Una oficinista del Cunqueiro percibirá 20.000 euros por un atropello que le trastocó la vida

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Oscar Vázquez

La accidentada de Vigo ganó peso, apenas podía trabajar sentada por sus dolores y sufría una cojera leve

16 abr 2024 . Actualizado a las 00:42 h.

Un atropello en Vigo le trastocó la vida y ahora un tribunal obliga a la aseguradora del vehículo a compensarla con 20.000 euros por los perjuicios que ella tiene en el día a día. Una antigua administrativa del Hospital Álvaro Cunqueiro percibirá dicha indemnización por la pérdida de calidad de vida que le ocasionaron las lesiones sufridas en un atropello en la avenida de la Atlántida en febrero del 2020 y que le provocaron una cojera. La arrolló un Mercedes que, a su vez, había sido desplazado por un BMW. Ahora, una sentencia del 26 de enero, de la Sexta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, reconoce que perdió calidad de vida porque la lesionada ganó peso, tenía dolores relevantes, caminaba con inestabilidad y cojera leve. Incluso le había sido reconocido la incapacidad permanente total habiendo tenido que cesar como administrativa del hospital.

El Juzgado de lo Social número 2 de Vigo había admitido que su coccigodinia (dolor localizado en el cóccix, la parte más baja de la columna vertebral) y talalgia en el tobillo (dolor en el talón) con afectación del nervio le «impiden acometer con un mínimo de dignidad profesional las labores propias de administrativa porque, como ha declarado el perito, el dolor es constante y no puede estar sentada ni de pie mucho tiempo, y debe caminar con ayuda».

La pretensión de la lesionada había sido rechazada por el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Vigo. Pero la Audiencia le replica que «no podemos menos que reconocer la concurrencia clara de una pérdida de calidad de vida, pues ella antes del accidente desarrollaba una vida con normalidad». Desde que ocurrió el siniestro, «marcó un cambio en su vida personal tales como el tiempo que podrá permanecer sentada o de pie, ocio, deporte, etcétera y laboral». Por tal motivo, obliga a la aseguradora a pagarle 20.000 euros.

La Audiencia le reconoce seis puntos de perjuicio por una artrosis postraumática de tobillo y un perjuicio estético ligero mientras que el anterior juez le daba uno por cada concepto. En el caso del tobillo, la sala ve evidente que esta secuela influye claramente en su vida y la limitan.

El tribunal reconoce que a partir del accidente, la lesionada desarrolló una cojera leve que generó otras patologías porque, al dolerle el talón, se apoya más en una pierna que en otra, se sobrecarga y también le duele, lo que le impedía trabajar con dignidad en las oficinas del hospital.

Un año después del accidente fue a urgencias porque durante su trabajo sintió un dolor intenso en la zona sacra (pelvis) cuando estaba sentada y sin haber tenido ningún trauma previo. Los dolores continuaron durante meses, que ella asociaba a una caída por las escaleras hace muchos años. El tribunal duda de que esos dolores tengan su origen en el atropello.