Fernando Domínguez, médico cum laude: «Marco el inicio de la medicina municipal en Vigo en el año 1895»

El médico estudió en su tesis doctoral los orígenes de la asistencia sanitaria


VIGO / LA VOZ

El médico vigués Fernando Domínguez Freire, urólogo en el Hospital Álvaro Cunqueiro, acaba de obtener un sobresaliente cum laude con su trabajo de doctorado. Es una investigación sobre los orígenes de la asistencia médica municipal en Vigo. En realidad, la tesis se ha convertido en el primer gran paso para la construcción de una historia médica de Vigo.

-¿Por qué establece su estudio entre 1878 y 1932?

-Hay un antes y un después cuando, en 1878, se incorporan en la medicina los espectaculares avances de la asepsia, la antisepsia, la anestesia o la primeras pruebas radiológicas. En ese momento, también se dio la transición entre los dos médicos más relevantes, desde un punto de vista asistencial, en Vigo, que son Nicolás Taboada Leal y Enrique Lanzós Sánchez, pionero en toda Galicia de la aplicación de la antisepsia y la anestesia clorofórmica. Además, en 1896, abre el Hospital de Elduayen, lo que nos permite cuantificar al disponer de los archivos históricos de este hospital y, más adelante, de los Pabellones Sanitarios. En 1932 ya disponemos de diez años de funcionamiento de los Pabellones Sanitarios y 36 años del Elduayen, así que ya identificamos parámetros reconocibles desde el punto de vista de la medicina contemporánea.

-¿A qué se refiere en la introducción de su tesis cuando señala que hay conclusiones inéditas en la medicina municipal?

-Hasta ahora no se habían digitalizado los archivos históricos manuales. Hay alguna más, pero fundamentalmente estudiamos variables de los enfermos, como edad, sexo, pueblo de naturaleza, profesión, diagnóstico, motivo del ingreso y el resultado de las estancias. Con todo ello, hemos obtenido resultados para valorar la atención médica en Vigo en esa época. Eso nos permitió también compararlo con otras ciudades y también con lo que se hace en la actualidad, para lo cual empleamos un sistema de clasificación ad hoc. Por último, extendimos el estudio a los ámbitos social, económico y laboral de la población atendida.

-¿En su inicio, el socorro sanitario gira en torno a la caridad?

-Sin duda, la asistencia partió de las instituciones caritativas vinculadas a órdenes religiosas. Poco a poco, se fue realizando una secularización y, tras la caridad, llegó la beneficencia pública, para finalizar, en el último tercio del siglo XIX, con una medicina con capacidad verdaderamente asistencial.

-¿La evolución de este proceso en Vigo es similar a otras ciudades gallegas?

-En la forma, pero no en los tiempos. Es el resultado de la idiosincrasia de la ciudad, sobre todo, debido al crecimiento importante que se produjo a finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX. El paralelismo más cercano con Vigo es la ciudad de Ferrol, pero un siglo más tarde, aunque allí los primeros hospitales fueron militares y no civiles, como es en el caso de Vigo.

-¿La apertura del Hospital Elduayen es el gran hito de la medicina municipal?

-Sí, pero no es el único. Marcamos el origen de la medicina municipal en el año 1895 porque se aúnan dos cosas. La corporación municipal contaba con cinco médicos y aunaba las sensibilidades de las necesidades sanitarias del socorro sanitario de la ciudad. Al mismo tiempo, se constituyó el Colegio Médico-Farmacéutico. De la colaboración de esas dos entidades surgen el Laboratorio Municipal, que inicialmente se pone en funcionamiento en el local social del Colegio Médico-Farmacéutico, el Hospital Elduayen y el cuarto de socorro.

-¿Era el cuarto de socorro las urgencias de entonces?

-Fue la primera puerta de urgencias. Yo intenté, sin conseguirlo, seguir el rastro de sus archivos; si lo consiguiésemos, tendríamos toda una radiografía de muchos de los sucesos de la historia de Vigo. Empezó a funcionar en la plaza de la Constitución en 1894 y fue una iniciativa de unos cuantos profesionales de la época que consiguieron una pequeña subvención de la corporación. Años después, se trasladó a Policarpo Sanz y, finalmente, concluyó su servicio en la calle Uruguay. El recorrido normal era llevar a la gente al cuarto de socorro, en una equivalencia a los actuales PAC; era el primer filtro de urgencias y, una vez que les hacían las primeras curas, los llevaban al Hospital de Elduayen.

-¿Cómo era la asistencia sanitaria que se ofrecía en Vigo?

-Había una infraestructura insuficiente, aunque también es verdad que asistía solo a la población más desfavorecida. Debemos olvidarnos del concepto de sanidad pública que tenemos en la actualidad; la gente que tenía medios económicos acudía a los médicos privados. Aun así, eran pocas camas las que ofrecía el socorro sanitario; estamos hablando en torno a 25 camas del Elduayen cuando empezó. Muy poco para una ciudad que ya avanzaba hacia los cien mil habitantes. Después, con los Pabellones Sanitarios se incrementó hasta 60. De hecho, en las estancias que aparecen en los registros varían entre los 152 pacientes en 1896, a los 787, cuando en el Hospital Real de Santiago alcanzaban los miles.

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