La hostelería de Vigo: «Cada café es oro»

Pese a la reapertura con limitación de aforos y horarios, y al mal tiempo, la clientela más fiel regresó a los locales


Vigo

La salud mental de la población y el bolsillo de los empresarios lo necesitaban. Lo dicen los clientes y los dueños de locales. Al mediodía, restaurantes del centro y del entorno del mercado de Teis completaban rápidamente el aforo permitido. «Nos echaban mucho de menos, sobre todo la gente mayor por el chiquiteo», aseguraba Sandra Goberna, del restaurante Ben Feito.

La hostelería de Vigo reabrió con todas las limitaciones (al 30 % los locales y al 50 % las terrazas) sus puertas ayer por la mañana, coincidiendo con un día de lluvia y frío intenso, en el que incluso se registró alguna granizada. Esto motivó que las terrazas apenas se utilizasen. Pero muchos clientes tenían ganas de volver y desafiaron al mal tiempo para frecuentar su cafetería de referencia. Es el caso de José Antonio Moreno, que poco después de las nueve de la mañana leía en un bar de Bouzas la crónica del incendio del buque hundido en los muelles anoche. «No es lo mismo tomar el café en casa tú solo, mirando las cuatro paredes, que salir y charlar con algunos amigos», decía. Moreno asegura que la hostelería no tiene la culpa de los contagios. Dentro del local, Nacho Sobreiro había colocado unas cintas rojas para que los clientes no se aproximasen a la barra. Unos carteles dejaban claro que el aforo en el interior tan solo era de un tercio de la capacidad. A las 9:30 de la mañana Nacho ya había servido una decena de cafés y aseguraba que «por ahora la reapertura está yendo bien».

Debido al aforo, Ángel Manuel comía en la terraza una empanadilla mientras se quejaba de las limitaciones en la hostelería, soportando el frío e intentando guarecerse de la lluvia: «Luego entras en los autobuses de Vitrasa y ahí está todo el mundo junto».

No todos los locales abrieron sus puertas. El emblemático bar La Rubia, situado frente a los astilleros, mantenía la rejas y se echaban en falta los grupos de obreros arracimados en torno a un velador tomando cafés o cervezas después de haber estado trabajando en la calderería de un crucero.

El presidente de la Federación de Hosteleros, César González Ballesteros, ya había vaticinado que muchos no iban abrir porque no les compensaba. Al que sí le valió la pena fue a Jorge Arias, de la cafetería Jamaica, en el centro comercial A Laxe. «Desde que hemos abierto a las nueve de la mañana ha venido mucha gente a desayunar, lo malo es que no podemos usar la terraza porque hace mucho frío y muy mal tiempo», decía el camarero, que ha sufrido un ERTE junto a 10 compañeros ante este último mes. Otras cafeterías del centro mostraban también las ansias que tienen los vigueses de volver a la normalidad y socializar en sus barrios.

«Cada café es oro para algunos hosteleros», señala César González Ballesteros, que valoró positivamente la reapertura de los establecimientos aunque, a su juicio sea insuficiente abrir solamente hasta las 17.00 horas. El presidente de la Federación Provincial de Hostelería, que engloba a más de 8.000 establecimientos en Pontevedra, de los cuales un millar se encuentra en Vigo, señala que «lo que pedimos es una apertura total». Para Ballesteros, el principal problema que tiene el sector es que carece de capacidad para negociar. Pone de relieve que muchos locales no han podido abrir hoy porque no les ha dado tiempo desde la publicación del decreto el jueves en el Diario Oficial de Galicia para poner a trabajadores después de un mes cerrados.

El presidente del sector en la provincia reconoce que en hostelería «hay de todo». Algunos establecimientos funcionan bien al mediodía pero hay otros que cuando hacen caja son los viernes y los sábados por la noche y esos no pueden abrir: «Otros son demasiado pequeños y apenas tienen capacidad y, en días como hoy, las terrazas son como si no existieran». Por estos motivos, muchos establecimientos no abrieron sus puertas. Los cierres perimetrales también hacen que se mantengan muchos negocios cerrados y con personal en ERTE.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, instó a la prudencia en el regreso del sector: «Hay que cumplir de forma escrupulosa porque el virus es muy traidor».

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