la Victoria y a los cofrades que lo bajaron.
En la entrada ya se empezaban a recoger los cirios y velas de los primeros fieles que han preferido huir de las aglomeraciones y realizar el recorrido ante de la procesión oficial que parte esta tarde y en la que llevará le estandarte el nuevo comisario Ramiro Gómez para conmemorar los cien años de la creación de la Policía Nacional.
Tras la ceremonia, el himno al Cristo de la Victoria fue un colofón emotivo para un acto que une mas a los vigueses.
La procesión arrancará a las 19.30 horas
Este domingo, en el que se da gracias al Cristo de la Victoria y se pide por las necesidades de la ciudad, se celebrarán misas en la concatedral cada hora desde las siete de la mañana. A las 11.00 horas, el nuevo obispo de Tui-Vigo, Antonio Valín, oficiará la eucaristía solemne a la que suelen asistir las autoridades. Luego, a las 19.30 horas, saldrá ya la procesión que recorrerá las calles del Casco Vello y el ensanche de la ciudad y que, si no se produce ningún imprevisto, acabará sobre las 23.00 horas en el templo de salida.