Cuando la Navidad se sufre: «Vigo parece Venezuela, hay miedo a hablar»

Bibiana Villaverde
bibiana villaverde VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

XOAN CARLOS GIL

La directiva Alba Novoa, curtida en el mundo del granito, pone voz a los vecinos afectados. «Nos está costando que nos cedan un local por miedo a represalias del Concello»

03 dic 2022 . Actualizado a las 23:59 h.

Con la ciudad abarrotada de turistas y visitantes, las palabras de esta granitera pueden sonar como una bomba para detonar el discurso oficial de la fiesta, iluminado por las mareantes cifras de visitantes y del retorno económico, pero Alba Novoa (Vigo, 1973) no quiere dinamitar la campaña de las luces de Navidad, aclara, lo que pretende es que quienes han decidido instalar un parque de atracciones en su puerta recapaciten. «Es más duro ir contra Caballero que trabajar con granito. El granito es noble, ofrece fiabilidad, siempre va a responder, pero no vemos que el Concello demuestre esa nobleza de quien fue elegido para protegernos, no se está percibiendo».

Esta viguesa, bisnieta de Joaquín Novoa y tataranieta de Antonio Sanjurjo Badía, está acostumbrada a ir contracorriente. Directiva desde hace veinte años de un sector «duro», no duda en poner voz a los residentes y trabajadores de la zona del Arenal que han solicitado al Ayuntamiento que respete su derecho al descanso; llevan más de dos mil firmas recogidas entre los vecinos y la plataforma change.org. Piden que las cabinas de la noria no hagan parada a una distancia descarada de las ventanas de sus viviendas y que la música de la montaña rusa o el saltamontes no se conviertan en la banda sonora doméstica durante dos meses ininterrumpidos. «Por supuesto que nos gusta la Navidad y nos gusta ver Vigo iluminado, lo que pedimos es que no nos monten un parque de atracciones delante de casa, en una zona residencial. Con estas canciones repetitivas y el ruido de la gente, estamos bombardeados. Somos zona acústicamente saturada (ZAS) por indicación del propio Concello, pedimos que se cumplan las ordenanzas de ruidos. Además, cortan las calles y tienes serias dificultades para entrar o salir de casa», apunta.

En las últimas semanas, Novoa se ha convertido en azote de uno de los políticos más mediáticos. La viguesa ha dado entrevistas a multitud de periodistas y ha protagonizado minutos en prime time de las televisiones estatales en nombre de sus vecinos. «La gente no quiere hablar, pero no por vergüenza, sino por miedo. Vivimos en Vigo pero parece que vivimos en Venezuela, la gente teme represalias por parte del Concello. Tuvimos problemas para encontrar dónde reunirnos, al final nos dejaron un almacén y nos piden que entremos por atrás para que no nos vean. Nos está costando encontrar abogados vigueses dispuestos a defender esta causa, muchos nos dicen que sus intereses son incompatibles con representarnos». Las palabras de Caballero acusando a estos vecinos de ser apéndices del PP y del BNG han encendido los ánimos de un colectivo que, según Novoa, «es un movimiento civil. Aquí vive gente de todos los colores». 

Con la firmeza de una roca

Es la única directiva, entre las colegas del granito, a la que no le une ningún vínculo familiar con el sector. Novoa empezó a trabajar en la empresa Eurockp, con sede en Tui, hace dos décadas. De la parte de auditoría pasó a la parte financiera y hoy es directora de operaciones de la firma que se dedica a la transformación del granito que se vende en España, pero que también se exporta a mercados extranjeros como EE.UU., Latinoamérica o Europa. «Invito a la gente a que cuando vaya por los grandes aeropuertos del mundo se fije en lo que está pisando y en que cada losa es distinta. No hay un metro cúbico de granito igual a otro. Estamos también en las grandes catedrales y en las plazas más importantes».

El sector ha resistido los golpes del covid, la huelga del transporte, el veto de Argelia o la subida del coste de la energía. Igual que Novoa, aguanta con una dureza comparable a la materia prima que se extrae de las canteras de O Porriño y que también se importa de Mozambique, La India o Sudamérica. El sector granitero gallego convierte a España en la quinta potencial mundial y es una de las mercancías clave del Puerto de Vigo. «Somos un sector cerrado, no estamos en los medios. Damos alguna buena noticia y es raro que demos una mala, algo estamos haciendo bien».

Hoy, la incorporación de las mujeres al mundo de la piedra se limita a los cargos técnicos y comerciales. «En 20 años solo me llegó el currículo de una mujer para trabajar en fábrica», explica. La tecnología ha revolucionado el corte de las láminas que se extraen de los bloques, conocidos como «azucarillos»: Antes eran máquinas parecidas a los telares, ahora se han sustituido por aparatos con hilos diamantados que cortan el granito con el movimiento y el agua. «El granito no va a dejar de usarse nunca, es como la madera, algo único». Y más antiguo que la Navidad, una fiesta que Novoa adora pero que, según asegura, se ha convertido en una pesadilla para ella y sus vecinos.

Su canción favorita

«Vivir mi vida», de Marc Anthony. «Elijo este tema por mis vecinos de la zona centro de Vigo. Para que podamos vivir nuestra vida con felicidad, con ilusión, contentos por las Navidades como pueden hacer el resto de los vigueses. Ningún vigués se merece este parque de atracciones delante de su casa».