180 años del mercado de A Pedra

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

Durante más de un siglo, los comerciantes vendieron sus productos en la plaza en tenderetes provisionales y protegidos por toldos. El estraperlo se popularizó tras la Guerra Civil

31 ago 2021 . Actualizado a las 01:30 h.

Fue en la década de los años treinta del siglo XIX cuando A Pedra comenzó a emplearse como lugar de mercadeo. Lo recoge el médico e historiador Nicolás Taboada Leal en su libro Descripción topográfico-histórica de lana ciudad de Vigo, su ría y alrededores, publicado en 1840. Decía que la plaza se había abierto pocos años antes y que, junto a la Constitución y Princesa, que aún no se llamaba así, acogía mercado todos los sábados y miércoles. Anteriormente, estas dos plazas eran el lugar de mercado todos los sábados del año, pero el crecimiento de la ciudad obligó a ampliar tanto los días de mercado como los espacios para acogerlos.

Fue a finales del siglo XIX cuando aquel mercado ocasional se convirtió en fijo. La plaza de Villavicencio, como así se llamó A Pedra durante un siglo aproximadamente, se convirtió en un espacio donde durante todo el día se instalaban tenderetes con toldos para acoger la venta de productos alimenticios principalmente. Esta zona comercial se extendía hacia la calle Pescadores y aledaños.

Fue durante los años de escasez, en la posguerra, cuando este mercado, aprovechando su cercanía con el puerto, comenzó a introducir otros productos que llegaban en los barcos y no pasaban los controles fiscales de la aduana. En el diario La Noche se decía en octubre de 1946 que había «toda clase de estraperlos». Unos días después añadía el diario compostelano: «En el mercado de la Piedra que todo el mundo sabe es el mercado del estraperlo puesto que allí se realiza a plena libertad y no lo ve quien no quiere, se han vendido ayer los plátanos a siete pesetas el kilo. Las personas que los venden y los esconden a veces bajo los puestos son las mismas que forman las colas en los otros mercados e impiden que el público no estraperlista los adquiera».