50 policías aprenden a interpretar los microgestos de los interrogados en Vigo

e. v. pita VIGO / LA VOZ

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Los agentes nacionales mejoran sus técnicas para detectar mediante estudios en profundidad si un sospechoso miente o finge emociones

07 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Los policías nacionales de Vigo tienen en sus manos el interrogatorio al principal sospechoso del crimen de un maestro jubilado en un piso de Areal. Pero esta vez los agentes cuentan con una nueva habilidad: medio centenar de funcionarios han asistido a un curso para interpretar el lenguaje de los microgestos. Esta técnica sirve para desenmascarar al detenido que miente, está tenso, a la defensiva o siente ira mientras finge cortesía o calma ante el policía.

Los microgestos pasan desapercibidos en una entrevista cara a cara porque apenas duran una fracción de segundo como cerrar un ojo, fruncir el ceño, mirar para un lado o fingir una sonrisa. Se aprecian mejor al repasar a baja velocidad los fotogramas de una grabación de vídeo de la conversación o el interrogatorio. Hace falta entrenamiento para estudiar estas expresiones. Por ejemplo, ante una pregunta incómoda, el detenido puede sonreír para hacer creer que es inocente pero, en una fracción de segundo, intercala un gesto de ira que denota enojo o enfado. Es un rechinar de dientes que se le escapa involuntariamente en una expresión que intenta mostrar alegría o amabilidad. Es un gesto fallido que denota una sonrisa falsa y que delata una emoción tensa y contradictoria con la que el interlocutor finge. Como mínimo, al ver ese gesto de ira, los agentes saben que están delante de un consumado actor.

Los policías han aprendido a desterrar mitos como que si el sospechoso mira para un lado es que miente y si cruza los brazos se está enfrentando. Ahora saben que averiguar si alguien miente requiere un estudio más profundo porque hay muchos factores a analizar, como las reacciones a las preguntas o la forma de expresarse, y que requieren informes de 200 páginas. No es el 100 % seguro pero sirve como prueba en un juicio de la alta probabilidad de que el sospechoso miente. Solo alguien muy entrenado podría engañar al experto gestual.