5.400 vigueses se inscriben en el registro gallego para optar a un piso

Los aspirantes de Vigo suponen tantos como la suma del resto de las ciudades


vigo / la voz

Vigo sigue siendo la ciudad de Galicia con más demanda de vivienda, según figura en el registro único gallego de demandantes. En total son 5.426 los vigueses anotados, una cifra que casi iguala a la suma de las otras seis ciudades gallegas, con un total de 5.836. Buena muestra de la escasa movilidad inmobiliaria es que el número de inscripciones es similar al de hace una década.

El dato confirma la necesidad que existe de viviendas de todo tipo, pero sobre todo, sociales. Lo demuestra que la mayoría de las peticiones se decantan por esta opción, en concreto 4.261. La demanda supone el doble que la existente en A Coruña, que ocupa el segundo puesto, y desvela que cada tres gallegos que aspiran a hacerse con un piso, uno es de Vigo.

La mayoría de los solicitantes optan al régimen de alquiler (3.101), resultado del encarecimiento de los últimos años y de la escasez de oferta existente en la ciudad. De hecho, muchas de las ayudas solicitadas por las familias a las organizaciones sociales tienen como objetivo pagar los arrendamientos, como constata Cáritas Diocesana de Tui-Vigo. Cada vez son más las personas que temen verse en la calle, pese a la pandemia.

Otras familias con mejores expectativas se han inscrito en el apartado de alquiler con opción a compra, en concreto 768, mientras que solo 392 quieren acceder directamente a la propiedad.

También contrastan los miles de familias que pretenden vivir en una vivienda social con las 745 que aspiran a promociones privadas. En esta ocasión, la mayoría de los demandantes quieren convertirse en propietarios (563).

La situación mejorará, aunque de forma muy paulatina, con 33 viviendas sorteadas por el Instituto Galego da Vivenda e Solo, IGVS, en la calle Ignacio Grobas. Se trata de 25 pisos de tres dormitorios, cuatro con otras tantas habitaciones y dos pisos de dos dormitorios, además de otros tantos para personas con movilidad reducida.

A los anteriores se sumará otra tanda de viviendas sociales, sorteadas de forma directa por la Xunta, a las que se podrá acceder a partir del próximo año a medida que vayan quedando libres por diversas circunstancias y estén disponibles.

También en los municipios del área metropolitana de Vigo hay necesidad de viviendas, como demuestra el registro único de demandantes, en el que están inscritas medio millar de familias, Destacan O Porriño y Cangas, con 105 y 80 peticiones.

En el polo opuesto figuran los municipios de O Covelo, Fornelos de Montes, Mondariz Balneario y O Rosal, donde solo hay un único solicitante.

Por provincias, de nuevo la de Pontevedra encabeza el registro con 7.547 anotados, frente a la de A Coruña, con 5.128. Le sigue Lugo, con 1.651, y en la cola, Ourense, con 454.

La inscripción en el registro único de demandantes del Instituto Galego da Vivenda e Solo es imprescindible no solo para acceder a viviendas sociales, sino también para las de promoción pública de núcleos rurales y cascos históricos, así como para promociones privadas de régimen especial, general y concertado.

Buena parte de las solicitudes que se presentan son descartadas precisamente por este motivo.

Otra de las razones más frecuentes del rechazo es no presentar los datos económicos o hacerlo de forma incorrecta, ya que es imprescindible conocer los ingresos familiares para pasar la criba. El hecho de salir agraciado en el sorteo es, en principio, provisional hasta que no quede demostrado que se cumplen todos los requisitos. De no ser así, el aspirante quedará excluido de forma definitiva, algo que ya ha sucedido en varias ocasiones.

«Es lógico que se opte más a comprar vivienda libre por los precios razonables»

Conoce muy bien el sector y por eso Javier Garrido, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios, Aproin, lleva años diciendo lo mismo que dice ahora: «La demanda de vivienda en Vigo y su zona es muy superior a la oferta al llevar mucho tiempo sin construir de una forma significativa, solo operaciones concretas que no resultan suficientes para cubrir la necesidad que hay desde hace años».

Entiende que si no abundan las solicitudes de compra de vivienda pública es porque la gente se encuentra con serios problemas de financiación. Esta circunstancia hace que muchas personas opten por la compra de vivienda libre para la que encuentra más facilidades en las entidades bancarias, lo que hace que el pago de una hipoteca venga a suponer el precio de un alquiler, máxime con la subida experimentada en los últimos años.

«El 90 % de la vivienda libre de Galicia se vende por debajo del módulo, son precios razonables, nada disparatados. La gente prefiere invertir los ahorros en ese tipo de oferta, que además no tiene restricciones como las de protección», comenta Garrido.

Destaca que, en general, «los promotores promueven para vender, no para alquilar. En Galicia es escasa la vivienda nueva para alquilar», añade. Tiene claro que el suelo para vivienda pública cada vez irá más destinado a cooperativas, de esa forma se eluden restricciones y se optimiza mejor el precio. Reconoce que el Plan General da seguridad jurídica, pero que aún le quedan dos o tres años. Pasado ese tiempo cree que se verá una reacción clara, aunque no se atreve a predecir con los tiempos que corren.

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