El dueño de la discoteca que sufrió un desfalco de 62.000 euros: «La sala estaba llena pero tenía pocos ingresos, no me daban los números»

El jefe acusado de quedarse el dinero niega haber reimpreso las entradas o borrar las ventas de consumiciones en la TPV de la barra


Vigo

El jefe de una sala de fiestas de Vigo, F.R.P.R., negó haber clonado entradas para desfalcar 62.000 euros en el 2017. El juicio se ha celebrado esta mañana en la quinta sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo, y el acusado lo negó todo. «Nunca he reimpreso entradas, no sé cómo se hace ni soy informático», contestó el acusado a preguntas del fiscal y su abogado. Afronta cinco años de cárcel como supuesto autor de un delito de estafa y otro de apropiación indebida. La sala es una conocida discoteca situada en la calle Venezuela.


También le acusan de quedarse con dinero de las ventas de consumiciones en la barra por TPV y luego borrar en el ordenador los ingresos para camuflar el dinero que se quedaba. Él lo niega todo. Dice que cualquiera podría borrar datos para corregir equivocaciones de los camareros.

Su papel era hacer el arqueo diario de las ganancias de las cajas al final de la noche en presencia de sus camareros. Luego, dejaba escrito la cifra de recaudación para informar al dueño. Además, los empleados entregaban un sobre con los tiques recogidos que daban derecho a los clientes a tomar una consumición.

Hubo una inspección fiscal y la contable hacía una remuneración de los huecos libres.

El acusado admitió que le dejó ver las claves de las contraseñas y las llaves a su expareja, también empleada, cuando él pasó una temporada en el hospital. Al reincorporarse, no cambió las claves. 

En el 2017 fue despedido. La relación con su exnovia fue mala a partir de entonces.  Con el resto de los trabajadores se llevaba bien pero tenía problemas con un taquillero que fue despedido por consejo de él y que luego se convirtió en la nueva pareja de su exnovia. 

El dueño de la discoteca declaró como testigo. Notó un desfase de ventas a lo largo de un año porque notaba que había demasiada gente para los pocos ingresos que percibía. «No me daban los números, hasta que hubo unos meses en los que empecé a ganar mucho dinero», contó. No desconfío de su encargado de la sala porque  era «una persona de confianza, cuando estuvo enfermo lo cuidé como si fuese un hijo».

La expareja del acusado le alertó de que el sospechoso estaba alterando los ingresos en el ordenador. Indicó que las entradas no se pueden remunerar porque no hay número. 

Las claves solo las tenía el encargado y la contable porque «ni yo mismo las tengo porque ni sé encender un ordenador».

Tras pedirle explicaciones, el encargado acusó a un taquillero y antiguo DJ, del que le dijo que sospechaba que metía la mano en el dinero. El jefe acusado insistía en que había que despedirlo. Pero el dueño le  dio un voto de confianza y pidió al taquillero que anotase las cifras del contador de la entrada y descubrió el desfase. El propio dueño encontró las entradas duplicadas y se reunió con los informáticos que le desvelaron que el encargado les pidió una clave para duplicar las entradas por si había errores. 

Tras contar las entradas, el propietario descubrió que de 85 entradas impresas en el contador solo figuraba una picada. Así averiguó el sistema por el que el jefe de la sala le estaba desfalcando. 

Con el anterior encargado, todo el arqueo coincidía. 

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El dueño de la discoteca que sufrió un desfalco de 62.000 euros: «La sala estaba llena pero tenía pocos ingresos, no me daban los números»