El acusado del asesinato de la calle Zamora en Vigo confiesa: «Salí de casa con idea de matarla, no era yo»

E. V. Pita VIGO

VIGO CIUDAD

M.Moralejo

Néledi Blanco testificó en el juicio contra el jubilado acusado de matar a su madre por hacer ruidos

17 oct 2023 . Actualizado a las 15:30 h.

Néledi Blanco, la hija única de María Jesús Cruz, asesinada supuestamente por un vecino en la calle Zamora, ha testificado hoy en el juicio por jurado que se celebra en Vigo contra el acusado. Está indignada por la pena que pide el fiscal, que considera claramente insuficiente. «Parece que matar alguien hoy en día sale barato, no me fastidies», dijo la hija sobre los 18 años de prisión que solicita la Fiscalía por asesinato.

La hija, que acude al juicio como acusación particular, insistió en que le gustaría que al implicado le aplicasen la máxima pena, la prisión permanente revisable, pero admite que su abogado le ha explicado que el tribunal solo le podrá imponer entre 15 y 20 años de cárcel. Esto se debe a que la Fiscalía solo ve probada la agravante de alevosía (ataque a traición para coger indefensa a la víctima) y no la de ensañamiento (ataque innecesario para hacer sufrir a la víctima).

Néledi Blanco recordó que su madre era «superalegre, con un gran corazón, con carácter, una buena madre y buena abuela. No solo deja a una hija sino también a un nieto». Añade que su madre le comentó que recibía amenazas de su vecino «pero no le tenía miedo, ella era valiente».

M.Moralejo

El abogado de la familia pide 25 años de cárcel porque, a diferencia del fiscal, sí incluye la agravante de ensañamiento porque existió un sufrimiento innecesario para causar el delito y una intención de dañar más.

La hija explicó que su madre estaba en desventaja frente a su vecino porque «a ella le faltaba un ojo y no estaban al mismo nivel». Añade que sabía que María Jesús y su vecino «se llevaban mal» por un tema de poner música por la noche pero no hasta el punto de cometer un crimen.

El acusado

El acusado, Pablo Posada Vila, ha confesado en la primera sesión del juicio que «ella me mandó a la mierda en el portal, yo estaba fuera de control, salí con un cuchillo y se lo clavé en un costado, nada más, ella se cayó dentro de su casa y me fui». Y ha añadido: «salí de mi casa con idea de matarla, no era yo».

El crimen ocurrió el 23 de octubre del 2022 en un edificio de apartamentos y estudios en el número 70 de la calle Zamora, en Vigo. La víctima fue la inquilina María Jesús Cruz, de 56 años, y el presunto autor, Pablo Posada, un jubilado anticipado de una telefónica de 63 años, el cual vivía en el inmueble desde el 2017.

El implicado ha confesado ante el jurado que esa noche se encontraron ambos en el portal y se cruzaron en un pasillo. Él se marchó a su apartamento y cuando ella subió en ascensor después de tirar la basura, «todo pasó rapidísimo, instantáneo, dos minutos», cogió un cuchillo de la cocina y salió a por ella. Solo recuerda una puñalada en el costado, no tres. Al volver a su casa, sin el cuchillo, «porque quedó clavado en el cuerpo y perdí el mango», se lavó las manos y una herida. Cuando llegó la policía les dijo que la mujer estaba muerta dentro de su casa porque «no se movía». Tras el crimen, asegura que pensó en entregarse tras el crimen en un cuartel cercano de la Guardia Civil.

«Pregúnteme sin miedo, yo estoy aquí para responder», le ha espetado al abogado de la familia.

El acusado ha añadido que apenas conocía a la víctima y que en agosto, dos meses antes del crimen, le hizo un favor para cortarle la llave del paso del agua tras una inundación. Y según ha comentado, a partir de ahí empezaron a reñir por los ruidos que ella hacía hasta que «pasó lo que pasó». Añade que un día a medianoche hacía tanto ruido que «parecía la orquesta Panorama», él fue a quejarse y ella le respondió: «Tranquilo, Pablo, que ya me callo». Y, desde entonces, no volvieron a dirigirse la palabra. Él la denunció en la comisaría de Vigo por los ruidos y escribió dos cartas a la comunidad de propietarios, una de las cuales metió en el buzón y otra la entregó en persona. En su casa guardaba más cartas y notas, que las tenía preparadas.

Cuando en los momentos previos al crimen, se cruzaron en el portal y ella, según su versión, lo mandó a la mierda, asegura que: «me sentí mal, estaba loco, estaba mal». 

La hija de la víctima ha recordado en el juicio que su madre le comentó meses antes que el vecino «le dejaba notas bajo la puerta y le golpeaba la puerta». Su hijo pequeño encontró en el suelo una de las notas que ponía: «Te vas a reír de tu madre».

Por la tarde, prestaron declaración tres testigos que oyeron los gritos desde el descansillo. El acusado insistió mucho ante el jurado que solo estaba él presente en el momento del crimen y que nadie lo vio ni nadie abrió la puerta para ver qué pasaba. 

La defensa pide eximente de enajenación mental

La defensa del acusado pide la libre absolución y asegura que este es inocente. Pide, alternativamente, que si se le declara culpable, que se le beneficie con una eximente de trastorno mental transitorio que lo dejaría libre de cargos.

El abogado de la hija de la víctima, por contra, ha señalado que el implicado «la apuñaló con saña y violencia, la apuñaló tanto que su mango se rompió». Añade que ella bajó la basura en zapatillas sin imaginarse que él la vigilaba.

«Pablo la mató colocándose en una posición de ventaja, la atacó por detrás y eso es asesinato calculado. Fue un ataque cruel y violento sin darle posibilidad de escapar», dijo la acusación particular. Recuerda que ante ambos vecinos había «tiranteces» y «ella tenía un gran miedo y temor que compartió con otros vecinos por su creciente agresividad».

La Fiscalía ha citado a declarar a tres vecinos que oyeron el crimen en el descansillo y asegura que los informes psicológicos sostienen que el hombre sabía lo que hacía.