Los impulsores del sueño de hacer las maletas

Toxo, que va por la tercera generación de una saga de comerciantes con origen en Santiago y ramificación en Vigo, anuncia la probable despedida de varias tiendas por falta de relevo y la crisis del turismo


vigo / la voz

Tras más de un siglo despachando maletas ha llegado el momento de hacerlas. Eso es lo que piensa Manolo Tojo que toca hacer tras toda una vida dedicada al comercio. El empresario compostelano encarna a la tercera generación de una saga que comenzó su abuelo, Julio Tojo, en 1913. «Él era de Touro, vino a Santiago a estudiar comercio y a la vez empezó a trabajar en Almacenes Mosquera, pero a los dos años ya era encargado y unos años después montó su primera tienda de calzado y era el distribuidor para Galicia. Luego se trasladó a la calle Calderería, donde compró una casa con bajo y dos plantas», cuenta añadiendo que después de la guerra, los problemas de suministro le hicieron transformar la zapatería en bazar hasta que se jubiló. «Se la dejó en herencia a un tío mío, Julio, y ahora continúa con ella mi prima Cristina. Para diferenciarse, mi padre modificó el nombre, así en 1971 montó Toxo y cuando se retiró, la heredamos mi hermano y yo, que ampliamos abriendo otra en el centro comercial Área Central», repasa. Pensaron en ponerle Alecrín, pero al final decidieron no liarla más.

En Vigo, la historia de Toxo comienza en 1997. Un pariente de los Tojo, el norteamericano de Nueva York Eddie Riomao, cambió la psicología por el comercio al lado de su mujer, Teresa Freire. Ambos están al frente desde hace 24 años en un establecimiento que es una referencia en un sector poco conocido para el público, escaso en ejemplos que no sean franquicias impersonales. La hermana de Manolo, casada con un vigués, le convenció para que pusiesen en marcha otro local en la ciudad. «Nos decía que Vigo iba a crecer mucho y tuvo razón, además compramos local en una ubicación muy buena y fuimos creciendo, aunque muy despacio porque aunque en Santiago éramos muy conocidos, aquí no», reconoce.

Toxo es un establecimiento líder en el gremio. «Nuestro principal proveedor de toda la vida es Samsonite, para ellos somos unos clientes VIP ya desde que estaba mi padre. Nunca nos propusieron ser franquicia. La única marca que lo hizo fue la italiana Mandarina Duck, pero no lo vimos aunque desde los años 70 seguimos teniendo sus productos, como los de Picuadro y otras firmas importantes, siempre trabajando con empresa españolas y europeas que ofrezcan una calidad medio-alta en sus artículos, pero siendo siempre independientes», explica.

El profesional aclara que una de las fórmulas para llegar al público es tener un abanico muy grande de productos de cada marca, «todo lo que funciona, desde mochilas a guantes, billeteras, cinturones... y maletas en un amplio rango de precios». Manolo Tojo lamenta la desaparición de numerosas fábricas españolas que han desaparecido paulatinamente del mercado, como Corman o Diente. «Las había también muy buenas de bolsos de piel, pero la mayoría cerraron Quedan muy pocas, como Robert Pietri o Caspiel, y los cinturones Miguel Bellido», afirma.

La pandemia ha cortado de raíz los viajes, hundiendo al turismo y todo lo relacionado con este tipo de ocio, por ejemplo, las maletas. Lo corrobora el comerciante, que asegura que desde hace casi un año poco más despachan que bolsas de fin de semana. «Era nuestro producto principal y es lo que más bajó. Ahora vendemos más zapatillas, billeteras y paraguas», reconoce.

Podrían hacer ofertas tipo: «Reserve aquí su maleta para viajar cuando se pueda», pero no le convence la idea porque en el horizonte planea el cierre de todos o casi todos los establecimientos Toxo de la familia Tojo. «No tenemos quién continúe. Su mujer, Conchita, y él, ya están en edad de estar jubilados «y mi hermano, también. Tengo dos hijas, pero tienen sus carreras, una es economista y la otra, bióloga. Seguirá mi prima en Calderería y espero que se animen en Vigo. Se lo están pensando y entiendo las dudas, yo ni se lo aconsejo», admite. De hecho, el comerciante reconoce que pensaban cerrar el pasado diciembre, pero al mandar a tres empleados al ERTE excepto en Vigo, tienen que seguir un año más. «Y a ver si en este tiempo alguien se decide», insinúa, aunque reconoce que ahora cuesta llegar a fin de mes. «Nada que ver con los años 80 y 90. Desde la crisis del 2008 ha ido a menos. Todo cambió con las grandes áreas y la venta online. A veces me sorprende ver cómo algunas tiendas resisten tanto», asegura. Manolo Tojo también siente pena porque como reconoce, ha tenido la suerte de contar con «empleados modelo tanto en Vigo como en Santiago. He tenido mucha suerte», zanja.

Desde 1913

Dónde está

En el número 21 de la avenida de García Barbón, en Vigo

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