Entregada al Museo do Mar de Vigo el ánfora de Corcubión

Xosé Ameixeiras Lavandeira
X. Ameixeiras CARBALLO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

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La recuperó David Martínez, al que le vino envuelta en la red

25 dic 2020 . Actualizado a las 16:55 h.

David Martínez Bau halló a mediados de noviembre un ánfora antigua en aguas próximas al Cabo Cee. La entregó al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) de Corcubión, que ayer informó de que la pieza histórica ya está en el Museo do Mar de Vigo. Se hizo cargo de ella de forma oficial Aroa Vargas, ayudante de conservación de la institución viguesa.

El pescador andaba a los trasmallos al sur del cabo corcubionés. «Estaba moi preto de terra. É moi estraño que ninguén a vise antes», dice David, que en el primer momento incluso se llevó un pequeño susto porque creyó que se trataba de una calavera. El ver que no, la depositó en su barco, el Tadima, y cuando llegó a tierra la limpió y ya percibió que se trataba de un objeto de importancia histórica.

En ningún momento pensó en quedársela para él. «Houbo xente que me dicía que podían darme cartos por ela, pero eu prefiro que a vexa a xente», explica sobre su actitud de haber puesto el hallazgo en conocimiento del Seprona. Los agentes, al tener conocimiento de los hechos, le pidieron a David Martínez que le enviase una fotografía de la vasija con el fin de pasársela a la Dirección Xeral do Patrimonio de la Xunta. Tras la revisión de la imagen, los técnicos de la Administración autonómica la identificaron como una «botija de media arroba», posiblemente perteneciese a alguno de los barcos de la Flota de Padilla que el 28 y 29 de octubre de 1596 naufragaron en la costa fisterrana. Habían salido de Sevilla y de Lisboa para combatir contra los ingleses y un fuerte temporal echó al fondo a más de 25 naves y se perdieron miles de vidas humanas.

La Guardia Civil se hizo cargo de la pieza, la custodió y la entregó al Museo do Mar de Vigo de acuerdo con las indicaciones de Patrimonio. De este modo, se puso fin a un proceso que siguieron otras elementos patrimoniales hallados en las aguas de la Costa da Morte.

De hecho, el propio David Martínez manifestaba ayer que es una pena que en la Costa da Morte no haya un museo de los naufragios en los que la gente de la comarca y los visitantes puedan ver las piezas de todos los accidentes marítimos de este litoral. «A min gustaríame que a puidesen ver o nosos veciños», apuntó. Es una aspiración que tienen muchos, pero las instituciones siguen sin ser capaces de articular un medio para que el patrimonio subacuático de la Costa da Morte sea puesto en valor en su origen.