Los mayores de residencias a los taxistas que los llevan a ver las luces de Vigo: «¡Gracias!»

m.a.p. VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Abel Caballero, micro en mano, les hizo de guía dentro del árbol de Navidad

07 dic 2022 . Actualizado a las 21:29 h.

«¡¡¡Gracias!!!», decían al unísono decenas de mayores de las residencias de Vigo a los taxistas que los recogieron esta tarde en su segunda casa para darles un paseo a bordo por las luces de Navidad. Desembarcaron en el kilómetro cero de la ciudad, donde está el árbolluminoso de 35 metros, al ritmo del villancico de John Lennon y con la expresión entre los labios: «¡¡¡Gracias, gracias!!!».

En el seto de luces leds de la Porta do Sol los esperaban con los brazos abiertos el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el concejal de Parques, Comercio y Fiestas, Ángel Rivas. Comenzó entonces una escena más propia de un concierto de Castrelos que de un recorrido turístico. Caballero, micro en mano, les dedicó unas palabras cariñosas. «Hemos puesto las luces especialmente por vosotras y por vosotros», dijo haciendo alusión al legado que representan todos los verdaderos protagonistas del encuentro de ayer a la ciudad.

El encuentro desprendía amor. Abrazo por aquí, abrazo por allá. Y entonces ocurrió algo inaudito: a la lista infinita de cosas de Vigo que son «las mejores del mundo», una residente añadió una que faltaba. Le arrebató el micro a Caballero para decirle: «¡¡Y tenemos el mejor alcalde del mundo!!». Todos se partieron de la risa. Caballero, sin ruborizarse un pelo, contestó: «¡Qué bien lo hizo esta señora!». Otras mandaban besos. Se aproximaban la mano a la boca y erguían después el brazo en dirección hacia el regidor. «¡¡¡Gracias, gracias!!!».

Entre las seis y media y las siete de la tarde, el árbol estaba reservado para ellos. Pero se quedó corto. «Solo hay que ver lo contentos que están. No hay quien se los lleve de aquí», explica Emilio Mosquera, responsable de la organización de los taxistas solidarios. «Llevamos haciéndolo desde el 2016. Nosotros lo copiamos de otras ciudades y ahora se está exportando mucho más», indica. Los conductores recogen en las residencias a los mayores y, antes de llegar a la alfombra roja, admiran desde el taxi el resto del alumbrado y le echan un ojo a las navidades. Una vez terminado el encuentro, se los llevan de vuelta. Algunos de ellos, incluso se disfrazan con gracia de Santa Claus o de duendes.

Mosquera calcula que acudieron hasta la Porta do Sol unos doscientos mayores, transportados en una flota de 35 taxis. La ocasión se hizo esperar. «Llevo todo el día aguardando para venir aquí», dice Manuel Somoza, natural de Monforte de Lemos y residente en El Rocío, de la fundación San Rosendo. A sus 97 años, contempló las luces de pie durante más de media hora. «Pero no es la primera vez que vengo», presume.

A su derecha, María Teresa, de Ballesol, que atravesaba el árbol apoyada en su andador con la sonrisa de oreja a oreja y contemplando todo el show organizado en la única media hora que algunos de ellos disfrutarán de las luces en dos meses enteros. «Qué guapo está todo el mundo aquí», se decía a sí misma.

La Policía Local organizó el tráfico en esta arteria de la ciudad para permitir que la caravana de vehículos de transporte público llegase junto a la gran estructura metálica con forma de árbol de Navidad.

Muchos de los participantes acudieron con la mascarilla puesta. La ilusión desbordante, sin embargo, impedía que esta medida de protección se quedase fija en su sitio. Abrían la boca, como asombrados por todas las luces leds que les rodeaban.

Tras el recibimiento, el propio Abel Caballero y Ángel Rivas hicieron de guías dentro del árbol, escucharon la situación de cada uno y se sacaron fotografías en grupos. «Está todo precioso. ¡Qué planazo! Me gustaría que iluminasen un poco más Bouzas», indicaba Pilar, que nació hace 80 años en ese barrio.