Cata de letras para detectar los «Vega Sicilia»

La librería Versus sobrevive al libro electrónico, a la crisis y a gigantes del sector con un arma infalible: leer, seleccionar y saber qué le puede interesar a su clientela en un mar de publicaciones prescindibles


vigo / la voz

Que una librería nacida antes del libro digital y de la llegada a Vigo de uno de los grandes del sector en España siga abierta, ya es casi un milagro. Que además fidelice cada vez a más público, perdido entre mares de libros sin saber cuál será un salvavidas y cuál será tan pesado que se hundirá con él, ya no es un negocio con historia, sino una historia con final feliz.

Feliz sigue después de 23 años Sabela Martínez, la viguesa que puso en marcha Versus entusiasmada junto a su compañero Juan Seoane y otro socio más, que falleció al año de abrir el establecimiento», lamenta. Era un proyecto que habían soñado durante años después de trabajar para otras librerías de la ciudad, como Deirín o Maxtor, ambas desaparecidas, como muchas otras. «Juan hace ocho años que lo dejó y ahora está retirado y entregado a la escritura», explica la librera que ahora cuenta con el joven Axel como ayudante.

La apertura de su propio negocio les permitió llevarlo «de la manera que creíamos que debía de ser , y esa manera es hacer una selección de los libros que nos parecían interesantes, priorizando los que más nos gustaban», reconoce. En aquel idóneo contexto recuerda que el eBook no existía en el horizonte «aunque cuando llegó su irrupción y expansión fue rapidísima», ni tampoco la crisis económica que no tardó en llegar como también arribó un gigante como la Casa del Libro. Así que en su caso, no eran molinos, amigo Sancho.

«Fueron un montón de factores que realmente nos hicieron pasar años difíciles, pero recuperamos y hoy estamos muy estabilizados, hemos encontrado un hueco para el tipo de librería que nosotros queríamos», asegura añadiendo que «priorizamos desde siempre editoriales pequeñas que empezaban y eso nos abrió un hueco entre determinada clientela». En un mundo globalizado donde se puede comprar de todo en cualquier momento, la avalancha de posibilidades es tan grande que a veces se convierte en problema. Tener una guía que te garantice un buen filtro no viene nada mal. Eso hace, en cierto modo, Sabela Martínez, que opina que, de hecho, esa debe ser la función del librero «porque la publicación en España es mastodóntica, cercana a las 80.000 referencias nuevas al año y elegir entre todo eso es complicado. Nosotros seleccionamos lo que nos interesa y lo que creemos que le puede interesar a nuestros clientes, por eso filtramos lo que entra, no admitimos un servicio directo que te cargue de cosas que no queremos», explica. «A veces, cuando elijo, ya estoy pensando a qué clientes de los tengo le puede interesar esa obra», afirma sobre una parte de su clientela con la que comparte gustos y lecturas a menudo. «También los hay más interesados por otras cosas o por el best seller, que no es nuestro fuerte pero también lo tenemos, y debemos que ser capaces de orientarles», afirma. La viguesa se define como una catadora de libros. «Leemos mucho, todos no podemos leerlos completos porque no da tiempo, pero catamos todo lo que se puede para saber a quién recomendarlos y a quién no. Poder orientar es fundamental en este trabajo», opina. Como los catadores de vinos, no necesita beberse la botella entera para saber si la cosecha es buena, aunque siempre puede haber sorpresas. Para ella, la última es Ali Smith, un magnífico descubrimiento al que llegué tarde, con Otoño, la primera novela de un cuarteto.

En cuanto a géneros, Sabela destaca que además de cuidar mucho la sección de narrativa, amplísima en novela negra, y la literatura infantil con una sala para ello, tienen una oferta grande en música, y ensayo y filosofía.

La pandemia les ha obligado a dejar aparcadas las presentaciones de libros aunque no descartan organizar alguna firma, ya que se adapta más a las circunstancias porque es entrar y salir. «Es un tema con el que tenemos extremo cuidado, por eso la puerta está ahora siempre abierta», explica.

Versus, un oasis de las letras en el barrio vigués de Casablanca, también reserva un espacio para el arte cuya importancia no se mide en centímetros. En su día bautizaron una vitrina como Liliput, la galería más pequeña del mundo, un microespacio para el que crearon artistas noveles y reconocidos, desde Ruth Lodeiro a Tono Carbajo, Carme Nogueira o Isaac Pérez Vicente. La vitrina, ya sin el comisariado de Ángel Cerviño ni el sello Liliput, es del colectivo cultural A Madriña, al que también pertenecen, y aún se usa. «Ahora hay una muestra de portadas de libros falsas, creadas por ellos», anuncia.

Desde 1998

Dónde está:

En el número 80 de la calle Venezuela, en Vigo

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