Un fisioterapeuta afronta 13 años y medio de cárcel por abusos sexuales a cuatro clientas en Vigo

E. V. Pita VIGO

VIGO CIUDAD

M.MORALEJO

El osteópata, presuntamente, usaba excusas para dar masajes no solicitados en zonas erógenas

17 nov 2023 . Actualizado a las 14:30 h.

La Fiscalía de Vigo solicita 13 años y medio de cárcel para un fisioterapeuta y osteópata de 39 años por realizar supuestos abusos a cuatro clientas en ropa interior y tumbadas en una camilla en una clínica de Vigo abierta al público desde el 2006 y de la que era el único trabajador. Ocurrieron durante cinco meses después de finalizar el confinamiento. Las perjudicadas tenían dolores en la espalda o caderas y una de ellas usaba muletas.

Según la Fiscalía, se aprovechó de la oportunidad que le ofrecía su actividad profesional, sin previamente informar al paciente para consentir válidamente el tratamiento a realizar y sin recabar su consentimiento expreso para ello, actuando con la intención satisfacer su ánimo libidinoso, entre el 20 de julio de 2020 y el 21 de enero de 2021.

El acusado, supuestamente, les daba caricias y masajes relajantes que generaban gran incomodidad en las clientas, una de las cuales sufrió una lesión psíquica leve de ansiedad.  A una la untó con aceite y la secó con una toalla en una zona erógena, a otra la invitó a subir a sus dependencias privadas a seguir con unas sesiones gratuitas y a otra le pidió que lo masajeara a él.

La Fiscalía le acusa de cuatro delitos de abuso sexual, dos de ellos continuados y uno de ellos más grave porque hubo una penetración. El Ministerio Público también pide la inhabilitación durante ocho años para su oficio.

El juicio se celebrará el día 21 en la quinta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo.

Propone que la paciente más afectada cobre un total de 3.900 euros por los daños morales y las otras tres, 2.000 euros cada una.

La Fiscalía computa ocho incidentes delictivos entre el 12 de agosto del 2020 y el 15 de enero del 2021. Seis de los episodios transcurrieron en agosto a cuatro víctimas, y dos de ellas repitieron. 

En el primer caso, acudió a la consulta una mujer con dolor de espalda. El implicado, sin finalidad terapéutica, le levantó su ropa interior y le hizo tocamientos, además de caricias.

Solo cinco días después, acudió otra clienta, a la cual también la tocó en ropa interior sin justificación médica.

A la semana siguiente, llegó una tercera paciente por dolores en las lumbares y las caderas. La untó de aceite corporal y la masajeó con una toalla en una zona erógena que estaba seca. Cuando ella se vistió, le pasó la mano por la cintura con deseo.

El mismo día, una cuarta clienta, con dolor de cadera y hombros debido al uso de muletas, y un traumatismo en el tobillo, sufrió tocamientos en la camilla.

Al día siguiente, la segunda clienta repitió visita y él le hizo tocamientos y una penetración, a lo que siguieron varios masajes. La mujer sufrió una lesión psíquica y un cuadro de ansiedad leve.

Seis días después, repitió visita la cuarta clienta por dolores y el fisioterapeuta la convenció para subir a su residencia particular situada encima de la clínica porque le iba a enseñar unos ejercicios de rehabilitación.

No volvió a haber incidentes conocidos hasta enero, donde la misma víctima volvió a sufrir tocamientos y peticiones del propio fisioterapeuta para que lo masajease a él. Tras finalizar la sesión, el profesional se puso en contacto por Internet para concertar una cita.