La primera sidra hecha en Vigo del siglo XXI

Hera Cider se lanza al mercado desde el barrio de Teis con tres variedades artesanas gourmet de la bebida de manzana sidrera; el objetivo es normalizar su consumo y competir con la producción industrial al alza


vigo / la voz

A pesar de que la manzana es una de las frutas que con mayor facilidad se pueden cultivar en Galicia, su procesado alcohólico que la convierte en sidra no tiene ni aquí ni en el resto de España -excepto en Asturias y un poco en el País Vasco- el predicamento que sí tienen asentados otros brebajes como la cerveza.

Ese pequeño detalle no desalienta al nuevo proyecto nacido en Vigo, Hera Cider @heracider que tiene como producto estrella a la sidra y como reto, incrementar su popularidad en las barras y en las mesas convenciendo con buenas razones a los consumidores de que es una opción que está a la altura de las circunstancias.

Detrás de este proyecto que se gesta en una pequeña nave del barrio de Teis, en Guixar, está Celso Gómez Corbal, un vigués de inquieto espíritu renacentista que procede del sector turístico y el márketing pero no se ha tirado al vacío en un lagar, ya que cuenta con la asesoría de un experto como Javier Acosta, maestro cervecero creador de la marca artesana RoyBeer, que ahora respalda una nueva aventura cuyo alcance les llega con que tenga un uno por ciento del éxito de algunos de los ejemplos de ideas con manzana por medio que llegaron tan lejos (véase Apple o The Beatles).

Ni Javier ni Celso se identificaban con los sabores ácidos de las sidras asturianas ni con las propuestas al alza de producción industrial. «Buscábamos algo más parecido a algunas de Gran Bretaña, Noruega y Suecia, con marcas arraigadas como Bulmers, Magners o Kopparberg, que tienen otro toque». Por eso la suya se acerca más a la denominación gourmet en el paladar, pero campechana en el bolsillo, sin subirse a la parra con precios que rondan los 3 euros en su primer formato de lanzamiento, en botellas de cristal de medio litro.

Este verano hicieron las primeras pruebas estrujando las manzanas casi a mano. Poco a poco fueron mejorando con el rudimentario método y conocimientos «y nos salió tan rico que nos dio un poco de miedo. Empezamos en Navidad con una tirada mínima de 200 botellas y se acabaron en 48 horas. Tenemos con tres variedades excelentes y muy diferentes, se procesan aquí, fermentan cada una de modo diferente y están teniendo una acogida brutal», asegura Gómez añadiendo que en graduación van desde los 6,5% de la semiseca original, a los 8,5% de la natural verde y la hard caramelo.

De manzanas les surte un proveedor local, Roberto Rock, el frutero roquero de Frutofurgo. «Empezó con la variedad sidrera gallega y ahora como no hay nos las trae de otros lugares, pero ya tenemos reservada producción autóctona, porque la idea es que sea de aquí siempre que se pueda», afirma.

Ahora que reabre la hostelería tienen todas las esperanzas puestas en una campaña más ambiciosa para la cual están en pleno proceso de producción en tres fermentadores de los que saldrán en breve más de dos mil litros para embotellar. «Hemos iniciado el camino con pruebas controladas porque aun estamos a tiempo de cambiar cosas y situarla en algunos puntos de venta, en Vigo en un puesto en el Mercado de Teis y en la tienda Enxebre; y en Redondela en Terra Nai (Chapela) y Tía Estébana. Y además de la venta online en su web heracider.com, la van a llevar a locales como Alta Fidelidad, en el Casco Vello y La De Julio, en Pizarro, para probar cómo responde en hostelería. El reto, que no es poco, es que la gente vaya de sidras como va de cañas. Para eso plantean un verano de barril para el terraceo con sabores de temporada y también en envases de lata.

El nombre y el logo de la sidra, basado en un dibujo con boli Bic que hizo su amigo el artista madrileño Óscar Cerdán @hiperbolico3, es un homenaje a su mascota. «Hera era mi perra. Estuvo conmigo 13 años, murió hace año y medio y creía que era humana».

Un poco de historia

 De la fiesta de la parroquia a los bares y las tiendas. Aunque en Vigo hay mucha tradición sidrera en parroquias como Bembrive o Beade, y en Redondela en San Esteban de Negros, donde tienen abundancia de manzanos, la producción de sidra se centra únicamente en cubrir la demanda que se genera en las fiestas que organizan dedicadas a esta bebida. La propuesta viguesa va un poco más allá. Primero, recuperar la tradición, ya que en Galicia se hizo mucha más sidra de la que se hace, y segundo, ofrecer una variedad artesana alejada del sabor más ácido de la asturiana.

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