Marcos, el héroe que vuelve a la vida en Vigo

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Xoán Carlos Gil

La Guardia Civil homenajea a un agente que sufrió un daño cerebral en una actuación cuando estaba fuera de servicio

15 jun 2024 . Actualizado a las 15:19 h.

Un héroe vuelve a la vida en Vigo entre los aplausos de sus compañeros. El guardia civil Marcos Troitiño cruzó ayer la puerta de salida del Hospital Vithas Vigo (Fátima), donde llevaba ingresado desde octubre y antes estuvo tres meses en coma. Agentes de la Comandancia de Pontevedra, del cuartel de Vigo y también miembros de la Policía Nacional y del equipo médico le hicieron un pasillo de honor y le aplaudieron cuando salió del ascensor en su silla de ruedas acompañado por su mujer María y su hija de ocho años. Fue toda una sorpresa que no esperaba, un empujón de optimismo al que Marcos solo podía decir «Gracias», junto a su mujer y a su hija, emocionadas.

El capitán de la Compañía de Vigo, Rafael Antonio Pereira López, le obsequió con la figura de un peregrino para recordarle que fue, es y será siempre guardia civil. El comandante de Pontevedra, Álvaro Fernández, le dio mucho ánimo para la vida que sigue y valoró su «familia maravillosa», que estuvo con él en todo momento «y van a seguir todos los días».

Marcos Troitiño, de 41 años, nacido en Pontevedra, resultó gravemente herido el 30 de junio en Castellón tras perseguir a un ladrón. Estaba destinado en el cuartel de Burriana y aquel día se encontraba fuera de servicio. Había ido con su familia a hacer unas compras a un centro comercial. En un momento dado, observó cómo un vigilante de seguridad privada salía corriendo detrás de una persona que se llevaba ropa sin pagar. Pese a que él no estaba trabajando, decidió emprender la persecución. «Tiene mucha vocación. No puede ver algo injusto y no actuar», afirma su mujer. La mala suerte ocurrió al cruzar el paso de peatones. Una conductora que no tenía mucha pericia al volante lo embistió accidentalmente.

Marcos sufrió un grave traumatismo craneoencefálico. Fue ingresado en estado crítico en el hospital de Castellón. Dos médicos lo dieron por muerto y solo le ofrecían cuidados paliativos. Pero quien no se rindió fue su mujer, «la persona más fuerte que he conocido en mi vida», reconocía ayer el comandante de Pontevedra. Ella se lo llevó a Gijón y de allí a Pontevedra, hasta que acabó siendo ingresado en el Hospital Vithas Vigo, que cuenta con una planta especializada en neurorrehabilitación. Allí se puso en manos del doctor Pablo Villarino Torrado, director del Instituto de Rehabilitación Neurológica de dicho centro hospitalario. Llegó con un trastorno neurocognitivo mayor grave (síndrome confusional postraumático). «Marcos fue un paciente que se esforzó mucho. Es un hombre con mucha fuerza de voluntad e inconformista», valoraba el especialista, que ayer firmó el alta.

Apoyo médico

Gracias al apoyo del equipo médico, durante los últimos meses ha trabajado para restaurar las facultades perdidas por los daños cerebrales que le causó el accidente. Cuando llegó solo podía responder afirmativa o negativamente con el movimiento de un dedo y ha podido recuperar movilidad, el habla y parte de la memoria de los últimos 20 años que había perdido. En solo unas semanas mejoró en todos los procesos cognitivos, se le pudo retirar la traqueotomía y la sonda gástrica. A nivel motor, poco a poco recuperó el control del tronco y logró mantenerse sentado de manera estable e iniciar el trabajo de marcha.

Camina con un andador y un poco de ayuda, hace su aseo personal, se ducha por sí mismo, es capaz de comer por sí solo y de razonar. «El traumatismo fue grave, pero la recuperación nos satisface», valoraba el doctor Villarino.

La unidad especializada del hospital Vithas abarca todas las necesidades de las personas que sufren daños cerebrales y las de sus familias. Cuentan con áreas de psicología, de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y también de trabajo social para ayudar a las familias en la búsqueda de ayudas y recursos que precisan tras la nueva vida que empieza tras sufrir un traumatismo cerebral. «También ayudamos en la adaptación del hogar. Marcos tiene movilidad, pero precisa de ciertas adaptaciones en su casa y nosotros también asesoramos en ese proceso», destacaba Pablo Villarino.

La mujer de Marcos agradecía todo el apoyo que han recibido en Vigo durante los últimos meses. La Guardia Civil de Vigo y de Pontevedra ha estado siempre en todo momento brindándoles su ayuda en todas las gestiones que han necesitado. El accidente les ha cambiado la vida radicalmente. Para no separarse de su marido, María tuvo que mudarse hasta la ciudad olívica y matricular a su hija en un colegio de la ciudad. La compañía de seguros corrió con los gastos médicos.

Una vez recibida el alta hospitalaria, regresarán a Gijón, de donde ella es oriunda. Es el proyecto de vida que manejaban cuando se encontraban en Castellón y que no se ha visto truncado a pesar del accidente.

La familia se llevará el recuerdo del cariño que han recibido en la ciudad olívica y del cálido homenaje que ayer por la tarde recibieron en el área de recepción del hospital. «Todos agradecemos, como miembros de la sociedad civil por todo lo que hiciste. Las fuerzas y cuerpos del estado nos quitamos el sombrero», afirmó el comandante de Pontevedra. Ayer miércoles se fue por fin de alta tras un largo período de hospitalización, siendo independiente en las actividades básicas de la vida diaria y, aunque requiere de una silla de ruedas para moverse, que se autopropulsa, es capaz de realizar la marcha con un andador y la ayuda de la fisioterapeuta o de sus familiares.