Las deficiencias causadas por las obras del aeropuerto de Vigo desatan el enfado de un piloto

Carlos Punzón
C. Punzón VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

FLIGHTRADAR

Un avión de Iberia Express procedente de Tenerife tuvo que dar cuatro vueltas hasta que la pista fue declarada libre de tierra y restos de construcción

30 jun 2024 . Actualizado a las 21:32 h.

Hasta cuatro veces se vio obligado a sobrevolar al sur de Baiona y sobre O Porriño un Airbus A-320 de Iberia Express procedente de Tenerife antes de ser autorizado a aterrizar en el aeropuerto de Vigo. Tras más de dos horas volando sobre el Atlántico el aparato tuvo que esperar casi veinte minutos a que los bomberos de la terminal aérea del sur de Galicia certificasen que tierra, piedras y otros elementos de la obra de reasfaltado de la pista de Peinador no habían saltado al firme tras la llegada quince minutos antes de un vuelo procedente de Madrid de Air Europa.

El comandante, que había solicitado poder aterrizar en modo visual, al no poder hacerlo siguiendo el sistema de GPS, no entendía por qué el centro de control aéreo de Santiago no le permitía tomar tierra en Vigo. Su enfado fue a más después de que tras ser obligado a esperar y dar tres vueltas en la zona de Baiona y tras ser autorizado a enfilar la pista, al estar en situación de embocarla, se le conminase a dar otra vuelta más en el área de O Porriño. Fuentes conocedoras de la discusión aseguraron que el piloto llegó a advertir que exigiría en cuanto llegase a tierra explicaciones por la demora causada por una operación que aumentó el gasto en combustible del aparato, consumo que se incrementa al volar a baja altura como fue el caso.

Fuentes del puesto de control aéreo compostelano señalan que no fue posible autorizar el aterrizaje hasta que los bomberos comprobaron que la pista estaba libre de restos de la obra realizada en la pista, operación implantada como obligatoria tras cada despegue y aterrizaje a raíz de las discrepancias que en materia de seguridad fueron planteadas por los inspectores de la Agencia de Seguridad Aérea al comprobar el estado en el que se encuentra el terreno contiguo a la pista. Los baches generados por la maquinaria de la obra, los montículos de tierra acumulados y las arquetas sin tapa obligan a tener que hacer una inspección visual tras cada operación.

La tecnología elegida por el comandante, basada en radiofrecuencia, conlleva unas cartas de navegación más antiguas que las diseñadas para operar con guiado por GPS, lo que obliga a un recorrido menos directo e incrementó la demora en el aterrizaje. El comandante no llegó a contactar finalmente en tierra con aproximación de Santiago, donde declinan cualquier responsabilidad en la demora registrada.