Irlandeses o franceses compran en Earth 2 parcelas de Príncipe a 170 o 200 dólares
20 oct 2022 . Actualizado a las 17:05 h.Hace un par de años, la plataforma digital OVR comenzó a vender parcelas virtuales de Vigo en el metaverso. Ahora, hay una segunda compañía, la angloaustraliana Earth 2, que se dedica a lo mismo, atraída por las expectativas que genera que Facebook haya apostado por este espacio virtual hasta el punto de cambiar su nombre a Meta.
Earth 2 ha construido una segunda versión de la Tierra y ya está haciendo negocio con la reventa de parcelas virtuales de Vigo. La idea es que en un futuro todos los ciudadanos caminen con gafas por la calle y perciban información de realidad aumentada. Si miran a un escaparate en una calle comercial, aparecería publicidad del local o avatares en el visor de sus lentes. Nadie sabe qué plataforma va a triunfar pero, por si acaso, se están subastando las parcelas de las calles más comerciales del mundo. En Vigo, cotizan Príncipe, la Alameda y la zona del Náutico.
Inversores irlandeses, franceses y españoles compraron en el último año manzanas enteras del centro de Vigo a precios que van desde centavos hasta decenas de dólares y ahora las revenden a precios de entre 170 y 200 (prácticamente la misma cantidad en euros), una auténtica fortuna teniendo en cuenta que quizás el proyecto de Earth 2 no cuaje o triunfe su rival OVR. Desde finales del 2020, estos inversores se han hecho con el suelo virtual del centro de Vigo, incluida la parcela que, hasta el 2020, ocupaba el Dinoseto. Un alemán ha comprado el Marco por 75 dólares a otro inversor y ahora podría valer 177.
Un inversor vinculado a la Unión de Rugbi de Irlanda (IRFU), que navega en Internet con el apodo de Liamhume, pagó 200 dólares por varias manzanas del centro de Vigo. Otro, con bandera francesa, pagó 3,82 dólares por el teatro de Afundación y por la Casa das Artes. Un inglés llamado Vibe abonó 6,8 por una manzana cerca de la Paellera.
Un inversor español, apodado Spedfre, anima a pujar por la plaza de Compostela un precio de salida de 61,32 euros o de 19,32 por el centro comercial A Laxe y los muelles. También se ha hecho con el atracadero de trasatlánticos por el que abonó 46,4 dólares. Se dejó otros 144 en la Porta do Sol y manzanas colindantes. Otro español, BlasSobridoLago, adquirió otra parte del centro urbano y la valora en 40,5 dólares.
El argentino Vivinu estima en 4,79 dólares un título de suelo en el tramo final de Príncipe. El italiano Obsidian gastó 2,52 en un museo de fotografía del Casco Vello alto. Y el rumano Brou pagó unos centavos con la esquina de la plaza de la Princesa que ocupaba el Dinoseto y la revende por 15 millones de dólares.
Un inversor: «Si el proyecto triunfa gano mucho y si no, pierdo algo de tiempo y aprendo»
Un portavoz de la Asociación Gallega de Blockchain e IoT (Agalbit), Antonino Comesaña, es propietario de parcelas virtuales de OVR en el centro de Madrid. Dice que quienes invirtieron en Vigo en el metaverso de OVR eran mayoritariamente de Madrid y Andalucía. En su caso, se decidió por la capital porque las parcelas le salieron gratis porque OVR se las regaló en un cofre del tesoro que halló con su teléfono con realidad aumentada. «Voy a largo plazo. Si el proyecto triunfa gano mucho y, si no, pierdo algo de tiempo aunque, como siempre, aprendes y eso nunca es tiempo perdido», explica. En Vigo no ha adquirido parcelas.
Cree que, de momento, este suelo virtual, al menos el de OVR, no se ha revalorizado «para nada». «Lo que implican estos proyectos es que van unidos al desarrollo de otras tecnologías que todavía tienen que escalar. La revalorización por ahora no es mucha, están bastante parados sus mercados, no hay gente vendiendo en pánico ni precios de locura. La gente que entró aquí sabe que va muy a largo plazo», añade.
La abogada viguesa experta en Derecho Tecnológico Bárbara Román considera que el metaverso no acaba de arrancar porque ni España ni la UE han desarrollado aún una legislación que lo ampare. Prueba de ello es que no han llegado clientes a su bufete, que regenta con otra compañera, a consultar cómo montar una empresa en el metaverso.