«La peste que azotó Vigo en 1598 solo dejó 22 de las 800 casas existentes sin infectados»

Jorge Lamas Dono
JORGE LAMAS VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

M.MORALEJO

Antonio Giráldez presenta una historia novelada de la gran epidemia que asoló la localidad a finales del siglo XVI

04 nov 2020 . Actualizado a las 02:19 h.

El auditorio municipal será hoy, a las 19.00 horas, el escenario de la presentación del libro 1598: La peste en Vigo (Editorial Elvira), del historiador y vicepresidente del Instituto de Estudios Vigueses, Antonio Giráldez Lomba. Se trata de un historia novelada sobre la gran peste que asoló Vigo a finales del siglo XVI, en la que el autor establece un paralelismo con la actual crisis sanitaria del coronavirus, aunque las situaciones son muy diferentes.

-¿Es un libro pensado a raíz del inicio de la pandemia?

-No. fue una coincidencia. Estaba investigando sobre la peste en Vigo en el siglo XVI y me pareció que el brote más interesante fue el de 1598. Fue una época en la que coincidieron muchas desgracias. Hacía poco que Drake había atacado Vigo en 1589, se sucedieron años de hambre en el campo y en el mar hubo poca pesquería.

-¿Cuál es el punto de partida?

-Son dos documentos que encontré en el Archivo Diocesano de Tu. Uno es el informe que el prior de la colegiata, Gregorio Servido, firma de los daños que causó en Vigo el corsario inglés Francis Drake. Y luego me encuentro con otro documento, el acta de octubre de 1598, en la que el cabildo de la colegiata decide ausentarse de la villa por el brote de peste. Se marchan cuatro clérigos y el prior Gregorio Servido, pero hay otro que se queda, Juan Álvarez, un auténtico héroe; es un racionero que se arriesga a resultar infectado para dar consuelo espiritual a los feligreses afectados.

-¿Cómo articula el relato?

-Hay piezas del puzle que son de historiador, y, por vez primera, piezas que son de trama literaria. Voy mezclando una cosa con otra y en el epílogo las voy distinguiendo. Por ejemplo digo que el prior se va de Vigo, pero no se sabe a dónde se va, Yo me imagino que se va a San Salvador de Coruxo donde hay una iglesia románica con casa rectoral. Imagino que allí se queda y tiene tiempo para escribir. Y esa crónica será la esencia de ese viaje al pasado. Es un viaje, que como se ve por los tipos de letra diferentes, al pasado y otro contemporáneo, en el que va a aparecer el coronavirus, que se escribe con otro tipo de grafía para que el lector no se confunda.

-¿Qué importancia le da a la forma de divulgar la historia?

-El público más amplio es el que lee novelas, y además creo que el conocimiento histórico hay que divulgarlo, de nada sirve que se quede en los archivos. A los historiadores nos falta llegar a más gente; hay que gente que nos leería si encontrara una fórmula en donde la ficción jugara algún papel.

-¿Fue muy grave la incidencia de la peste en Vigo?

-Tengo que quedarme con la parte de ficción, lo digo porque en la crónica de la época, va a decirse por boca de Gregorio Servido, y lo han repetido historiadores, como José de Santiago, que de las 800 casas que había en lo que sería el casco histórico de Vigo solo quedaron 22 en las que no hubo casos de infección por peste. Entonces, no tuvieron que esperar por una vacuna, como ocurre hoy en día, no tenían otro consuelo que el espiritual. Así, serían unas 3.500 personas las que fueron infectadas. Si suponemos que la mayoría resultaron muerta, pues estamos hablando de un bajón demográfico descomunal.

-¿Cómo se imagina a Gregorio Servido, el prior cronista?

-Me imagino que es un hombre que conoce perfectamente la vida de sus feligreses y sé que es familiar de la Inquisición; debe ser una persona rigurosa, pero también presa del pánico cuando decide ausentarse de la villa. Creo que era una persona muy importante en el día a día del casco viejo de Vigo, muy sabedor de lo que ocurre, y yo me lo imagino como una persona de carácter, pragmático, pero sensible a los problemas de sus feligreses.