El obispo de Tui-Vigo: «La Iglesia no puede vivir en el poder»

Luis Quinteiro Fiuza está convencido de que el catolicismo en Galicia es galleguista: «Está en nuestras raíces»


Vigo

Se declara «un hombre en paz». Transmite haberla alcanzado y semeja haberse dado cuenta de ese estado no hace mucho. «Experimento una serenidad que me da mucho placer». No se altera en la conversación. «¡Adelante!. No me molesta nada», invita al diálogo Luis Quinteiro Fiuza (Vila de Cruces, 1947), obispo de Tui-Vigo desde once años y con dos más por delante antes de que por edad tenga que presentar su renuncia.

Dibuja su ideal de Iglesia: alejada del mando, más girada hacia la sociedad que cara a sí misma. «La Iglesia no puede vivir en el poder», dice con el tono de quien ha reflexionado durante años y entiende que la pervivencia está en los orígenes. Advierte que debe ser mantenida por sus fieles, sin privilegios. «Es un misterio cómo se ha podido mantener durante 21 siglos. No se explica por razones humanas», resuelve pero dando un protagonismo clave a la tradición y a la transmisión de sus mensajes de una generación a la siguiente.

La Iglesia de Galicia, en concreto, la ve galleguista sin dudarlo. No por cuestiones políticas, pero sí de raigambre. «Galicia es la única parte de España donde el cristianismo no se ha interrumpido nunca», considerando en esa teoría la incursión de Almanzor sobre Santiago como una excepción que no dejó huella. «Galicia fue siempre católica, su cultura es católica, la manera de pensar, nuestro patrimonio cultural y folklore es básicamente católico, nuestras fiestas... El galleguismo está es las raíces de la Iglesia aquí y ser gallego es una manera de entender la vida, de movernos en el mundo», dice él, que salió de su aldea de Sabrexo para formarse en teología y filosofía en Compostela, Madrid, Roma y Múnich. «Por esa mezcla que siempre ha habido entre Galicia y el catolicismo me preocupa la pérdida de fe que estoy observando en Galicia», advierte para evidenciar que teme una difuminación de identidades.

Él, que fue obispo auxiliar de Santiago y obispo de Ourense antes de llegar a Vigo, pone la lupa local sobre su tierra del Deza, el fiel de su balanza, un eje que le ajusta. «Me mueve el corazón, es mi mundo, el que me ha configurado. No pasamos hambre, pero yo nunca tuve dinero de joven», manifiesta al hablar de los años que pasaba entre el seminario, en el que entró a los once, y los fines de semana y vacaciones en casa.

Hace 50 años que fue ordenado sacerdote por uno de los iconos de la Iglesia en Galicia, el arzobispo Quiroga Palacios. «Era un personaje excepcional, impulsó una época muy interesante», dice del que fue primer presidente de la Conferencia Episcopal y revitalizador de la ruta jacobea.

Hablando de figuras determinantes, Quinteiro Fiuza coloca al actual Papa en una posición de privilegio, desde el inicio, desde el momento en el que pese a ser jesuita puso como ejemplo al fundador de la orden franciscana. «Pobreza y diálogo», resume de nuevo para trazar el futuro de la Iglesia lejos del poder. Por cierto, el obispo de Tui-Vigo ve a Bergoglio alejado también de los viajes turístico-eclesiales. «Lo acaba de volver a dejar claro con su visita a Irak. Él va a sitios pobres, con problemas», por lo que lo de viajar a Vigo para bendecir la conversión en basílica de la concatedral, no lo acaba de visualizar, pero a Santiago no lo estima descabellado. «Lo conocí en el 2006 en Madrid en su primera estancia en España, cuando vino a darnos un curso de ocho días cuando era ya cardenal de Buenos Aires. Le dije que era obispo de Ourense y me respondió: ‘Ourense, el Puente, el Cristo y As Burgas', y me dejó completamente sorprendido pues nunca había estado en Galicia. ‘Cuando era un cura joven en Argentina siempre me lo decía una mujer que era de allí. Y lo del Cristo y el Puente, me doy una idea, pero, ¿qué es eso de As Burgas'?, me preguntó. Tiene una gran memoria».

A su diócesis, la de Tui-Vigo, la define como «pobre» en cuanto a patrimonio e inmatriculación de propiedades. «Su futuro está en manos de la generosidad de los fieles. No necesita riqueza. Los medios para trabajar se los van a dar los fieles. Tengo confianza en ello». Lo que sí destaca de los bienes de su responsabilidad es la ahora elevada a rango de basílica de Santa María. «Es un referente de Vigo desde la Edad Media. Ahí está el Santo Cristo, es la madre de todas las iglesias de Vigo y ahora con una unión especial con Roma» y por eso pide «el mejor entorno posible» para ella cuando se decide su remodelación. Lo pide con serenidad, la que dice ha alcanzado, «a la que se llega cuando no te has traicionado nunca».

UN PAR DE DETALLES

-Su primer empleo

Dando clases a niños pequeños en verano en su aldea de Sabrexo (Vila de Cruces). Apenas cobraba nada. ¡Qué les iba a pedir a aquella gente!

-El viaje que más huella le dejó

He viajado por todo el mundo, Cuba, Egipto, Tierra Santa, México, Argentina... pero lo que más me ha impresionado fue Rusia, la ortodoxia rusa, su modo de ver el mundo. Fue un impacto vital.

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