Los molinos fabricaban la harina nuestra de cada día

j. miguel gonzález fernández HISTORIADOR Y MIEMBRO FUNDADOR DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS VIGUESES

VIGO CIUDAD

Las parroquias de Vigo contaban con más de cien y los que aún se conservan están muy deteriorados

13 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde la lejana Edad Media hasta los no muy distantes años 60 del pasado siglo, la comarca de Vigo se vio salpicada de un buen número de molinos harineros, hoy en desuso, fundamentales para convertir el grano recolectado en harina panificable, con la que obtener el pan, que junto al vino eran los dos alimentos básicos de la época. Recurriremos al catastro de la Ensenada de 1753 (no habrá cambios significativos en los siglos venideros), para conocer las características de nuestras antiguas aceñas.

Había en la comarca de Vigo (Val do Fragoso) un total de 149 molinos, muy pocos en ruinas, lo que da idea de su relevancia. Destacaban por su número Cabral, Lavadores y Coruxo. En cuanto a los propietarios, eran en su gran mayoría campesinos de la propia parroquia (unos pocos de las cercanas), algunos económicamente acomodados, pues gozaban de dos e incluso tres aceñas, como es el caso de Salvador de Comesaña, vecino de Oia. Un cuarto, los mejores, pertenecían a los privilegiados: hidalgos o pequeños nobles absentistas (conde de Priegue, Montenegro, del pazo de A Lavandeira-Castrelos), eclesiásticos (presbíteros, párrocos), convento franciscano de religiosas de Vigo, Encomienda de Beade (Ourense) de la Orden de Caballeros de San Juan.... y hasta del rico boticario vigués Joaquín Boubeta.

Algunos residían lejos. Muchas veces, los arrendaban por una módica cantidad en metálico o en especie. Estos poderosos propietarios, pero también los campesinos únicos dueños, o por mitad, acostumbraban a alquilar sus servicios a otros vecinos menos afortunados, que podían incluso pasar la noche esperando su turno. Lo habitual era obtener harina que transformaban en pan en los hornos caseros, pero una parte se destinaba a la venta pública a panaderos, que daban abasto a villas no productoras como Vigo.