¿Por qué compensa inducir el parto y no esperarlo si la madre tiene más de 40 años?

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

La ginecóloga Elena Marín, con su director de tesis, Carlos López Ramón y Cajal, jefe de servicio de ginecología y obstetricia del Hospital Álvaro Cunqueiro
La ginecóloga Elena Marín, con su director de tesis, Carlos López Ramón y Cajal, jefe de servicio de ginecología y obstetricia del Hospital Álvaro Cunqueiro Cedida

Una tesis doctoral a partir de 1.200 casos de Vigo explica los riesgos de llegar a las 40 semanas de embarazo; las mayores de 40 ya son el 18 % del total de gestantes

13 jun 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La tesis doctoral de una ginecóloga del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo ha logrado demostrar que es beneficioso inducir el parto a las embarazadas mayores de 40 años antes que esperar a que se produzca de forma espontánea. «Se tenía la sensación de que si induces el parto sin una causa médica detrás hay más cesáreas, pero no es cierto, los resultados son similares si se hace una buena inducción», explica la autora de la tesis, la ginecóloga Elena Marín. En este grupo de edad, la tasa de cesáreas está en el 34 %, frente al 20 % del conjunto de los partos, sin tener en cuenta la edad de la madre.

Su trabajo se basa en el análisis de 1.234 gestantes (del 2012 al 2017) en Vigo, divididas en dos grupos de tamaño similar, en uno de los cuales se indujo el parto y en el otro no. Los resultados para los niños fueron mejores en el grupo de las inducciones: menos ingresos en cuidados intensivos, menos maniobras de reanimación de los bebés y menos líquidos meconiales —la expulsión del meconio o primeras heces del bebé antes de salir del útero se considera una complicación—. «Las diferencias son muy significativas, así que por los resultados perinatales, compensa la inducción», concluye la ginecóloga.

Su trabajo cita un estudio norteamericano con 5 millones de casos que demostró que el riesgo de muerte fetal intraútero se duplica a partir de la semana 40 en las madres mayores de 40 años. Ella encontró un dato que va en esa dirección: en el grupo de las inducciones no hubo ninguna muerte fetal, pero en el grupo de control hubo dos. La ginecóloga reconoce que son tan pocos casos que no tienen valor estadístico, pero lo apunta en su tesis porque parece confirmar el estudio norteamericano.

A partir de la semana 37 se considera que un embarazo ha llegado a término, aunque la duración normal del embarazo es de 40 semanas. En el Cunqueiro, gracias a la tesis de Elena Marín (dirigida por el jefe de servicio de ginecología y obstetricia, Carlos López Ramón y Cajal) y a la evidencia científica recopilada en los últimos años, ofrecen la inducción a partir de la semana 39 a las madres mayores, y desaconsejan llegar a la semana 41. Luego cada mujer decide. «Es distinto un caso de una mujer de 42 años con diabetes gestacional y en su primer embarazo, que una mujer con la misma edad, sin patología y con más de una gestación; en unos casos somos más estrictos que en otros, es importante analizar cada uno», dice Marín.

El contexto de este trabajo es el de todas las maternidades de España, y particularmente de Galicia. Cada vez hay menos partos y cada vez las embarazadas son mayores. La tesis recopila embarazos desde el 2012, cuando un 5 % eran de mujeres mayores de 40 años. En el 2021, según datos oficiales del Sergas, el 18 % de las embrazadas que dieron a luz en el Cunqueiro (569 entre 3.103) superaban esa edad. En ese grupo de edad, una de cada cinco señoras tienen un hijo apoyándose en técnicas de reproducción asistida. Hubo también una madre después de los 50.

El protocolo del Cunqueiro para madres mayores incluye la monitorización desde la semana 38. A partir de los 40, el embarazo se considera de riesgo, ya que aumenta la probabilidad de aborto espontáneo, de anomalías cromosómicas, de preeclampsia, de diabetes gestacional, de placenta previa y de desprendimiento de esta.