La batalla de Vigo pone de relieve la falta de empuje del PP en las ciudades

domingos sampedro SANTIAGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Superar la «humillación». El presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, visitó ayer con el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, la delegada Fernández-Tapias o el conselleiro Román Rodríguez una exposición en Vigo, donde calificó de «humillación» el resultado logrado por su partido en la ciudad en el 2019 y llamó a construir un proyecto «sólido» para salir del hoyo.
Superar la «humillación». El presidente de la Xunta y líder del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, visitó ayer con el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, la delegada Fernández-Tapias o el conselleiro Román Rodríguez una exposición en Vigo, donde calificó de «humillación» el resultado logrado por su partido en la ciudad en el 2019 y llamó a construir un proyecto «sólido» para salir del hoyo. Oscar Vázquez

El voto de los populares en el mapa urbano cayó 14 puntos en una década

05 dic 2021 . Actualizado a las 12:07 h.

La afición por las metáforas que tiene el secretario general del PP de Galicia, Miguel Tellado, cada vez que intenta dar un zarpazo a sus adversarios políticos le estalló en Vigo como un globo en la cara. Durante el debate sobre el estado de la autonomía, celebrado el pasado octubre, el número dos del partido comparó a los aspirantes a las primarias del PSdeG-PSOE con los personajes de la sanguinaria serie El juego del calamar, y pocas semanas después tuvo que desayunarse una pelea igual de fratricida entre los dos aspirantes que compiten por la presidencia del PP en la ciudad olívica, Marta Fernández-Tapias y Javier Guerra, que se han cruzado reproches sobre los «amaños» del proceso interno y la adulteración del censo de afiliados.

La batalla declarada entre los populares de Vigo para pugnar dentro de año y medio por los resquicios que le deje la mayoría absoluta de Abel Caballero pone de manifiesto la falta de empuje de los conservadores en el mapa urbano gallego, si bien es cierto que la situación es mucho más grave en unas ciudades que en otras. En Vigo ya empezaron a sonar todas las alarmas en el 2015, y ayer el presidente de la Xunta y líder del partido, Alberto Núñez Feijoo, habló sin tapujos de la «humillación» electoral sufrida por los suyos en el 2019, emplazando a los aspirantes al congreso local a armar un proyecto «sólido» que les permita salir del pozo.

Para dimensionar bien la falta de fuelle del PP en la escena urbana, hay que tener en cuenta que a este partido se le esfumaron en la última década dos de cada tres votos que tenía en la ciudad más poblada de Galicia, donde su respaldo retrocedió del 42,39 % del año 2011, cuando el PPdeG era todavía la fuerza más votada, al exiguo 13,7 % de las municipales del 2019.

Además, Vigo pesa mucho en el conjunto de las siete ciudades gallegas, donde el margen medio del PP pasó de un 42 % de los sufragios obtenidos en el 2011 al 30,2 % del 2015, para situarse finalmente en el 28,4 % de los últimos comicios locales celebrados.

Está por ver si el partido de la gaviota consigue frenar esta tendencia regresiva en las municipales del 2023. Ese es su objetivo declarado y, para conseguirlo, se disponen a celebrar en cascada procesos internos en todas las ciudades dirigidos a reforzar sus liderazgos.

Fractura en el partido unido

El enfrentamiento que estalló en la primera cita que había en la agenda no es un síntoma positivo, pues traslada una imagen de fractura en un partido que siempre presumía ante sus adversarios de la unidad interna que se logró solidificar en torno al liderazgo de Feijoo.

Lo cierto es que hace tiempo que en el PP no trascendían peleas como la de Vigo, con un sector de la formación acusando a la dirección provincial, que capitanea Alfonso Rueda, de intentar precocinar todo el proceso a la carta para Marta Fernández-Tapias, y con el sector oficial devolviendo el golpe y sacándole tarjeta roja a Javier Guerra por domiciliar una veintena de afiliaciones en su cuenta bancaria.

Fuentes consultadas en la dirección del PPdeG aseguran que el camino que arranca en Vigo «no tiene fin», y en los próximos meses se irán convocando los congresos en las demás ciudades, especialmente en aquellas donde la situación de interinidad es más evidente, como ocurre en Santiago y A Coruña, donde el partido está dirigido por sendas gestoras.

En Ferrol y en Lugo la situación de los populares es bastante mejor. En ambas ciudades lograron ser el partido más votado en el 2019, con el 41,3 y el 32,4 %, respectivamente, y desde la dirección consideran que sus candidatos, José Manuel Rey Varela y Ramón Carballo, están en una posición idónea para revalidar su liderazgo orgánico cuando toque, con el fin de pelear de nuevo por la alcaldía en el 2023.

La tensión interna se trasladará en breve a Santiago y A Coruña para elegir candidatos

Junto con Vigo, el PP vive una situación de provisionalidad en Santiago y en A Coruña, donde la renuncia de sus últimos aspirantes a la alcaldía, Agustín Hernández y Beatriz Mato, dejó al partido en manos de sendas gestoras. En breve tocará celebrar congresos, y las tensiones internas están empezando a aflorar.

Fue el pasado agosto cuando en la capital gallega se produjo el primer movimiento en clave orgánica, cuando el médico Fernando Mayo aprovechó una comida con simpatizantes para postularse como candidato. El responsable de la gestora local, el diputado autonómico Borja Verea, tomó nota de que va a tener que ir a la batalla si quiere convertirse en el líder local y pelear por la alcaldía, así que el jueves pasado hizo una exhibición de fuerza reuniendo a más de 250 militantes y buena parte de la dirección, desde Diego Calvo a Paula Prado y a Marta González, pasando por conselleiros como Rosa Quintana o Román Rodríguez, para dejar clara sus intenciones.

En A Coruña hay más indefinición. El partido parece estar aguardando a que Martín Fernández Prado, presidente de la Autoridad Portuaria y de la dirección local, dé un paso al frente y acepte ser candidato, algo a lo que se resiste. Y eso es interpretado como un síntoma de debilidad y de que al PP no le cuadran las cuentas para optar a desbancar a Inés Rey de María Pita en el 2023, así que no se descartan opciones alternativas que pasarían o por la portavoz municipal, Rosa Gallego, o el delegado de la Xunta, Gonzalo Trenor.

En Ourense, el PP están logrando sortear la tensión interna, si bien la inestabilidad en este caso está instalada en la propia alcaldía. Sus opciones de mejorar el resultado dependerán de como llegue al 2023 su relación bipolar con Jácome, mientras que en Pontevedra tampoco se permite el PP pensar en los milagros frente al incombustible alcalde del BNG, Fernández Lores, que aparte de liderar la fuerza más votada tiene la red de seguridad del PSOE para resistir.