La plaza de la estación se convierte en párking y escombrera de obras

Aunque será reformada, los vecinos se quejan de años de creciente abandono y descuido


vigo / la voz

«No sabía que nos quedábamos sin poder usar esta plaza para que aparcaran los que trabajan en las obras, que son tantas que ya no sé de cuál de ellas puede ser: el centro comercial, la estación de autobuses, el túnel de Lepanto, la calle Bajada a la estación, la acera de Urzaiz... », critica con sorna Fernando G. un vecino de la calle Lepanto sentado en uno de los tres bancos que quedan en un espacio que antes reflejaba cierta placidez en medio del ajetreo de tráfico que la rodea, al estar en pleno centro de Vigo.

Lo cierto es que la plaza a la que se refiere, la de la estación de tren, bajo el muro de Urzaiz y frente a la glorieta de la que arranca la calle Alfonso XIII, tiene los días contados.

Oficialmente esas obras aún no han empezado, pero nadie lo diría. El hombre se queja de que desde hace casi dos años el deterioro de este céntrico espacio es «más que evidente. Entiendo que se hagan obras y que cuando se hacen hay molestias inevitables, pero es que esto no es normal», señala enumerando algunas de las quejas, como que «ya han dejado de limpiarla, como si no se usara y hay residuos metálicos, tapas de cristal y focos de suelo rotos desde el año pasado». Advierte añadiendo que lo último está a la vista: «Se ha convertido en un aparcamiento para los que trabajan en la zona. Me parece una usurpación del espacio público que no nos merecemos porque además, en este barrio escasean los parques», justifica.

«Si aquí hubiera más edificios, ¿qué harían?. Que vayan a reformar la plaza no da derecho al ayuntamiento a arrebatarle a los ciudadanos un lugar que es de sus habitantes hasta que no empiece la obra. Es nuestro, no es de Vialia ni de Ceetrus ni de Edelne ni de la Xunta», argumenta.

En el lugar hay coches aparcados coches todos los días, en ocasiones, más de una decena de vehículos que no están rotulados ni ejecutando labor alguna en la plaza. «Se meten incluso entre los árboles, mientras hay personas sentadas en el espacio público, en el escaso que les queda», certifica Pilar López, antigua usuaria de la plaza, que ahora evita «porque es un peligro y es desagradable». La mujer acude a por su coche al párking de la estación. «Y la verdad es que me enfada bastante ver estos coches aquí, al lado de este enorme cartel que señala un párking público a tres pasos, porque yo cada mes pago casi cien euros en este aparcamiento, que, por cierto, también está hecho un asco con la obra de Vialia».

En la explanada adyacente también hay aparcadas numerosas motos, en un espacio que también pertenecía a los peatones. Cada día cientos de personas, usuarias de los trenes, usan ese camino para subir a Urzaiz o seguir por Lepanto. Los que llegan a la ciudad y a esa calle llena de hoteles, es la primera deprimente impresión que se llevan.

El Concello anunció hace ahora un año, en octubre del 2019, que «porá a disposición das obras dos accesos e da estación do AVE unha parcela na rúa Alfonso XIII para colocar provisionalmente casetas que faciliten a operatividade dos traballos». Pero no fue así exactamente. Las casetas nunca estuvieron en una «parcela», sino en la propia plaza de la estación, estibadas en dos alturas, dejando la mitad del espacio inutilizado y la parte de atrás convertida en una escombrera que los adjudicatarios de la obra no limpian y el Concello, tampoco.

El proyecto de construcción de los accesos a la nueva estación incluyen una plaza pública. Incluyen también un túnel -para el que ya han comenzado las catas y las visitas de peritos a los edificios para tomar nota del estado previo de las casas-, y accesos a la entrada y la salida de la autopista.

Un espacio con 17 árboles de gran porte, entre ellos, ocho catalogados como singulares

El abandono de la plaza de la estación comenzó en el 2012, cuando se cerró la estación de tren de Urzaiz para ampliar el proyecto y solo daba servicio la de Guixar. La plaza cuenta actualmente con 17 árboles de gran porte (ocho palmeras datileras protegidas y catalogadas por el propio Concello de Vigo, seis liquidámbar, tras (y tres camelios). Ya hubo más. En el Catálogo das árbores singulares do Concello de Vigo, editado en 1999, aparecen clasificadas una quincena de palmeras datileras (Phoenix dactylífera) cuya longevidad situaban hace ya cuatro lustros entre 60 y 80 años. Los árboles que aparecen en este catálogo se consideran no sustituibles, es decir, que por su desarrollo o edad no se pueden reemplazar por otros semejantes procedentes de viveros.

El Concello anunció en el 2019 la licitación de las obras de todo el conjunto (accesos, túnel, plaza, etcétera) con un presupuesto de 11,8 millones de euros (de los que ADIF asume el 74,15 %, el Concello el 21 % y la Xunta el 4,6 %.

«Pastiche»

En la última visita a la obra de la estación diseñada por el arquitecto Thom Mayne, el alcalde le propuso que la fachada de piedra de la antigua terminal (de la que no queda ni la mitad, tras más de 20 años tiradas en la estación vieja de Redondela) se reproduzca junto al muro de la Plaza de la Estación. «Ten o problema de que a fachada sobresae, pero por sorte é un pastiche, polo que suxire arrimalo contra as escaleiras e así pódese entrar», explicó en su día Caballero. El arquitecto también recibió el encargo de diseñar el ascensor que sustituirá a las escaleras que unían Vía Norte con la plaza.

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