Una mujer desahuciada con bajos ingresos: «Es imposible alquilar»

4.500 personas figuran en Vigo como demandantes de un alquiler social


vigo / la voz

Los altos precios de los alquileres en Vigo hacen casi imposible que personas con escasos recursos económicos puedan acceder a una vivienda. Ciudadanos que cobran ayudas como la Risga o el Ingreso Mínimo Vital, o bien que perciben salarios muy bajos lo tienen muy difícil para encontrar un hogar.

Las administraciones públicas están colapsadas para dar una respuesta a esta necesidad social. Un total de 4.500 personas esperan en Vigo beneficiarse de un alquiler social, según datos aportados por la Xunta. Una de ellas es Mónica Guerrero, una mujer de 45 años con una hija de 7 recién cumplidos que acaba de ser desahuciada en precario del domicilio familiar de su exmarido. Con un salario de 400 euros al mes como empleada de limpieza pronto se verá en la calle si no encuentra un lugar donde vivir ajustado a su nivel de ingresos. Afirma que está cubriendo una baja y que no puede trabajar más en esta empresa para aumentar su salario.

La familia de su exmarido quería la casa en la que vive para su suegra, que falleció, pero aún así los herederos siguen adelante con el desahucio. Ella se ofreció a pagarles un alquiler, pero no quisieron. Mónica cuenta que un día el alcalde fue al colegio de su hija y habló con él. «Dijo que me iba a ayudar. Una chica apuntó mi nombre y pasaron dos meses y no me llamó nadie», afirma. Al cabo de un tiempo, se lo volvió a encontrar en un partido de fútbol en Coia. El regidor estaba en la entrega de medallas y se dirigió a él para decirle que nadie del Ayuntamiento se había puesto en contacto con ella. Otra vez le volvieron a tomar los datos y, poco después, recibió la llamada de la concejala de Bienestar Social, Yolanda Aguiar. Le preguntó por su caso y le dio cita en los Servicios Sociales. La única solución que le pudo dar la asistenta social fue recomendarle que buscase otro trabajo para complementar sus ingresos o marcharse para Ferrol, de donde es ella. «Soluciones no he recibido ninguna. Provivienda no me avala porque cobro poco. Si cobrara 800 euros no me harían falta», asegura.

El desahucio ya es irreversible. Recurrió hasta el Tribunal Supremo, que tampoco le dio la razón. Su abogada le dijo que se pusiera las pilas porque en cuanto la otra parte pida la ejecución de la sentencia tendrá que irse en quince o veinte días. Mónica lleva dos años en las listas de la Xunta para acceder a un alquiler social. Lamenta que «las listas van a sorteo y no miran quien lo necesita más o menos».

Alquiler justo

Pone el caso de una amiga a la que le concedieron uno y se negó porque era muy lejos. «No estoy pidiendo que me regalen nada, pero sí un alquiler que me de para vivir», afirma. «Todos tenemos derecho a una vivienda digna. ¿Y yo qué hago, en 20 días me quedo en la calle con mi hija?», lamenta.

No ha parado de buscar un lugar donde vivir. Pero las inmobiliarias las ha tenido que descartar «porque te piden avales, una nómina de más de mil euros y los alquileres en Vigo están desorbitados». También busca otro trabajo para ocupar su tiempo por las tardes, pero aún no ha encontrada nada que le procure unos ingresos fijos.

Afirma que con un desahucio en precario no tiene derecho a ayudas de alquiler. «No tienes derecho a nada, si es por impago sí», lamenta. Conoce casos cercanos de inquilinos que no han pagado la renta y optaron a ayudas de seis meses «cuando a mi me dicen que solo me pueden pagar uno». «Veo muchas cosas injustas. No quiero decir que los demás no tengan derecho también», afirma esta ciudadana residente en Coia.

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