Los vigueses son los gallegos que más gastan en agua embotellada

Un estudio cifra en 58 euros el desembolso medio anual por hogar y lo relaciona con el hecho de que los consumidores la consideran de más calidad que la del grifo


vigo / la voz

Las familias viguesas tiran poco del grifo y mucho de botella a la hora de beber agua, según el último informe del Observatorio de Sostenibilidad a nivel nacional. No solo Vigo está a la cabeza de las ciudades gallegas y de todos los municipios del área metropolitana, con un gasto por hogar de 58 euros al año, sino que supera la media gallega de 45,23. En el extremo opuesto se sitúan concellos como Mondariz Balneario, donde los vecinos presumen de aguas de calidad en el grifo y apenas gastan 30 euros en la mineral.

Dentro de las ciudades gallegas, la que menos gasta en botellas es Lugo (45,4 euros), seguida de Ourense (46,1) y Ferrol (46,6). En A Coruña y en Santiago destinan 6 y 10 euros menos que en Vigo, respectivamente. En lo que se refiere al área metropolitana, entre los concellos que menos gastan en botellas figuran, además de Mondariz Balneario, Mos, Tomiño, Tui, Gondomar, Nigrán y O Rosal.

El estudio, en el que participaron las tecnológicas Esri España y Ais Group, relaciona el mayor gasto en agua embotellada con la peor calidad en el agua del grifo y menos consumo de agua corriente para beber. La calidad del agua que consumen los vigueses quedó en entredicho cuando la Xunta sancionó al Concello por falta de control al comprobar las irregularidades registradas en la gestión del abastecimiento. La multa, de 21.520 euros, fue ratificada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia a finales del pasado año. La dirección xeral de Saúde Pública detectó que en numerosas ocasiones las analíticas habían dado resultados de no aptas y no se habían comunicado a las autoridades sanitarias. Con anterioridad ya requirió al Concello que asegurase controles de calidad en el grifo de los usuarios, así como informes periódicos de los resultados.

El gobierno local ha reconocido en varias ocasiones la necesidad de modernizar la actual potabilizadora de Casal al resultar obsoleta. Incluso se ha llegado a ligar este tipo de obras con la reciente ampliación del contrato con la concesionaria actual Aqualia por cinco años.

El hecho de que las familias viguesas gasten más que otras en agua mineral no repercute en un ahorro en el recibo del agua corriente. Al contrario, al mismo tiempo que aumenta el gasto en botellas, también lo hace el del suministro de agua en 24 euros, situándose en una media anual por hogar de 137,6 euros.

El sistema de cobro del recibo tiene mucho que ver en todo esto. Aunque no se abra el grifo, los consumidores vigueses se ven obligados a pagar por un mínimo de 30 metros cúbicos cada dos meses. Esto confirma que si se bebe más agua embotellada no es por ahorrar, sino por mayor calidad o seguridad. El cambio en la fórmula del cobro es una vieja reivindicación del movimiento vecinal y ha sido anunciado por los gobiernos municipales en sucesivas ocasiones.

Ya en el 2008, la concejala Raquel Díaz informó de que se acometerían cambios mientras el alcalde, Abel Caballero, matizaba que el sistema no era eficaz, aunque sería necesario esperar por las conclusiones de los estudios. La entrada en vigor del nuevo sistema de tarificación se fijó para el pasado 1 de enero, pero tampoco esta fecha se cumplió al anunciar ahora el Concello de Vigo que finalmente se pospone para julio.

Otro aspecto que puede incidir en el mayor consumo de agua embotellada es la situación sanitaria de las fuentes, en otro tiempo muy apreciadas por la población. El Concello no puede garantizar que sean aptas para el consumo, ya que los controles son muy esporádicos y se pueden espaciar entre tres meses y años. Aunque se hiciesen a diario la garantía de potabilidad no sería total al poder cambiar la situación por cualquier circunstancia.

La Xunta pide al Gobierno que la potabilizadora se financie con fondos de reconstrucción

La Xunta ha propuesto que las obras de modernización y ampliación de la estación de tratamiento de agua potable (ETAP) de sal sean financiadas con cargo al fondo de reconstrucción europeo Next Generation, igual que el Gobierno prevé hacer con la de Santiago, declarada de interés general del Estado. La conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, remitió un escrito al alcalde, Abel Caballero, en el que le informa de que ya se ha dado traslado de esta solicitud al Ministerio para la Transición Ecológica. Recuerda que esta actuación es imprescindible desde hace una década y que buena muestra es que el propio Concello de Vigo licitó en el 2006 el contrato para la redacción del proyecto de mejora en O Casal.

La gravedad de las deficiencias en el funcionamiento de la estación de tratamiento de agua potable quedó patente durante la sequía registrada en Vigo en el 2017. El embalse de Eiras estaba casi al 40 % de su capacidad y, sin embargo, la planta era incapaz de garantizar la calidad del agua.

Ethel Vázquez alude al acuerdo suscrito en el 2019 entre Xunta, Concello y Ministerio para la Transición Ecológica para estudiar alternativas que garanticen el abastecimiento de Vigo y el sur de la provincia. Dicho estudio fue contratado por la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, organismo dependiente del Ministerio, y en las reuniones de seguimiento del acuerdo se pone en evidencia la incapacidad de la depuradora para dar tratamiento adecuado al agua cuando el nivel del embalse baja de una determinada cota. Por eso pide la titular de Infraestruturas que sea declarada de interés general del Estado.

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