Vigo muestra sonrisas tras la mascarilla

Los vecinos del Casco Vello Alto participan en la iniciativa virtual


vigo / la voz

Hace poco más de un año que la asociación del Casco Vello Alto cambió de directiva. Llegaron con ganas de hacer mil cosas pero la irrupción de la pandemia congeló proyectos y poco a poco, sonrisas. Los planes, prácticamente todos, siguen paralizados, pero como cuenta Raquel de Ana, presidenta de este colectivo integrado por jóvenes familias residentes, una especie de colonos de un Far West vigués por el que nadie se atrevía ni a pasar hace unos pocos años, pensaron que ya era hora de hacer algo «y tenía que ser sencillo y bonito».

La joven bilbaíno zamorana, licenciada en Historia y gestora cultural, explica que se le ocurrió trasladar a la asociación, un proyecto parecido a una lámina que estaba haciendo para sus clases de escenografía. La idea era hacer fotos a gente y crear un collage con trozos de tela sobrante de mascarillas que una amiga empezó a hacer al principio de la pandemia. Al final fue al revés. En vez de ocultar las caras, la idea se tornó en mostrar sonrisas: «en enseñar esa parte que está tapada y que tiene que volver a salir». E invitaron a todo el vecindario «que se volcó con la propuesta», a hacerse fotografías para luego editarlas y hacer un montaje con todas y subirlas a las redes sociales. «Entre ellas hay muchas de bebés nacidos durante la pandemia», cuenta Raquel, que reconoce que «tenía miedo de que se interpretara la iniciativa como una frivolidad con lo mal que lo estamos pasando. La intención es más bien de ánimo, de dar luz al camino porque aún queda un pequeño tirón que hay que superar», explica.

El proyecto está hecho a la medida de la propia asociación, «pequeña, con pocos medios pero con mucho espíritu positivo», resume añadiendo que de hecho, si al menos tuvieran un local, se plantearían, por ejemplo, hacer una exposición. «Llevamos años reclamando la cesión de uno de los muchos que están abandonados a todas las administraciones, pero no hay manera». La asociación del Casco Vello Alto representa a un importante grupo de residentes que apostaron por un barrio resurgido de las cenizas de décadas de delincuencia, prostitución y drogas, pero las expectativas no se están correspondiendo con la realidad y numerosos proyectos comerciales han ido fracasando. Deja claro que no compiten con la otra asociación del Casco Vello, colaboran, pero se reivindican «porque también existimos y tenemos otras necesidades».

Otros proyectos culturales en marcha también se han visto afectados por la crisis sanitaria. La presidenta del colectivo recuerda que la delegación de la Xunta convocó un concurso de ideas para dinamizar el barrio. Presentó uno para interactuar con el patrimonio llamado Camiños inconexos, «y lo aprobaron, pero no hay fondos y nos han dicho que quizás más adelante se retome». Raquel, con pareja viguesa y tres hijos pequeños, no sabe a dónde llevar a sus niños a pasera porque «todo está en obras miras hacia donde mires», pero no decae el ánimo.

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