El primer franquismo modificó el nombre de calles importantes de Vigo

j. miguel gonzález fernández

VIGO CIUDAD

escaneada

ERAN OTROS TIEMPOS | Se impuso la toponimia asociada a los dirigentes destacados del nuevo régimen

03 mar 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Por norma, en toda España cada cambio de régimen político, conllevó la mudanza de la denominación de las rúas, con motivo de la simbología, exaltación y propaganda de los nuevos acontecimientos y personajes públicos. Ocurrió con la Gloriosa Revolución de septiembre de 1868 o

con la Iª República. En el Vigo de 1936, la gestora municipal presidida por el comisario de guerra José Giménez García, en un principio solo modificó tres nombres, pero muy pronto se fueron ampliando con designaciones propias del triunfo del bando «nacional» sobre todo en la guerra civil.

Entre los iniciales se encontraba, por supuesto, la avenida del general Franco, que no era otra que la Gran Vía, eje fundamental de la futura trama urbana, pero que por aquel entonces aún estaba dando sus primeros pasos. Francisco Franco (1892 ? 1975) ascendió por méritos en la guerra del Rif (Marruecos); se sublevó contra la República y obtuvo la victoria en el conflicto fratricida. Centralizo todos los poderes: Generalísimo de los Ejércitos, Jefe de Estado y Caudillo de España, instaurando una dictadura nacional-católica que duró 40 años.

Urzaiz, otra calle importante, pasó a denominarse de José Antonio. J. A. Primo de Rivera (1903-

1936), hijo del dictador, fundador y líder del partido de corte fascista Falange Española en 1933. Fusilado en la cárcel de Alicante, su formación cayó en la égida de Franco. Venerado por multitud, se convirtió en el mito del «El ausente».

Elduayen, rúa de peso en el centro, tomó el nombre de Calvo Sotelo. José Calvo Sotelo (1893-

1936), oriundo de Tui, jurisconsulto y ministro de Hacienda (1925-30), repetirá en todas las legislaturas republicanas, fundando el partido ultraderechista y monárquico Renovación Española. Murió asesinado el 13 de julio de 1936 como represalia por el homicidio de un oficial republicano, siendo este un argumento utilizado por el bando sublevado para justificar la guerra. Luego se convertiría en «protomártir de la Cruzada o del Movimiento Nacional».

O Progreso, que ya tenía cierta solera, se transformó en Queipo de Llano, de López de Neira a

Ronda. Gonzalo Queipo de Llano (1875-1951) fue un militar africanista, primero progresista -republicano- y luego disconforme con la línea política de la república, se subleva en Sevilla, donde su sanguinaria represión dejó miles de asesinados. Famoso por sus procaces proclamas radiofónicas, se le consideró «virrey de Andalucía», pero después fue apartado por Franco.

La calle del republicano Pi i Margall, por «ser opuesto al Glorioso Movimiento Nacinal» pasó a denominarse general Aranda. Antonio Aranda Mata (1888-1879) defendió Oviedo de los mineros en octubre de 1934, pero por conspirador su carrera decayó. Sublevado, pasó a dirigir el Ejército del Norte. El 24 de mayo de 1939 recibió en Vigo la Laureada de San Fernando costeada por la Federación Gremial de Patronos.

La avenida de O Areal pasó a estar dedicada a Felipe Sánchez Rodríguez (1885-1945), docente y de la administración en el norte de África. Como comandante militar de Vigo, engañó a las autoridades y dirigentes de la izquierda local, que tomó presos y serían fusilados. Siempre fue un hombre gris y poco apreciado incluso por los de su bando.

La popular y antigua Porta do Sol pasará a llamarse del Capitán Carreró. Antonio Carreró Vergés

(1889-1936), africanista, fue destinado al Regimiento de Mérida en Vigo. Fue el verdadero alma máter de la sublevación aquí. El 20 de julio de 1936, por orden de F. Sánchez, leyó el bando de guerra en la Porta do Sol, donde hubo un enfrentamiento con los paisanos allí congregados. Dio la orden de disparar, muriendo dos docenas de personas. Murió pronto en el frente de Asturias, convirtiéndose en un símbolo de valentía y sacrificio para el bando «nacional».

Hoy es México, pero llevó por nombre capitán Cortés. Santiago Cortés González (1898-1937), antimarxista sublevado, se atrincheró con más de 1 000 guardias civiles y paisanos en el santuario de Nuestra Señora de la Cabeza (Andújar), resistiendo los 8 meses de asedio republicano. Murió prisionero de herida de metralla. Recibirá la Laureada de san Fernando póstuma.

[Continúa la semana próxima]

Historiador y miembro fundador del Instituto de Estudios Vigueses