«No podemos regalar nuestro trabajo, en Vigo hay cuestas, montes y lluvia»

Tras parar tres días, esperan la decisión del Supremo sobre los «riders» de Glovo


VIGO / LA VOZ

Hasta 55 repartidores de comida a domicilio de Uber Eats, los llamados riders que recogen pedidos a través de una aplicación de móvil, se han rebelado en Vigo contra su plataforma por los sorpresivos recortes en sus bonos y beneficios que supuso un tijeretazo del 50 % a sus ingresos. Tras tres días de parón, la presión obligó a la plataforma a enviar a la ciudad gallega a una comisión de representantes desde Madrid y Barcelona para escucharles. El motorista venezolano Joaquín Escobar (Caracas, 1965) está satisfecho y a la espera de conocer la decisión que tome el Tribunal Supremo respecto a la reciente sentencia contra Glovo que equipara a los riders con falsos autónomos. «Las cosas van a cambiar en el futuro», dice.

-¿Qué fue lo que pasó?

-No podemos regalar nuestro trabajo y exponer nuestras vidas en la carretera o enfrentarnos al covid en la calle y vivir en riesgo sin recibir una compensación. En Vigo hay cuestas, montes y lluvia. Amenazamos con apagar nuestras aplicaciones para que la plataforma no pudiese atender sus compromisos con los restaurantes. Esto generó alarma y enviaron a un negociador a Vigo.

-¿Qué reclaman?

-Queremos retornar al modelo de antes de la pandemia, que nos motivaba para competir con Glovo, Just Eat o Deliveroo. Queremos que la aplicación nos dé beneficios. Ahora, algunos riders de Uber Eats están abriendo cuentas en Glovo para migrar a esta plataforma porque allí pagan tiempo de espera, distancias o bonos por lluvia. Los multiplicadores se disparan y lo hacen más atractivo para el rider. Uber Eats no está pagando bonos y si se le restamos a nuestros ingresos las ganancias no nos dan para pagar autónomos.

-¿Qué le dicen al negociador?

-Pedimos que no nos madruguen ni que nos hagan cambios radicales sin consultarnos. Queremos que nos respeten, que no nos digan que si no queremos el nuevo modelo económico que nos vayamos. Pasamos de ser falsos autónomos a ser empresarios que prestamos un servicio de reparto. Nos hacen estar asegurados, tener la documentación en regla y nos persiguen para demostrar que cumplimos. Ahora nos fuerzan a abandonar y que queden los tontos más necesitados y que serán más precarios.

-¿Cómo reaccionaron?

-Somos un grupo de trabajadores de esta ciudad que nos preocupamos por la precarización del empleo y nos vimos reflejados en otras 26 ciudades. Intentamos hacer ver que Uber Eats actúa mal.

-¿Por qué?

-Uber Eats en la pandemia y la postpandemia honró sus compromisos pero luego borraron del mapa todos los multiplicadores, los beneficios y las motivaciones, que era lo que nos mantenía. Corremos el riesgo de que los usuarios se inclinen por plataformas más viables.

-¿Cómo es su jornada?

-Cuando encendemos la aplicación en el móvil empieza la rueda de asignación de pedidos. Podemos estar dos horas sin pedidos porque en Galicia hay la siesta, en la que el rider no hace nada.

-¿Cómo es el ritmo de trabajo?

-Vemos que hay una desconexión entre los parnets [los restaurantes asociados] y la empresa. En el 90 % de los pedidos, el repartidor tiene que esperar hasta 45 minutos. Pierde una hora y si es a las once de la noche se cerró el ciclo y acabó la noche.

-¿Cúanto ganan al día?

-Hará un par de meses, había días en que podíamos ganar 50 o 70 euros y entre 180 y 300 en una semana pero ahora, con los recortes, no más de 15 o 20 al día. Esto no da para pagar autónomos, como mínimo 150 euros al mes, ni el mantenimiento del vehículo ni la gasolina. Se disparan los números y estamos en pie de lucha, aunque ahora vamos a esperar a la decisión del Supremo.

-¿Qué falla en el modelo?

-Uber Eats tiene un esquema central que funciona en grandes ciudades como Madrid o Barcelona pero que no encaja en Lérida, Pontevedra o Vigo porque son pequeñas y con sus peculiaridades. Vigo tiene muchas cuestas, las cercanías están en las montañas y llueve mucho. El pago al repartidor se debe personalizar y hacerlo más realista o atractivo sin que te sientas engañado.

-¿En qué se distinguen de Glovo?

-Nuestra ventaja es que podemos apagar y encender la aplicación en la franja horaria que queramos de 11 a 24 horas. Hay una competencia feroz y algunas empresas tienen mejores ofertas y locales asociados que atraen a más usuarios y repartidores.

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