Un dumbriés, médico de los pobres en Vigo

Cesáreo Corbal, natural de Berdeogas, dejó una profunda huella en Lavadores

Monumento a Doctor Corbal
Monumento a Doctor Corbal

Dumbría es un municipio rural. Solo O Ézaro asoma al mar. Y de esas tierras conocemos a muy pocos protagonistas que la Historia pudiera traerlos de ejemplo para las generaciones actuales o venideras, personajes del pasado que siempre tienen mensajes para las personas del presente. Pero eso no quiere decir que no existiesen: es que están enterrados en el desamparo del olvido. Hay un caso que, quizás, aunque otros ya hablaron de él, merezca que lo sigamos desenterrando y podamos leer su epitafio.

A mediados de la segunda mitad del siglo XIX llegó a estas tierras un maestro cantero procedente de Pontevedra para levantar el puente sobre el río Castro, por donde iba a pasar la carretera comarcal 552, hoy fuera de ese recorrido, en Dumbría. Se llamaba José Corbal Pintos, y había nacido en la parroquia de San Miguel de Marcón, en el concello de la ciudad del Lérez.

Este pontevedrés pronto se casó con una joven de casa grande, natural de Berdoias (Vimianzo), Josefa Lema López, y este matrimonio lo asentó en tierras de Berdeogas, para convertirse en un potente labrador que, con el tiempo, fue alcalde del municipio, en tres ocasiones: 1874, 1877 y 1879. Y también lo fue su cuñado, hermano de su esposa, Juan Lema López, en dos: 1882 y 1883; y muchos años después, un nieto de Corbal Pintos, Jesús Corbal Sendón, desde 1936 a 1971.

De quien nos vamos a interesar es de uno de los hijos de José Corbal Pintos y Josefa Lema López: Cesáreo Corbal Lema, nacido el 26 de febrero de 1884 en la parroquia de Santiago de Berdeogas, Dumbría. Hijo de labradores pudientes, pudo estudiar y acceder a la Universidad de Santiago, y logró terminar sus estudios de Medicina con gran aprovechamiento en 1907. Consciente de las pocas posibilidades de ejercer en su municipio, en el que la saga de los Sendón tenían copada la atención sanitaria, y también el poder político, por una serie de coincidencias familiares decidió instalarse en la provincia de origen de su padre, en el concello de Lavadores -municipio hoy anexionado con Vigo-, en donde residían familiares.

Solo llevaba esperanza en los bolsillos. Comenzó a desempeñar su profesión en la zona de Teis y desde el primer momento fue ganando simpatías tanto en Lavadores como en la ciudad olívica, visitando a los enfermos mas desvalidos, y socorriéndoles en muchas ocasiones con enorme generosidad, pues nunca estuvo animado por el motor del excesivo lucro. En Vigo, y en sociedad con el doctor Manuel Amoedo Seoane, creó el sanatorio que llevó el nombre de este último, consulta en la que Cesáreo Corbal hizo sus primeras páginas quirúrgicas. Sin embargo, fue la medicina general, la de cabecera, su principal especialidad, definiéndole en aquel entonces que era «tan notable como facultativo como por su altruismo. Por eso le llamaban en Vigo y Lavadores el médico de los pobres».

En el aspecto personal y familiar, Cesáreo se casó en primeras nupcias con C. Pérez Osende y posteriormente, al quedar viudo, con Delfina Mediero, no dejando sucesores con la segunda esposa pero sí con la primera: Cesáreo, José y Avelina Corbal Pérez. En lo político, como buen burgués liberal, durante la Segunda República estuvo afiliado al Partido Republicano Conservador, pero todo apunta que su implicación fue escasa y no fue molestado por los militares sublevados, aunque sí movilizado para prestar servicio como médico durante la guerra civil.

