Marcial Estévez Sangermán, un jesuita piadoso, de impresionante capacidad académica y sonrisa eterna

paco zanuy A CORUÑA

VIGO CIUDAD

Director administrativo y profesor del colegio Santa María del Mar, alegre y entregado, el padre sintió siempre una especial ternura por las personas mayores, a las que mimaba

20 ago 2021 . Actualizado a las 23:36 h.

Resulta imposible escribir una semblanza del padre Marcial Estévez Sangermán, Marcialucu para los amigos, en un tono serio y convencional. Nació en Tui (1933) y estudió en el colegio Apóstol de Vigo.

Fue uno de los aventajados alumnos que inspiró a Martín Vigil su novela La Vida sale al encuentro.

Marcial era «Héctor», el de «manzana in córpore sano». Fue un jesuita atípico: profundamente piadoso y aparentemente ingenuo. Iba siempre acompañado por una risa contagiosa que pasaba a lágrimas cuando hablaba de los problemas de quienes se le acercaban. 

Entrega incansable

Sintió siempre una especial ternura por las personas mayores a quienes atendía incansable. Durante 36 años fue director administrativo y profesor del colegio Santa María del Mar de A Coruña. Fue muy querido por «su personal», como él llamaba a los de administración y servicios, por el profesorado y por sus compañeros jesuitas. Podrían contarse innumerables anécdotas. En ocasiones se hacía pasar por personajes importantes en escenas que siempre terminaban entre carcajadas. Estuvo en Granada, Roma, Santiago de Chile o Villagarcía de Campos, garantizando siempre el buen funcionamiento de las obras jesuíticas.