Javier Pitillas: «Todo se puede, no hay que rendirse nunca»

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

XOAN CARLOS GIL

Ha hecho el Camino 72 veces pedaleando junto a personas ciegas, sordas y autistas que sí pudieron

18 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La raza humana vale la pena. Aunque no faltan motivos para ponerlo en duda, porque son legión los comportamientos insolidarios y la agresión indiscriminada de los que tienen al aprovechamiento personal como guía exclusiva. Pero escuchar a Javier Pitillas (Vigo, 1962) carga las pilas. Es imposible no sentir máxima admiración cuando se le ve pedalear por Vigo, Galicia, media España, desde Roma, por los Pirineos o los Alpes junto a sus copilotos con discapacidad. Ellos ríen o cierran los ojos y sienten. Se empapan de sensaciones, del aire, de los baches, de los gritos de ánimo de los viandantes. Son su alimento, el que les hace más soportable vivir en una silla de ruedas, no poder andar, no tener brazos o piernas, convivir con un desorden de sensaciones y hasta estar postrado en una cama hasta la siguiente vez en la que Javier y los voluntarios de Discamino pongan el tándem, el triciclo o la silla en marcha para empezar a pedalear.

Lo lleva haciendo con la compañía de ellos desde el 2009, cuando Gerardo, un chico sordociego le dijo al acabar el Camino en el Obradoiro: «Javier, busca más personas con problemas como yo para hacer el Camino durante muchos años». Van 72 caminos desde entonces, en todas sus rutas posibles, hasta atravesando montes, y en todos los artilugios con pedales o ruedas imaginables.

«Es impensable estar en el mundo sin preocuparse de los demás. Es una forma de vivir», dice enfundado en su uniforme de sargento de la Policía Local de Vigo, la otra actividad con la que reparte su vida, y en la que se centra también en atender la movilidad de personas con discapacidad.