La federación vecinal organiza a sus propios cuidadores de barrio

Más de 25 voluntarios colaboran para hacer recados a las personas de la tercera edad o les echan una mano con trámites administrativos


vigo / la voz

Los cuidadores de barrio se han convertido en imprescindibles en Vigo a fuerza de demostrar la utilidad de los servicios que prestan a los mayores. El Ayuntamiento puso en marcha este servicio hace más de una década en colaboración con Érguete. Los trámites burocrático obligaban a períodos sin actividad hasta que se firmaba un nuevo convenio, dejando unos vacíos en los que eran echados de menos por los usuarios. El Concello resolvió este problema contratando a una empresa que presta estos servicios todo el año.

La Federación de Vecinos Eduardo Chao también se ha sumado a esta iniciativa organizando a su propia brigada de cuidadores de barrio. Llevan activos desde el principio de la pandemia para que no le falte de nada a ninguna persona mayor que viva sola y que no tenga a quién recurrir. La organización que dirige María Pérez está elaborando un registro de personas de la tercera edad en situación de vulnerabilidad para estar pendientes de su día a día y prevenir que puedan tener algún percance.

Más de 25 voluntarios forman la brigada de la federación vecinal. El responsable del voluntariado, Óscar Álvarez, afirma que la cifra está creciendo, puesto que cada vez reciben más llamadas de personas jóvenes dispuestas a colaborar con las personas que más lo necesitan. Este número les da para cubrir todos los barrios de la ciudad. «En cada sitio tenemos a alguien dispuesto a ayudar», afirma Óscar.

«Ayudamos a gente mayor. Sobre todo les vamos a hacer las compras, a por las medicinas a la farmacia, a resolver papeleos, lo que haga falta», afirma este responsable vecinal. Muchas veces una simple llamada telefónica es suficiente para alegrar el día a una persona mayor que no tiene quién le acompañe. «Hablamos con ellos y les preguntamos qué tal están y es algo que también es muy importante».

Romina Hernández Galeano, de 19 años, es una de las voluntarias. «Vi por Internet que necesitaban gente y me apunté. Me parece muy bien esta iniciativa. Hay mucha gente que necesita ayuda», afirma. La federación de vecinos ha diseñado unas camisetas identificativas para estos voluntarios para que se les pueda distinguir por la calle o a la hora de abrirles la puerta. Óscar señala que también es por una cuestión de seguridad, una forma de ofrecer confianza ante el miedo de muchas personas a abrir las puertas de sus casas a desconocidos.

Trámites

También ayudan en los trámites administrativos que deben realizar para recibir ayudas o pensiones. Ayer echaron una mano a Fernando en las oficinas del Inem de la calle Sanjurjo Badía. «Me han salvado la vida», agradecía ayer este hombre de 64 años. «Estoy contentísimo con estas personas. Estaba solo, no tenía a quién recurrir y me ayudaron muchísimo», afirmaba antes de entrar en la oficina. Este ciudadano no tenía recursos y la federación de vecinos se movilizó para gestionarle una pensión en el Inem para poder salir adelante. La ayuda familiar caducó en enero y ayer volvieron a la oficina de Teis para renovarla.

La presidenta de la Federación, María Pérez González, añade que buscan que la gente no salga de sus casas para evitar contagiarse. «Vamos con todas las medidas de seguridad y también les llamamos», afirma. También se proponen apoyar al comercio local promocionando las tiendas de barrio.

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