El reino de las hamburgueserías está en Vigo

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Hasta diez negocios especializados en la carne picada «premium» se concentran en la zona de Rosalía de Castro

28 mar 2022 . Actualizado a las 19:23 h.

Cada noche, innumerables riders con su mochila y su patinete aguardan por sus pedidos a la puerta de una decena de restaurantes de comida urbana de Rosalía de Castro, la calle de las hamburguesas. La inauguración el pasado jueves de Leyenda Burger en la esquina de Canceleiro y la próxima apertura de The Berty's, en la calle Pontevedra, han multiplicado la oferta de este tipo de negocios en el céntrico barrio. En tres manzanas, entre Areal y García Barbón, se concentran una decena de burgers, sin contar las bocaterías. El cliente puede elegir entre una hamburguesa de autor, la de carne gallega criada en fincas propias, o la de estilo americano acompañada de patatas fritas, música, cerveza y fútbol en grandes pantallas. Los vecinos se asombran al pasar ante un local recién inaugurado: «¡Otra hamburguesería en esta calle!».

Estos restaurantes de comida urbana son La Pepita, Galeguesa, La Urbana, Goiko Grill, Leyenda Burger, La Burguería y Baruta. Está incluida la brasería La Martinesa porque ofrece burgers veganas. Hay que añadir a la cadena asturiana The Berty's, que abrirá un gran local en la zona de copas de Areal. Su Dry Aged Burger, con carne de rubia gallega, es la segunda mejor hamburguesa de España en el 2022. En la lista también estaba Ferro's Burger, en la calle Oporto, pero ha cerrado definitivamente.

¿A qué se debe este bum? «Vigo es peculiar, o estás en esta zona o estás en esta zona, ni en Churruca ni en As Travesas», dice la dueña de la cadena La Pepita, Begoña Ocampo, que come en su propio local. Fue una pionera que abrió su restaurante en la calle Oporto hace 10 años y apostó por una hamburguesa premium a la parrilla como plato principal. Ahora suma tres locales en Vigo, ocho en Galicia y 12 en provincias. «Quitamos esa idea de que la hamburguesa es algo rápido, barato y con servicio normalito; nosotros damos mejor servicio aunque pagues 12 euros. Somos todo lo contrario al fast-food. Calcule usted cuánto cuesta el salmón o el jarrete en el súper y haga una regla de tres», afirma.

La misma senda delicathesen siguieron la Galeguesa, con el lema «da nosa finca á mesa», La Urbana, una cadena lucense que sirve una carta de autor elaborada por chefs, y La Burguería. Por su parte, Goiko Grill hace guiños con la hamburguesa La Peregrina, que incluye queso de tetilla, pimientos de padrón y membrillo de orujo.

Otros apuestan por regresar a los «orígenes», a la clásica americana con beicon, carne y queso. «Ha habido mucho invento, de meter cosas raras a la hamburguesa», lamenta Ricardo Antela, que regentó el Ruta Burger en la calle Lepanto y hace un año se mudó a García Barbón para montar el Baruta. «En cinco años este negocio ha crecido mucho, pero ahora no sé si acá abajo hay tanto mercado porque antes la hamburguesa era para las noches y, ahora, solo para el fin de semana, la demanda está muy débil», dice.

Alberto Cameselle, dueño del Leyenda Burger, abrió su tercer local en la calle Canceleiro, que se suma a los de Casablanca e Independencia. «Lleva un tiempo hablándose del bum de las hamburgueserías en Rosalía, por representación de marca vinimos aquí porque es la milla de oro de la hostelería y decidimos arriesgar», afirma. El local estrena un diseño piloto que exportará a Pontevedra y A Coruña. Quiere diferenciarse del resto: «Tiramos cañas, hay juerga, fiesta, fútbol, música alta y en directo, pinchadiscos y ofertas 2x1. Buscamos pasárselo bien. El sector está muy atomizado, quedarán los mejores», dice.

Algunos hosteleros vaticinan un «exceso» de oferta y sospechan que no habrá sitio para todos en plena crisis. Begoña Ocampo, de La Pepita, reduce a seis los restaurantes especializados que son rivales directos: «Aunque en algunos no venga el panadero todos los días o frían las patatas congeladas son nuestra competencia, el cliente puede dudar entre ir a una u otra. Hay un exceso de locales porque la hamburguesa no es un plato para comer a diario, ojalá nos vaya bien a todos y no se pierdan empleos».

El gerente de otra hamburguesería gourmet admite que la «situación está muy mal» y prevé «cambios». «No es un bum de ahora, desde hace cuatro años hay siete u ocho burgers aquí. Los que se están metiendo deben saber lo que están haciendo, porque ahora todo está muy parado. La situación está mal, la mía y la de los demás, no es para echar cohetes», dice la misma fuente. Y ya hay un primer cierre: Ferro's Burger ha bajado la persiana.