Con las mantas al aula, el remedio casero que han puesto los alumnos de un colegio de Vigo a la falta de calefacción

El Otero Pedrayo no ha sido el único centro en el que se ha pasado frío


vigo / la voz

Está situado en una zona baja y próxima al río. Está con las ventanas abiertas y sin calefacción. Es el colegio de educación infantil y primaria Otero Pedrayo, de Vigo. Salvo un día que logró que funcionara la caldera al regreso de las vacaciones de Navidad, llevan un mes sin saber lo que es tener las manos calientes.

En vista de que la pieza que hay que cambiar para solucionar el problema aún tardará, ayer algunos alumnos del centro acudieron cubiertos con mantas para aliviar el frío.

Cada día salen ateridos, con dolor de garganta, de barriga, de espalda... De ello dan buena cuenta los padres. «Da pena cuando llegan a casa destemplados, con la manos y pies congelados», comenta una madre de la ANPA. A raíz de la ola de frío, los padres han montado en cólera y han calificado de indignante que sus hijos tengan que soportar temperaturas mínimas desde la siete y media de la mañana, cuando acuden los primeros. No creen que sea la situación idónea para escribir y dibujar, o simplemente para prestar atención.

Tampoco la dirección ha pasado por alto el problema y avisó varias veces al Concello de la incidencia. De hecho, un técnico municipal revisó la caldera en las vacaciones navideñas, pero la alegría duró solo un día.

La comunidad educativa se pregunta si en el siglo XXI no existe una solución para dar respuesta urgente al problema, y la respuesta ha sido un enfrentamiento más entre Concello y Xunta. El primero dice que esto ya no es cuestión de mantenimiento del colegio, algo que sí le corresponde a la Administración local. Al tener la instalación 41 años de antigüedad, cree que debe ser la autónoma la que renueve por completo el sistema de calefacción. La Xunta, por su parte, alega que, si la instalación estuviera bien mantenida no ocurriría eso y que, por tanto, es un problema del Ayuntamiento. Mientras se aclaran las responsabilidades, el Concello ha encargado la pieza averiada a la compañía suministradora, al no haberla en la ciudad, y ha avisado de que, pese a pedirla con urgencia, tardará en llegar.

El Otero Pedrayo no es el único de Vigo en esta situación. Otro colegio público, el Escultor Acuña, pasó recientemente por una situación similar, aunque se solucionó esta semana.

Las críticas arrecian desde sindicatos como CC.OO. y partidos políticos de la oposición, como BNG y Marea de Vigo. Este último ha solicitado que se reúna el consello municipal y se verifique el estado de las calefacciones de los colegios públicos de la ciudad, en general muy deficientes y obsoletas, así como la eficiencia energética.

Y en medio de la polémica están 140 alumnos y todo el personal del centro pasando frío.

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