Tres meses de cárcel para la dueña de un bull terrier que mordió a una vecina de Vigo, a la que pagará 9.000 euros

e. v. pita VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

PITA

La perjudicada pasó nueve días hospitalizada, fue operada y tardó 158 días en sanar

16 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La dueña de una bull terrier aceptó ayer tres meses de cárcel porque su perro de presa atacó y mordió en la mano a una vecina de edad avanzada que regaba una finca en el 2018. Necesitó 158 días de curación, pasar por una operación quirúrgica y le quedaron dos cicatrices como secuelas. La perra fue sacrificada.

La vista por conformidad se celebró ayer en el Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo. Tras una hora de negociaciones en los pasillos, la perjudicada, muy emocionada aún por el susto, cerró el trato pero insistió en reclamar el pago de las costas de su abogada.

La jueza condenó a la dueña del perro, T.C.P., por un delito de lesiones por imprudencia grave. El ingreso en prisión quedó suspendido a condición de que la implicada no delinca durante cinco años y abone toda la indemnización, lo que deberá cumplir en plazos mensuales.

La Fiscalía pedía inicialmente cinco meses de cárcel y una indemnización de 13.740 euros por las lesiones causadas y secuelas. La perjudicada se conformó con la rebaja a 9.000 euros porque, con el pacto, tenía el dinero asegurado y, si iban a juicio, podría tener problemas para cobrar porque el pleito se podía eternizar con los recursos.

Regaba su finca

El ataque de la mascota fue a las 14.30 horas del 23 de mayo del 2018. La afectada, una señora mayor, regaba la finca en su vivienda en Vigo y su área cuando entró en su propiedad un perro de raza bull terrier hembra, la cual iba suelta y sin bozal. El animal, primero atacó al can de la afectada y luego se abalanzó sobre la mujer y le mordió en el dorso de la mano izquierda.

La acusada tenía a su perra registrada con un microchip. El bull terrier está clasificado como de raza potencialmente peligrosa pero, dicho animal, no estaba inscrito en el censo municipal ni en el registro para este tipo de canes y, además, la acusada carecía de la preceptiva licencia para su tenencia.

La implicada sufrió lesiones consistentes en heridas incisas en varios dedos y tendones extensores, que le obligaron a superar una intervención quirúrgica y a someterse a tratamiento antibiótico.

La víctima tardó en sanar 158 días, de los que nueve estuvo hospitalizada. Le quedaron como secuelas una cicatriz de seis centímetros en el dorso de la mano y otra de 2,5 en un dedo.