La otra cara de la Navidad en Vigo: «Hay riesgo para la vida de las personas»

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

El abarrote de visitantes para ver las luces en el centro de la ciudad, convertido en un parque temático de la Navidad, provoca quejas vecinales. Coches mal aparcados y atascos bloquean el paso de ambulancias

03 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Ni la quinta avenida de Nueva York ni la plaza de San Marcos de Venecia. Vigo estuvo ayer abarrotado por la tarde y no cabía ni un alfiler. Imposible andar por el centro de la ciudad, convertida en un parque temático de la Navidad. Largas colas de turistas con banderitas para subir a la noria, ver las luces, comprar lotería, viajar en el tren turístico o sacarse un selfi ante el árbol navideño. El segundo fin de semana del alumbrado, vísperas del Puente de la Constitución, colapsó la ciudad. La visita de miles de personas, sobre todo de Portugal, donde se celebraba el puente de la Independencia, hicieron intransitable el centro urbano, lo que preocupa a los vecinos afectados por la Navidad.

La portavoz de la Asociación Vigo Zona Centro, Alba Novoa, alertó ayer de que los atascos y muchedumbres no solo imposibilitan la vida normal a los residentes habituales del entorno de la Alameda sino que suponen un riesgo para sus vidas e integridad física por el difícil acceso de las ambulancias, que quedan empantanadas. La Policía Local recibió quejas de vecinos que denunciaban multitud de coches mal aparcados encima de las aceras ante la imposibilidad de lograr plaza en los párkings.

Tras la jornada caótica del viernes, hubo un gran atasco a las seis de la tarde aunque los accesos por autopista a Vigo no estuvieron tan taponados como el viernes. Los buses de Vitrasa se quedaron atrapados durante veinte minutos en la avenida García Barbón y muchos viajeros se apearon y siguieron a pie para ganar tiempo. Pero incluso caminar era una odisea entre la muchedumbre, pues era peor que el primer día de Rebajas: había que esquivar por la acera a las familias con niños, parejas de enamorados sacando fotos de la decoración de Adviento y tours guiados comentando las anécdotas históricas de los edificios nobles. Algunos visitantes se arriesgaban a cruzar a la calzada en medio de los coches para captar el mejor ángulo para sus fotos de las luces.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, bajó por la tarde a pasear y sacarse selfis con los turistas que vinieron a ver las luces de Vigo en la abarrotada Porta do Sol. A las seis y media de la tarde, con media hora de retraso, justificable por los atascos, Caballero saludó a grupos de forasteros ante el árbol. Una jubilada le llamó guapo y él le replicó con humor: «Mi mamá me decía ‘¡Ay, qué guapiño eres!' y me lo creí. Soy alcalde por guapo». A otro halago, contestó: «Eso era con 18 años, ahora tengo 40». Entre chanzas y risas, el regidor socialista repartía mimos y cariños.

La presidenta de la Asociación Vecinos Zona Centro de Vigo, Alba Novoa, indicó ayer que «es evidente que ninguna de las medidas correctoras anunciadas hace semanas por el alcalde se han aplicado porque se puso en riesgo la vida de las personas. Es imposible que los servicios de emergencias, como las ambulancias accedan al barrio y se muevan en su entorno». Por tal motivo, exige la dimisión «inmediata» de la concejala de Tráfico, Patricia Rodríguez.

Novoa advierte de que diversos vídeos que han colgado en la cuenta de Instagram de la asociación Vigo Centro prueban que las ambulancias no acceden a la zona, lo que interpreta como «un atentado contra el derecho a la integridad física y la vida, y alguien debe tomar cartas en el asunto. Esto no va a parar hasta que se muera alguien». Teme que si alguien se pone enfermo en una casa de la plaza de Compostela o Areal la ambulancia no llegue a tiempo o al hospital.

La oposición también ha sido muy crítica. El PP ve muy peligrosa la situación vivida en Vigo, pese a que la afluencia de visitantes era «previsible». El concejal Fernando Abejón denuncia que las ambulancias estuvieron atrapadas y que hubo pasajeros que se bajaron del bus en Beiramar. Acusan a Caballero de haber hecho un comité de Navidad con «concejales aduladores» y sin técnicos. También el BNG ha mostrado su preocupación. Demanda una reunión urgente de la comisión de Seguridade del Concello de Vigo después de constatar el «caos perigosísimo» del viernes, «no que a cidade foi colapsada durante horas». Calificó de «rotundo fracaso» los planes anunciados por Abel Caballero para evitar que la Navidad se convirtiese en una «agonía de seis semanas que faga intransitábel, inhabitábel e insegura a cidade». La sección local que lidera Xavier Igrexas exige desde hace dos meses un «verdadeiro» plan de tráfico y de seguridad.

El Concello de Vigo se comprometió a eliminar la música de la zona de atracciones tras las denuncias de varios vecinos. Alba Novoa indica que se han eliminado los altavoces y la música pero sigue el ruido del bullicio y los gritos de los clientes de la noria. Indica que en tres calles, las de Rosalía de Castro, Areal y la siguiente, son ya zona acústica saturada y allí ya no suena la música en la calle como antes porque es donde viven los vecinos que demandaron al Concello. Pero aún así por la noche «hay 70 y 80 decibelios, 20 o 25 más de exceso sobre lo que marca la ley. Claro que hay ruido por la noche».

La Voz hizo un chequeo y, efectivamente, desapareció la música de la calle, salvo las bocinas de los tiovivos. Lo más ruidoso son los gritos de pánico de la gente que sube a la noria. Las farolas alumbran tenue, pero las luces de las atracciones se reflejan en las ventanas de los edificios colindantes. Por la noche, el runrún retumba a varias manzanas de distancia.