«Ahora nos llegan antes los padres que los hijos trans»

La educadora social viguesa Elisabet Pérez contribuye a normalizar la diversidad sexual desde el colectivo Nós Mesmas del que es cofundadora


vigo / la voz

Cuando tenía veinte años, la educadora social viguesa Elisabet Pérez no podía besar a su novia o ir con ella de la mano en público. Podía, y a veces lo hacía, pero sabiendo que iba a tener que soportar, como mínimo, miradas de desaprobación, explicaciones que una pareja hetero no tiene por qué dar y comentarios que no apetece escuchar. Con suerte, le llegarían en voz baja, y con fortuna peor, en agresivo volumen audible en toda la calle. Hoy, con 36 años, ya no tiene que disimular y hasta puede casarse con un él o con una ella, si se da el caso. De muchas otras cosas que hoy puede hacer o decir en Vigo siendo bisexual, como así se declara, ella misma es la promotora ya que en el 2008 fue una de las fundadoras del colectivo Nós Mesmas, asociación feminista que puso en marcha junto a otras chicas jóvenes y cuya labor se centra en defender los derechos de las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales.

-¿Eso cierra las puertas a las que no lo son?

-No, nosotras trabajamos sobre todo en el empoderamiento y visibilidad de las mujeres del colectivo porque se nos suman las discriminaciones y pensamos que luchar contra ellas es nuestra forma de cambiar la sociedad, pero las puertas están abiertas a todo el mundo. Cualquier persona que venga será atendida y puede participar en las actividades o asociarse.

-La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales a la que pertenece Nós Mesmas acaba de publicar una investigación de la European Union Agency for Fundamental Rights sobre la situación de la mujer trans en España. ¿Hay algún dato extrapolable a Vigo?

-Sí. El estudio revela, por ejemplo, que más de un 10 % de las mujeres trans se vieron obligadas a dormir en la calle al menos una vez en la vida y un 16 % a alojarse temporalmente en casa de familiares o amistades. En Nós Mesmas atendemos casos de personas LGTB que vivieron esta situación en Vigo y mucho más dramáticas, como el de una chica que intenta recuperarse tras irse de casa con 22 años, vivir en la calle, ejercer la prostitución y caer en las drogas.

-En la asociación, ¿en qué áreas trabajan para ayudar a esa y otras personas?

-Tratamos de dar apoyo en tres pilares básicos, el social, es decir, el simple hecho de conocer a personas en la misma situación y hablar con ellas; la parte reivindicativa, destinada a focalizar situaciones que vivimos por ser homosexuales o por una identidad de género trans reclamando nuestros derechos; y la educación desde la primera infancia. Desarrollamos un plan formativo en coles e institutos para que el alumnado tenga presente la diversidad sexual con naturalidad y combatir el acoso, que a veces sale a la luz con estas actividades.

-¿Quién puede optar?

-Ahora está un poco parado por el covid pero normalmente tenemos centros educativos todos los días. Contactamos con todos los de la provincia y ellos nos van llamando a demanda. Hace tres años tuvimos el apoyo de la Diputación de Pontevedra para el plan de formación que damos y que incluye al profesorado. El respaldo institucional nos ayudó mucho a que lo acogieran con confianza porque en los colegios siempre hay miedo ante el tabú de la sexualidad en general, a la reacción de los padres, etc.

-¿Qué consultas más habituales llegan a la asociación?

-Aunque el año 2020 ha sido un año peculiar, destaca que el 20 % de las que tuvimos fueron para solicitar apoyo en necesidades básicas: alimentación, vivienda, pago de facturas, medicación... Muchísimo más que el año anterior. No el doble, pero casi. La situación ha sido dura para todo el mundo por la pandemia, pero en el caso de personas trans y migrantes se agrava. Otras consultas más comunes tuvieron que ver con la ayuda psicológica y con la orientación laboral y formativa, que es mi área.

-¿Qué recursos tienen para poder ayudar?

-No muchos. Nuestra labor es gestionar, y hacer presión en los servicios sociales, pero este año la necesidad era tan grande que hicimos un bote solidario, pedimos donativos en redes e hicimos compras de comida coordinándonos con Protección Civil. También conseguimos que una empresa como Amazon nos hiciese un donativo importante en alimentos y dinero. Pudimos atender a 47 personas, incluidas seis familias con menores.

-Todo un logro que alguien logre beneficio de Amazon y no al revés...

-Sí, bueno, el truco era que los alimentos los teníamos que comprar a través de la plataforma, pero eran 2.000 euros y mil en metálico, que está muy bien.

-La pobreza y exclusión entre personas trans no se han reducido con la visibilización social y el aumento de referentes entre famosos o en cine y televisión?

-Los que están peor suelen ser mujeres y hombres trans mayores, de más de 60 años. Entre los jóvenes hay menos, sobre todo al tener una red de amistades que les dio apoyo. Pero sí se nota el avance social respecto a la transexualidad. Antes era algo oscuro, ahora vienen madres y padres a la asociación a informarse ante que sus hijos, buscando cómo ayudarles. La mayor parte de la gente de mi edad no vivió ese apoyo y no hablo ya de identidad, sino de orientación sexual.

-¿Cómo ayudar a personas trans laboralmente?

-Como a las no trans, potenciando la formación y las capacidades. Pero ser trans es el muro que les deja fuera. Ahora estamos volcadas el proyecto estatal Yes, we trans de inserción laboral, creando una bolsa de empleo y llamando a empresas para que sean un espacio integrador que aporta diversidad.

Sede. La oficina de Nós Mesmas está en Porta do Sol 11, bis aunque ahora están teletrabajando y solo van en persona si es necesario. Dan servicio a toda la provincia.

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