55 repartidores de Uber Eats de Vigo se rebelan contra la precariedad

Los «riders» planean hacer hoy una concentración tras perder el 50 % de ingresos


vigo / la voz

Todas las noches, decenas de motoristas y ciclistas se despliegan por la ciudad de Vigo con una caja-mochila al hombro para llevar la cena a los hogares vigueses. Son los llamados riders, una nueva fórmula de trabajo que tiene su origen en las plataformas digitales de Silicon Valley y que consiste en conectar al usuario con el repartidor a través de una app.

Hasta 55 repartidores autónomos que trabajan en la plataforma Uber Eats se plantean ir a la huelga. La razón de esta movilización es que se quejan de la precarización del empleo y la eliminación de los multiplicadores, los bonos y promociones. Según un afectado, estos recortes han traído como consecuencia la disminución en más de un 50 % de sus ingresos semanales.

El repartidor Joaquín Escobar explicó ayer que hasta 18 de las 26 ciudades donde está presente Uber Eats en España se han sumado a las protestas laborales por los recortes. En el caso de Vigo, estuvieron ayer por la tarde varios coordinadores de la movilización estudiando las medidas. Una de las ideas que cobra cuerpo es que hoy mismo realicen una concentración en Vigo, decisión que estaban ultimando en una reunión de coordinadores que se celebró anoche, al cierre de esta edición.

Los vigueses están en comunicación con otros autónomos donde está activa esta plataforma. Están unificando criterios para hacer los paros locales y puntuales que serán previos a un «parón nacional» contra la «imposición unilateral» de estos recortes económicos por parte de Uber Eats.

Los repartidores de Vigo, los llamados riders, funcionan como asociados a la plataforma y esta les pone en contacto con sus clientes. La idea es que cualquier persona que tenga moto o bici pueda trabajar en su tiempo libre, durante unas horas al día, y ganarse un dinero. En su aplicación de móvil recibe una orden de pedido, va a buscarlo y lo entrega en la dirección asignada. Los pagos se hacen por Internet y el repartidor cobra su comisión por parte de la plataforma.

Desde hace años se discute en los tribunales si este tipo de trabajadores son unos falsos autónomos. Una de las claves es que la plataforma es la parte fuerte del negocio y puede presionar para exprimir a los repartidores.

Es aquí donde surge la protesta porque si la profesión de repartidor ya era precaria en sí misma, ahora lo es más porque, según los empleados, les impondría un empeoramiento de sus ingresos.

Estos recortes llegan como un jarro de agua fría en Vigo porque durante la pandemia muchos riders pararon de trabajar porque no era rentable, ya que los restaurantes de comida rápida que ordenaban los pedidos estaban cerrados y solo trabajaban unas pocas pizzerías y bocaterías que tenían su propia flota de motoristas.

Huelga en Ourense

En Ourense, el pasado día 11, hubo una concentración de riders. Cerca de cuarenta repartidores de Uber Eats convocaron una huelga durante todo ese fin de semana. La protesta, que comenzó el pasado viernes se hizo como medida de presión por lo que consideraron un «trato injusto» por parte de la compañía. El malestar se debe a que en las últimas semanas vieron reducidos casi al 50 % los ingresos que reciben como compensación por llevar la comida a los domicilios.

«Con las nuevas condiciones que nos han impuesto, pasamos apuros hasta para pagar la cuota de autónomos», explicó Omar, uno de los afectados. El sistema de bonificaciones de la multinacional abona entre 38 y 40 céntimos de euro por cada kilómetro recorrido. A mayores, tenían bonificaciones por desplazamientos más largos. Ellos deben hacer frente a los gastos.

«Salíamos mejor beneficiados antes de la pandemia, la situación es muy incómoda»

El repartidor Joaquín Escobar recuerda la época de bonanza antes de que comenzase la pandemia en marzo. «Salíamos mejor beneficiados antes de la pandemia, ahora vamos a sufrir una caída de ingresos, la situación es muy incómoda», afirma.

Escobar se ha unido a varios coordinadores para buscar la forma de realizar los paros en la mayoría de las ciudades donde opera Uber Eats. La idea es que «inicialmente el paro sea escalonado para llamar la atención» sobre su situación que se ha vuelto más precaria.

Tenían previsto hacer ayer una concentración pero la retrasaron a hoy, aunque todavía no tienen una hora oficial para hacer el paro. Escobar cuenta que es difícil localizar a todos los repartidores para hablar con ellos porque la mayoría solo sale a trabajar de noche. Hay que contactar con ellos en pequeños grupos, a medida que coinciden en la calle, para que hagan correr la voz y se muevan entre todos para llevar a cabo la tentativa de concentración.

La imagen de varios repartidores esperando a la puerta de bocaterías o locales de comida rápida se ha convertido en una imagen usual, no solo de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, sino también de Vigo. En apenas un par de años, la figura del repartidor se ha convertido en una imagen familiar debido a las múltiples plataformas que recurren a ellos: desde Amazon hasta Glovo o Deliveroo, entre otras.

Las protestas contra Uber Eats se remontan a mayo y han estallado en varios países. El motivo siempre es el mismo: los recortes y la precarización.

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