La historia de Vigo que guarda Ribadavia

Sabela Fraga extrae fotos del archivo Llanos, en el Museo Etnolóxico ourensano, desde una lectura feminista para el calendario de Xerais


vigo / la voz

Resumir en doce instantáneas la vida de las mujeres viguesas en los últimos dos siglos es imposible. Pero se puede bucear en la historia de la ciudad a través del inmenso legado gráfico que dejó al saga de fotógrafos Llanos, para acceder desde una óptica poco usual, a estampas protagonizadas por las antecesoras de las que hoy disfrutan de una sociedad más igualitaria que la que a las de siglos pasados les tocó vivir.

El proyecto que ha vertido la editorial Xerais en su calendario del 2021 ­-continuando con la idea de seguir recuperando la imagen de la mujer en la historia como ya hicieron con almanaques anteriores dedicados a las trabajadoras de Massó, las mujeres en las fotos de José Suárez, en las de Pacheco y las de Ruth Matilda Anderson- lleva detrás una labor de investigación de la que se encargó la investigadora viguesa Sabela Fraga Costa. La experta, que estudió Publicidad en la Universidad de Vigo e Historia del Arte en la USC, está especializada en teorías feministas en el campo de la imagen.

Fraga fue becaria en el Museo Etnolóxico de Ribadavia, en el que la Xunta de Galicia depositó, tras su adquisición, el Arquivo Llanos, integrado por fotos de tres generaciones de fotógrafos de la misma familia que trabajaron en Vigo. «Fixen primeiro alí un proxecto de investigación sobre a agrupación cultural Abrente e a súa relación coa vangarda plástica galega dos 70 e despois, tendo en conta a miña especialidade, encargáronme este outro traballo de escolla para Xerais», explica. Fraga añade que de las 3.500 fotos que están digitalizadas, «escolléronse doce fotos tomadas en Vigo no século pasado, que responderan a esa pluralidade á que respondía, sobre todo, o último da xeración, Ángel Llanos, no eido do xornalismo. Más alá, tamén se reflicte un abano de mulleres desde unha ollada activa e positiva: traballando, disfrutando do ocio, facendo deporte, rurais, urbanas... un pouco de todo, como a propia sociedade».

La historiadora subraya que la perspectiva feminista es la que permita otras lecturas sobre una época en la que no había muchos ejemplos de trabajadoras en ámbitos reservados a los hombres, ni haciendo deporte o disfrutando del ocio «pero buscando desde esta perspectiva o que temos que preguntarnos é por qué non as hai o por que tan poucas, analizar o que hai detrás», invita.

El director del museo, José César Llana, recuerda que el archivo Llanos es tremendamente amplio. Son más de 100.000 y las que están inventariadas y digitalizados se pueden consultar en el propio museo a través del programa Domus. Además hay otra parte de los fondos que son accesibles online. Son, como indica, unos fondos muy diversos, con variedad de temas de vida de calle, urbanismo, eventos festivos, religiosos, acontecimientos sociales, deportivos, culturales y fotografía de estudio. Llana explica que las que en su día se hicieron en carretes se pueden digitalizar con cierta rapidez «pero coas placas de vidro temos que ir con moito cuidado. É polas que empezamos cando chegaron aquí, porque son as que se pode perder máis facilmente», argumenta sobre el procesado de una colección que alberga el museo desde el 2010 ya que los herederos del legado no llegaron a un acuerdo con el Concello de Vigo, y en Ribadavia se comenzó a trabajar en su conservación al año siguiente.

Aunque la labor es constante, el director justifica lento el ritmo que llevan porque el museo no está únicamente dedicado a este apartado. «Xa me gustaría», admite. «Afortunadamente temos unha restauradora de forma permanente e faise unha revisión anual de todos os negativos e o material para detectar fungos ou posibles desperfectos no caso de que haxa que actuar de inmediato si se detecta un problema». Cada año se procesan placas y un técnico de museos se ocupa de documentar, inventarias y archivar en el espacio de consulta interno al que puede acceder cualquier persona si solicita previamente permiso. Una vez identificadas, las fotos se suben a un portal web del Ministerio de Cultura, la plataforma Ceres (ceres.mcu.es) donde sí están accesibles a todo el mundo y se puede llegar a ellas tecleando en el buscador: Archivo Llanos.

En papel también hay ya cientos de fotos y el centro hizo el año pasado una exposición con ellas. El responsable del museo de Ribadavia asegura que sería un proyecto interesante levarlas en algún momento a Vigo. «Pola nosa parte, encantados», afirma.

Sobre las fotografías que vuelven a la actualidad a través del calendario de Xerais, Sabela Fraga recuerda que «o máis novo desta xeración de fotógrafos, Ángel Llanos, reincorporado á vida civil en Vigo despois da Guerra Civil, colaborou asiduamente nos xornais, moi especialmente na fotografía deportiva. Grazas a iso foi testemuña da incorporación das mulleres ao deporte, un ámbito no que a emancipación destas se deixaba notar cun comportamento transgresor para a época».

35.000

Imágenes ya digitalizadas

La colección tiene más de cien mil fotografías.

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