La auxiliar naval Soling despide a la plantilla con un wasap

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

M.Moralejo

La nueva dirección comunica a los trabajadores el inicio de un ERE y estos lo ponen en conocimiento de Inspección de Trabajo porque exigen un procedimiento formal

11 mar 2024 . Actualizado a las 21:26 h.

La plantilla de la auxiliar naval viguesa Soling no sale de su asombro. La nueva propiedad de la compañía, representada por un empresario de Venezuela que aterrizó en la fábrica hace apenas semanas, les ha trasladado que «debido a la situación actual de la empresa, nos hemos visto en la necesidad de iniciar los trámites del ERE». Sin más explicaciones. Los trabajadores ni siquiera han tenido la posibilidad de abordar las causas de este despido colectivo con la dirección de la proveedora de instalaciones eléctricas porque recibieron el mensaje el pasado domingo vía wasap. «Simplemente, enviáronnos unha mensaxe aos sindicatos e déronnos o contacto dos avogados», relata Xulio Fernández, secretario comarcal de Industria de la CIG. No contestó porque exige una práctica formal.

La plantilla de Soling interpreta que el procedimiento no tiene carácter formal y por eso seguirán acudiendo hasta las instalaciones de la calle Paz Pardo para trabajar. A las 8.00, como dicta su contrato laboral, ayer estaban allí. En la puerta de las instalaciones dedicadas a la recepción de mercancías también descubrieron un papel mojado sobre el que se había impreso el mismo comunicado que habían recibido a través de la aplicación de mensajería. «Iremos falando entre nós para ver como actuamos», añade Xulio Fernández. Por ahora, han contactado con Inspección de Trabajo para conocer la legalidad de procedimiento del ERE. Los trabajadores afectados son 77, entre las plantas del grupo de Vigo, Gijón y el País Vasco.

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Fabián Valero, de Zeres Abogados, precisa que el ERE es un procedimiento reglado y que debe realizarse siguiendo un procedimiento formal. «Se debe notificar a los sindicatos o comité de empresa la apertura formal de un período de consultas, constituir una comisión negociadora y elegir a los interlocutores y establecer un calendario de reuniones». Insiste, además, en que los trabajadores deben disponer de la documentación y la memoria explicativa para abrir las negociaciones del despido colectivo. «Es muy importante».

En el caso de Soling, no han procedido así. Más bien, «nos dicen que seamos nosotros los que nos pongamos en contacto con los abogados de la empresa para que nos guíen en los pasos a seguir», indican, sorprendidos y con ironía, los trabajadores. El despacho de abogados que menciona la misiva es Betalegal, situado en Sabadell y especializado en concursal y mercantil, pero no laboral, según figura en su página web.

La historia de Soling comenzó a ensombrecerse en enero, cuando el que era propietario de la empresa, Luis Mingo (sigue figurando en el Registro Mercantil como administrador único), supuestamente vendió la auxiliar naval a «una empresa interesada», como explicó a los trabajadores. Días después irrumpió en este embrollo el empresario venezolano Yakov Villasmil, quien advirtió ser el nuevo responsable de esta auxiliar y les dijo a los empleados que se fueran a disfrutar de un permiso retribuido. Dichas vacaciones terminaron este domingo, 25 de febrero, cuando los empleados recibieron la noticia del ERE. Este último directivo es el que firma personalmente el escrito que se encontraron en la puerta de las instalaciones esta semana. No saben nada de él.

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Historia

Desde que se torció el futuro de Soling, los empleados no han sido capaces de establecer una relación fluida con los asesores de Betalegal. «Non sabemos nada do ERE. É unha situación comprometida para os compañeiros, porque poderían buscar unha nova saída profesional noutras empresas ou nos estaleiros, onde tiñamos traballos pendentes», explica Xulio Fernández. La plantilla tiene pendiente la nómina de enero y ya dan por hecho que tampoco recibirán el salario de febrero. «Villasmil ha irrumpido únicamente para cerrar la empresa», prevén los trabajadores.

La facturación de esta auxiliar naval que realizaba servicios para astilleros de Vigo rozó los 8,5 millones de euros en el 2022. El resultado del balance, sin embargo, presentó pérdidas por valor de 255.000 euros.