El alcalde de Vigo planta al presidente de la Xunta

Carlos Punzón
Carlos Punzón VIGO / LA VOZ

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Alfonso Rueda lamenta que no le hable a la cara; el regidor exige pactar la reunión y ve un «no» a la ciudad

04 oct 2022 . Actualizado a las 15:38 h.

No hay cambio de relación, de mala relación entre la alcaldía de Vigo y la Xunta, aunque haya dejado de ser presidente Alberto Núñez Feijoo. Abel Caballero plantó ayer al jefe del Ejecutivo autonómico en la que iba a ser la primera reunión oficial entre ambos desde que Alfonso Rueda dirige la Xunta. Estaba programada como la primera cita de las siete que el presidente autonómico mantendrá con los alcaldes de las ciudades más pobladas de la comunidad, pero esta no se produjo. Mientras, las demás siguen en pie y hoy se celebrará la prevista en A Coruña con la alcaldesa Inés Rey, del PSOE como Caballero, pero que no puso objeciones a la cita.

Enterado por los medios de comunicación de que el alcalde vigués no acudiría a la reunión organizada en la delegación local de la Xunta, Alfonso Rueda aseguró lamentar que «quien habla tantas veces de la Xunta y tantas veces se refiere a las actuaciones de la Xunta en Vigo, cuando tiene la oportunidad de hacerlo a la cara del presidente de la Xunta, resulta que esa reunión no va a tener lugar, cuando son las mismas condiciones que con los demás alcaldes».

El presidente gallego coincidió el domingo en el palco de Balaídos con el regidor, pero con dos sillas de por medio, y hoy lo harán en la feria de la pesca congelada, Conxemar. Sin embargo, las comunicaciones entre ambos se mantienen solo a través de la prensa y mediante misivas escritas. «No se puede decir que se tiende la mano, y cuando hay que hablar, resulta que no», terminó de reprochar Rueda a Caballero en un acto ayer en Vigo.

El regidor socialista le contestó por carta «por cortesía», advertía de entrada. En su comunicación precisó, en primer lugar, que «nunca solicitei unha reunión co presidente da Xunta, senón que solicitei acordar unha reunión, dispoñibilidade que reitero», indicó Abel Caballero haciendo ver que las condiciones del encuentro debieran haber sido pactadas y no decididas solo por el presidente gallego. Este convocó al regidor a un encuentro como a los demás alcaldes, en cada una de las delegaciones locales de la Xunta y ante cada uno de los delegados territoriales. La de Vigo, Marta Fernández-Tapias, es la única de ellas que además es candidata en las próximas municipales. «Yo no voy a regalar fotos electorales», dijo el domingo el regidor para anunciar su ausencia de la reunión.

Caballero añade en su carta que las demandas para la ciudad que le remitió a Rueda fueron contestadas de manera negativa y genérica. «Da túa resposta, só pode inferirse un non a Vigo, polo que considero que non se dan as circunstancias nin o clima para manter unha reunión que nos permita chegar a acordos. Entendo que segue prevalecendo o teu non a Vigo», continúa la misiva, que concluye indicando que Alberto Núñez Feijoo no cumplió sus compromisos con la ciudad, y que pese a ser pesimista, mantiene su mano tendida al actual presidente gallego. El secretario xeral del PSdeG, Valentín González Formoso, apoyó la decisión de Abel Caballero al considerar que las condiciones de la cita eran «absolutamente irrespetuosas» con el Ayuntamiento, aunque sí han sido admitidas por los regidores socialistas de A Coruña y Ferrol.

Formoso indicó que había abordado el tema de la reunión con el regidor olívico, a quién insistió apoya en su decisión de no acudir a la cita. La celebración de estas también la trató con los demás alcaldes de su partido, que sí se reunirán con Rueda a lo largo de octubre. «Cada alcalde es soberano en su decisión pero me consta que todos están de acuerdo con esta reflexión», declaró el secretario general del PSdeG, que llegó a asegurar que con la llegada de Alfonso Rueda al frente del Ejecutivo autonómico se ha dado «un paso atrás en el respeto institucional».

Cuarenta exigencias y el reclamo de más de 2.200 millones de «deuda histórica»

Si difícil ha resultado cerrar una reunión entre los representantes políticos de Vigo y de Galicia, más complicado se antoja que las 37 exigencias que el regidor olívico reclama a la Xunta sean cumplidas tal y como se formulan. De entrada, Abel Caballero reclama al Gobierno gallego que invierta en Vigo más de 2.200 millones de euros que entiende deberían haber sidos empleados en la ciudad desde el 2008. A partir de ahí, la disensión reina sobre el funcionamiento del Área Metropolitana, la candidatura del parque nacional de las Illas Atlánticas a Patrimonio de la Humanidad, las soluciones al abastecimiento de agua a Vigo, la cesión de la antigua estación de buses, promocionar vuelos en el aeropuerto de Peinador...