Un cura de Vigo denuncia al dueño de un galpón por levantar 30 centímetros de más

alejandro martínez VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Alejandro Martínez

El Concello ordena demoler el tejado de la construcción a un vecino de Lavadores que se expone a multas de entre mil y diez mil euros cada mes

20 ene 2022 . Actualizado a las 00:04 h.

Un exceso de altura de tan solo 30 centímetros ha desembocado en la orden de derribo del tejado de un galpón en Vigo. El párroco de San Paio de Lavadores interpuso la denuncia contra el propietario de la caseta que está al lado de la iglesia. «Denuncié porque me pareció un abuso», justificó este martes el sacerdote Plácido Vázquez Peña. «Hay que ser mala persona. No tiene otra cosa que hacer que meterse con la gente pacífica», dice en cambio Florentino Molares, el infractor. Este octogenario sustituyó el tejado de uralita del pequeño inmueble auxiliar a su vivienda por unos paneles sándwich de aluminio. El problema es que el material con el que está hecho su nuevo tejado es un poco más grueso que la chapa de amianto que tenía antes. Rebasa en 30 centímetros la altura original de la construcción, algo inadmisible para el Concello.

«As obras de aumento de altura non son legalizables por incumprir a separación a lindeiros e recuados a fachada, establecidos na ordenanza de aplicación», reza el informe técnico municipal. «Polo tanto procede ordenar a súa derruba e a restauración da edificación ao seu esado anterior», concluyen los técnicos municipales, cerrando de esta forma el expediente abierto tras la denuncia del sacerdote. De esta forma, Florentino debería de retirar la cubierta nueva y volver a colocar la uralita que había quitado. «Quiere hacer allí una vivienda», apunta el religioso.

Alejandro Martínez

El Concello desestimó las alegaciones de Florentino para intentar salvar el tejado nuevo. Presentó un escrito en el que manifestaba que las obras se realizaron debido al cambio de acceso de la iglesia, que colinda con el galpón, y para dejarlo con una apariencia «más decente». Al mismo tiempo pretendía corregir unos problemas de humedades que tenía en el interior, así como deshacerse de un producto cancerígeno cuyo uso está hoy en día prohibido en el sector de la construcción.