Los secretos mejor guardados de Vigo

Sin salir de la ciudad, además de apreciar una arquitectura y escultura singulares, se pueden emprender paseos para descubrir curiosidades históricas con puentes, túneles o petroglifos


vigo / la voz

Como todavía no es posible salir de Vigo, es un buen momento para pasear por sus calles con la mirada atenta a elementos urbanos que no siempre atraen nuestro interés, pero que llevan tiempo ahí, esperando a contarnos su historia. Son edificios, esculturas, rincones escondidos o vestigios del pasado que perdieron su sentido práctico original y se han adaptado al presente. Hay muchos, y también son muchos los vigueses que los conocen. Aquí van solo algunos ejemplos.

Petroglifo urbano. Dentro de los límites municipales hay 60 petroglifos de la Edad del Bronce repartidos por varias parroquias, pero uno está muy cerca del casco urbano. Se llama Pedra das augas y está situado en el lugar de Gondosende, en un camino de acceso a unas casas en A Guía, muy cerca del Obispado. Debido a ese camino, las insculturas están deterioradas, pero todavía se pueden ver los círculos concéntricos realizados hace cuatro mil años.

Estela medieval. En la primera travesía de A Cordoeira, muy cerca de la iglesia de Coia, una casa de piedra sorprende por tener incrustado en uno de sus muros una estela funeraria de época medieval. En algún momento del pasado, alguien reutilizó ese elemento grabado, en bajo relieve, con círculos y una estrella de David. No es difícil encontrarla porque justo encima de ella está el letrero de la calle.

Puente románico. Sin salir de la época medieval, detrás de la avenida Alcalde Portanet, muy cerca del parque Quiñones de León, podemos encontrar un puente milenario sin río, ya que hace años, cuando se realizó la urbanización de la zona, fue separado del río Lagares. Es uno de los dos puentes medievales que todavía se conservan en el municipio. Hay investigadores que aseguran que su origen es romano, aunque la opinión más generalizada es que fue construido siglos después.

Marco parroquia. Justo delante de la iglesia de San José Obrero, en la zona de Santa Rita, todavía permanece en pie el marco de separación entre las parroquias de Sárdoma y Freixeiro. Es una piedra de grandes dimensiones que tiene inscritas las letras S, de Sárdoma, y F, de Freixeiro. Los marcos siguen existiendo en los lindes de municipios y parroquias, pero este es un ejemplo de supervivencia en el ámbito urbano.

Banco dos contos. Durante siglos, Vigo tuvo dos ferias anuales, que coincidían con los días de San Benito, en verano, y Santa Lucía, llegando al invierno. Además, había mercado todos los sábados. A él acudían vecinos de las parroquias a vender sus productos. Mientras tuvo murallas la localidad, estos entraban por la puerta del Pracer, en la actual calle del mismo nombre. Cuando acaban las ferias o los mercados, hacían una parada en un banco de piedra situado un poco más abajo de la comisaría de la policía local. Allí, contaban el dinero que habían ganado, por eso le quedó el nombre de Banco dos contos.

Túnel de Os Caños. Desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX existió un paso, con dos tramos subterráneos, entre Policarpo Sanz y la calle Victoria. Tuvo muy mala fama debido al mal olor que tenía y a que era aprovechado por algunos delincuentes en algunas horas del día para cometer atracos. Aún se pueden ver sus accesos, aunque cerrados, en el callejón de Os Caños y en la calle Victoria.

Canadelo. La vía del tren y la autopista cortaron en dos el barrio de Canadelo hace tiempo. En su parte baja, la más próxima a la calle García Barbón, quedó un grupo de casas, con calidades variadas, que conforman un mundo aparte del mundanal ruido cercano. Un paseo por esta zona es como estar en una pequeña villa. En su inicio, también se puede ver parte de la estructura de piedra que soportaba la vía del tren del pescado, que bajaba hacia el puerto.

Victoria de Samotracia. El remate superior del edificio Albo, conocido en otra época como La Rápida (esquina Gran Vía con Urzaiz) acoge una réplica de la escultura helenística denominada La victoria alada de Samotracia. Es obra del escultor Jesús Picón, mientras que el edificio fue diseñado en los años cuarenta del pasado siglo por el estudio de arquitectos Francisco Castro Represas y Pedro Alonso Pérez.

Neptuno. En un punto escondido del jardín del pazo Quiñones de León se encuentra una de las esculturas más antiguas de Vigo. Es conocida como Neptuno y, hasta finales del siglo XIX presidía la fuente de mismo nombre situada en la actual Porta do Sol. Posiblemente, fue realizada a comienzos del siglo XVIII.

Pescador y familia. El escultor Camilo Nogueira dejó numerosas obras urbanas en Vigo, varias en la Alameda. En el tramo final situó un conjunto cuyos elementos están separados por la calle Concepción Arenal. De un lado está un pescador, que llega de faenar con el pescado en las manos, y, en frente, se sitúa su mujer e hijos, esperándolo.

Leiro. Francisco Leiro tiene varias esculturas en Vigo, como el Sireno o el Nadador, pero también otra situada en la fachada de un portal. Está ubicada en el edificio en la esquina entre las calles Progreso y el final de la Ronda de Don Bosco.

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