El «Fast & Furious» de dos hermanos

Afrontan 4 años de cárcel por una carrera con cinco heridos por Vigo. El juicio quedó visto para sentencia.

Juzgados de Vigo donde se llevó la causa
Juzgados de Vigo donde se llevó la causa

vigo / la voz

El oficial O'Conner y el tuneador Dom Toretto pisaron el acelerador para destapar las carreras callejeras ilegales en la película Fast & Furious, una famosa saga norteamericana. El juicio que ha quedado visto para sentencia esta semana en Vigo sería digno de un nuevo filme de la franquicia. Dos hermanos de Vigo afrontan cuatro años de cárcel por, supuestamente, hacer una carrera a más de 100 km/h por las calles del barrio de Coia y As Travesas en una noche de verano del 2019. El rali acabó con un choque en cadena que se saldó con cinco heridos y destrozos en un bar y varios coches aparcados.

Los implicados se declararon inocentes en el juicio, que duró dos días. Según la defensa, la Fiscalía, al leer su discurso final, ya no dio por acreditado que se hubiese producido una carrera porque no hay testigos que los viesen retarse o picarse para hacer una competición. No obstante, la acusación pública insistió en que circulaban a velocidad temeraria por las calles de Vigo. Los abogados replican que no había un exceso de velocidad tan grande como para que la jueza pueda considerarlo directamente una temeridad. Como mucho, admiten que hubo unos lesiones por una imprudencia que ocasionó un choque en cadena, lo que debe considerarse una infracción leve.

La magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo está estudiando el caso para decidir si los absuelve, como pide la defensa, o alternativamente, les impone una pena leve, o les impone cuatro años de cárcel.

La supuesta carrera se remonta a las 0.19 horas del 20 de julio del 2019. La acusación recordó que un acusado ya había sido condenado dos veces en el 2017 a jornadas de trabajo por circular ebrio y se le había retirado el carné un total de 18 meses.

Según dijo la Fiscalía en su día, una vez que este recuperó el permiso de conducir, volvió a la carretera. Acordó con su hermano hacer una «carrera o competición» por el casco urbano de Vigo. Lo malo es que aquella noche de verano el hermano había bebido tanto que duplicaba la tasa normal de alcohol. También había consumido THC (cannabis).

Un hermano viajaba a bordo de un Volkswagen Golf y el otro en un BMW 33D. Supuestamente, iniciaron la carrera corriendo en paralelo desde la rotonda de la avenida de Florida con Padre Seixas hacia la plaza de América. El Golf llegó a los 93 km/h y el BMW a 113 por un tramo urbano limitado a 50.

A la altura de un supermercado Lidl, el Golf arranca de un golpe el espejo retrovisor de un Renault Clio. Debido a la «elevada velocidad», ambos hermanos colisionan. El Golf perdió su espejo y el BMW fue lanzado contra un bordillo a la altura del supermercado Mercadona, derrapó, adelantó al Golf, invadió el carril contrario y embistió frontolateralmente contra un Opel Mokka ocupado por tres viajeros, que resultaron heridos. El BMW rotó, volcó y se estrelló contra el muro de cierre de la terraza de un bar.

Mientras, el Opel Mokka fue desplazado hacia atrás e impactó contra un Peugeot 309 aparcado, que arrastró un contenedor de basura, el cual impactó contra una furgoneta Jumpy aparcada.

En total hubo cinco heridos. El hermano que conducía el BMW sufrió lesiones de columna, requirió hospitalización y rehabilitación, y quedó incapacitado temporalmente. Los tres ocupantes del Opel Mokka, que quedó siniestro total, sufrieron contusiones, esguinces, latigazos y otras lesiones.

La Fiscalía acusó a los hermanos de tres delitos de lesiones por imprudencia grave, uno de conducción por exceso de velocidad, otro contra la seguridad vial y manifiesto desprecio a la vida de los demás usuarios y uno de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Además de pedir cuatro años de cárcel, piden indemnizaciones de 2.272 euros a un lesionado, 1.303 por lesiones y 2.607 por secuelas.

Daños tasados en 36.000 euros por las lesiones, y destrozos en turismos y un bar

La cuantía de los destrozos y lesiones fue tasada en cerca de 36.000 euros. Las aseguradoras pagaron parte del dinero pero quedaron flecos que la jueza tendrá que resolver en sentencia. Por un lado, la empresa Contenur reclamó en su día 346 euros por el destrozo de su contenedor de basura. Algunos dueños de vehículos aparcados pidieron 345 euros por la reparación del vehículo. Otra aseguradora pagó 5.489 euros al dueño del bar y otra compañía adelantó 17.000 euros a la dueña del Opel Mokka. Un tercer propietario de vehículos recibió 440 euros de una compañía de seguros. Eso sin contar los pagos a los tres lesionados del Mokka.

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