El 4 de abril de 1926 se celebró en la parroquia de Teis, del en aquel entonces Ayuntamiento de Lavadores, un homenaje dedicado al doctor Cesáreo Corbal Lema: dos artísticas lápidas de mármol en la calle en la que residía, la que asciende hacia el monte de A Guía, una vez que el pleno municipal había aprobado dedicársela. Las dos lápidas fueron costeadas por suscripción popular y descubrió la primera el alcalde de Lavadores y la segunda el presidente del Colegio Médico de Vigo. Al correrse la bandera de Galicia que las cubría con lazos en las que campeaban los colores nacionales, la banda de música contratada ejecutó el himno regional y a su terminación, la Marcha Real, disparándose potentes salvas de bombas. Los discursos estuvieron a cargo del alcalde de Lavadores, del presidente del Colegio Médico y de los doctores Paz Varela y Amoedo.

Cesáreo Corbal Lema no salió de su casa en tanto duró la ceremonia. Sin embargo, un episodio que sucedió durante el homenaje puede dar idea de lo que fue para mucha gente aquel médico oriundo de Dumbría. Ocurrió cuando se acababa de descubrir la primera lápida. Una anciana mendiga, que caminaba por delante de la casa donde aquella fue colocada, como la aglomeración de gentes era excesiva, se arrimó demasiado al borde de la acera y no viendo, quizás, bien donde ponía el pie, resbaló y cayó a tierra, y se dio un fuerte golpe en la cabeza contra una piedra que la dejó casi sin sentido. Dos de los individuos que estaban más cerca la cogieron en brazos y la trasladaron a una tienda próxima, en donde con aguardiente le friccionaron la cabeza, en la que no se veía herida externa alguna, dándose el caso de que la infeliz anciana era muy sorda y apenas oía lo que le preguntaban: De su boca solamente salían estas palabras:

-¡Ai, señor, canto ben me fan!

Cuando por fin la vieron repuesta, los dos individuos trataron de pagar a la tendera el alcohol utilizado, pero esta se negó en redondo a percibir cosa alguna. Y, a renglón seguido, añadió:

-¿Saben a donde iba esta mulleriña? Pois á casa de Corbal, donde todos os domingos lle dan de comer.

En esta casa de la calle Policarpo Sanz, fachada del Banco Pastor, a la que iba a comer la anciana mujer, es la que en la actualidad está colocada una lápida que presenta en bajorrelieve un busto y el siguiente texto: «En esta casa ejerció su profesión con abnegado celo el médico don Cesáreo Corbal». 

Más homenajes por su valía y enorme generosidad

Al que llamaron «el médico de los pobres», tras fallecer el 8 de diciembre de 1952 a los 68 años por un colapso cardíaco por endocarditis, se ofrecieron dos homenajes más, agradeciéndole su humanitaria labor: en 1953 un monumento funerario en Pereiró, de Francisco Asorey y la placa ya señalada. Todo esto constituye una pequeña muestra de su labor de bienhechor, de un hombre que endulzó la realidad de los más necesitados. Un personaje conocido y respetado por su competencia profesional y su enorme generosidad con los más desprotegidos, que dio sentido a una entera biografía. En fin, que nuestra emigración, esta interior, llevó a la diáspora a valiosos hijos de la Costa da Morte, y de Dumbría en este caso, que dieron y dan lo mejor a otras tierras. Lo que no sabemos es la relación que pudo mantener a través del tiempo con su aldea de origen, Berdeogas.

Fuentes de este trabajo: Registros civiles de Dumbría y Exclusivo de Vigo; «El Concello de Dumbría tuvo solo tres alcaldes en 74 años», La Voz del 14 de marzo de 2010; «Lápidas y placas del callejero enseñorean el paisaje urbano», de Gerardo González Martín, en La Voz del 13 de septiembre de 1987; «XXXV aniversario de la muerte del doctor Corbal, el padre de los pobres», del mismo anterior, en La Voz del 6 de diciembre de 1987; «Una lápida», del anterior, en La Voz del 25 de abril de 2006; «En recuerdo de Cesáreo Corbal, el médico de los pobres», de Jorge Lamas, en La Voz del 17 de noviembre de 2007 y «Cesáreo Corbal, el dumbriés que fue calificado como el médico de los pobres en Lavadores-Vigo», de Jorge Lamas y Santiago Garrido, en La Voz del 13 de enero de 2016.

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