El silencio del asesino de Ana Enjamio

César Adrio lleva cuatro años en A Lama solitario y ajeno al resto de los presos y funcionarios; vive en un módulo fácil para evitar represalias por su crimen

César Adrio
César Adrio

VIGO / LA VOZ

28 puñaladas, 12 en el corazón, a manos de César Adrio (Vigo, 1978) desangraron a Ana Enjamio (Boqueixón, 1991). O para mí o para nadie, recoge la sentencia que pensó él sobre su expareja. La asesinó el 17 de diciembre del 2016, y a las 24 horas protagonizó un intento de suicidio que sus psicólogos forenses no se creen. Cuatro días después, ya en condición de único investigado, ingresó en la prisión de A Lama. Luego llegaron tres sentencias condenatorias. La firme, del Tribunal Supremo, se conoció hace un mes. 29 años entre rejas, de los que ya cumplió cuatro. Siempre en el penal pontevedrés, siempre callado, pasando desapercibido y sin empatizar con nadie, ni presos ni funcionarios. Tampoco sin mostrar arrepentimiento por el asesinato de la joven a la que decía que amaba.

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El silencio del asesino de Ana Enjamio