Un grupo de artistas reivindica el scalextric que Vigo hizo suyo para uso sociocultural

La exposición prevista para este mes en F**k This Studio se pospone a enero por la pandemia y aunque ya hay 15 obras seleccionadas, aceptaran alguna más


vigo / la voz

Una cosa era el scalextric, el mamotreto futurista que quiso hacer volar los coches poniendo la circulación vial a alturas imposibles (aunque nunca se llegó a usar), y otra cosa fue lo que los ciudadanos, al final, hicieron con él. Basada en esta idea nace la exposición Scalextric Sí, que será la primera colectiva que albergue el nuevo espacio creativo F**k This Studio, en las galerías del antiguo cine Plata. Como explica el artista Ash Santos, coordinador del proyecto al que le animó el grafitero vigués más internacional, Nano 4814, es una reivindicación no exactamente de esa estructura «leviatánica y desconocida para la mayoría de los vigueses de hoy, sino de la apropiación que los ciudadanos hicieron de ella».

Santos, que ha llegado con sus obras hasta Los Angeles, añade que «ha coincidido bastante bien plantearlo ahora porque este Ying tiene su Yang, que son las rampas que acaban de instalar en la Gran Vía». Para el vigués que actualmente compagina su trabajo como profesor de Plástica con el doctorado en Bellas Artes, « ambas estructuras parten del mismo concepto: la modernidad y el progreso mal entendidos. En aquel momento el progreso era tirar edificios modernistas para construir moles de hormigón y ahora se tiende hacia gadgets tecnológicos, coloristas, y palabras estereotípicas como embellecer e humanizar se usan para justificar este tipo de propuestas».

La idea de la exposición parte de una convocatoria abierta porque lo que se pretende es facilitar la participación de artistas de todas las disciplinas y conjugar varias visiones, Enumera Santos la de los artistas que lo vivieron en primera persona, «y ahí tendríamos un contexto más relacionado con la Movida pero también con la entrada de España en la UE o la reconversión industrial y la Transición española»; luego la generación puente, «que podría ser la mía o la de Nano4814, que hablaba de la figura del scalextric como algo que le recordaba al centro de Nueva York, una fabulación que luego influyó en gente relacionada con producciones artísticas en la calle, y luego están los que no tenían ni idea de qué era aquello y se montan la película», aclara.

La convocatoria estaba cerrada pero como la pandemia y las condiciones para exponer les han hecho retrasar la fecha de inauguración, y estudian cómo hacerlo, todavía aceptan alguna obra si la consideran interesante. Los nombres de los seleccionados todavía no los han hecho todos públicos. En el listado hay alrededor de una quincena de autores. Entre ellos, Víctor de las Heras, «que hizo las fotos de la época clave, con Siniestro Total debajo. También tenemos obra de Alberto Ardid, que aporta otra visión, muy crítica y retranqueira, como él», avanza.

Ash Santos indica que con ánimo de polemizar, «que reconozco que me chifla», había establecido una relación entre el derribo del scalextric y la caída del muro de Berlín, como dos elementos a priori negativos que, con su destrucción, provocaron cambios socioculturales, cada uno en su escala y contexto. Santos explica que entiende el vial vigués como una estructura con connotaciones muy negativas, «simboliza la dependencia automóvil, el progreso mal entendido, el despotismo del ‘vamos a colocar esto aquí porque sí, pero luego la ciudadanía lo convirtió en otra cosa, Vigo hizo de las suyas, viguesadas fuera del control de los políticos que se apropian de esas ideas, pero mal, porque no tienen la espontaneidad de la gente». Así, recuerda que el scalextric terminó usándose para cosas como aprender a montar en bicicleta, para que los hippies hicieran un mercadillo debajo o como soporte de reivindicaciones sociales. «Juan Pérez Aguirregoikoa, con obra en el Guggenheim, hace una lectura en clave irónica», añade. Santos opina de este elemento urbano que «nació fuera del contexto del arte, pero terminó siendo un punto plástico muy potente, como las pintadas y los carteles que siempre tenía un lugar que además terminó siendo el paraguas de la vida, el lugar en el que recogerse tras las largas noches de El Manco y alrededores. Ahora hay otro tipo de paraguas institucional colorista, moderno en el peor sentido de la palabra, artificial. Aquello también lo era, pero la gente lo hizo orgánico y suyo», resume. La muestra recogerá las obras en un catálogo como un fanzine de la época, de folio y fotocopia.

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