El lujo vigués sobrevive al virus

Los negocios locales con productos exclusivos celebran la fidelidad de los clientes y el éxito en sus ventas. Pisos de alto «standing», joyas y cochazos tienen demanda en plena pandemia


vigo / la voz

Resulta difícil encontrar un sector económico que no se haya visto sacudido por la crisis del coronavirus. El lujo es uno de ellos e, incluso, en algunos casos, como son los negocios inmobiliarios, celebran un «sensible» aumento de clientes.

En Vigo, los empresarios que regentan negocios con productos exclusivos admiten el miedo que sintieron al conocer el estallido del estado de alarma y el progresivo cierre de locales. No obstante, la práctica mayoría coinciden en la fidelidad del cliente y en la satisfacción en el volumen de ventas. «El lujo no entiende de crisis», considera Fran Abad, ceo de la inmobiliaria AF Properties.

Uno de los aspectos distintivos de la presente recesión que asola a las economías mundiales, porque una pandemia implica a toda la comunidad internacional, son las restricciones en la movilidad. Las dificultades interpuestas entre territorios conllevan la reducción del tráfico monetario del sector turístico.

En este sentido, los empresarios con productos lujosos de Vigo apuntan que el motivo del éxito desde abril se debe, en gran medida, al consumo local, lo cual reflejaría la pujanza de la economía circular, beneficiosa para la ciudad. «Mucha gente tenía planeado viajar este verano y han decidido invertir ese dinero en una pieza buena», explica Manuel Pato, responsable de la Joyería Suiza.

De media, los hogares vigueses cobran 31.827 euros al año. Por encima de esta ponderación, los residentes del centro, desde calle Urzaiz hasta la Alameda, generan una renta familiar anual de 40.388. La cifra más alta, igualmente, se alcanza en el barrio de Canido, donde los ingresos por hogar ascienden hasta 48.076 euros. Precisamente, es la zona donde se concentran las viviendas más caras de la ría de Vigo.

«Este piso es como un chalet en la ciudad. Las ofertas han sido de extranjeros y locales»

Si bien la recesión del 2008 supuso un batacazo sin precedentes para el sector inmobiliario, en la crisis del coronavirus se sienten algo más resguardados. «La desconfianza por una posible segunda oleada ha motivado el interés y la compra de viviendas grandes», dice Frad Abad, ceo de AF Properties. «Hemos firmado un par de compras con las que estamos muy satisfechos», agradece.

Las propiedades en venta más caras que gestiona esta inmobiliaria se ubican en la zona de Oia y Coruxo, donde se alcanza el precio más alto por metro cuadrado. No obstante, en el corazón de Vigo, AF Properties también se encarga de la venta de un ático en el edificio número 11 de la calle Colón. Su precio es de 1.800.000 euros. Se trata de una de las pocas viviendas disponibles en el centro que roza los dos millones de euros. «Este piso es un chalet en la ciudad», aclara Abad para explicar los seis ceros.

Su afirmación no es para menos. El ático abarca en total tres pisos, interconectados por un montacargas privado. Su tamaño es de 420 metros cuadrados. Una de sus principales características es la claridad que ofrecen todos sus ventanales y la amplitud de todos los habitáculos. «Cada dormitorio cuenta con un vestidor y un baño propio», puntualiza el especialista en viviendas de alto standing. El estilo del ático es moderno, en colores blancos y cubiertas de madera.

«Existe mucho interés por esta propiedad. Por ahora, las ofertas que hemos tenido han sido de empresarios mexicanos y brasileños y de futbolistas», comenta Abad. «Pero también existe mucha curiosidad por este tipo de inmuebles por parte de matrimonios que viven en la zona de Canido y a los que una casa se les queda demasiado grande y prefieren volverse al centro», subraya el agente inmobiliario.

En la planta baja se encuentra una de las principales potencialidades de este ático: la habitación principal, acompañada por un baño cercado por cristaleras y ornamentado con una bañera de diseño tipo exenta. Tomándose un baño, el cliente puede observar la puesta de sol de la ciudad, con la iglesia de Santa María al fondo.

En la planta intermedia se ubica la cocina-comedor, también de dimensiones grandes y complementada con una terraza donde caben hasta diez comensales. En la otra parte de la planta se ubica el salón, recubierto por una cristalera grande desde la que se observa todo el barrio de Rosalía de Castro.

La planta superior está protagonizada por una azotea grande desde la que se puede apreciar una panorámica completa de la ría de Vigo, con las islas Cíes al fondo.

«En los años 60 veía estos coches como extraterrestres y ahora trabajo con ellos»

Como él, en España solo hay dos. Juan Lumbreras es el responsable de la empresa que lleva su nombre y que se dedica a la venta, restauración y mantenimiento de clásicos deportivos. «Desde el confinamiento el negocio ha ido sorprendentemente bien. Ya he logrado alguna venta», confiesa este apasionado del sector automovilístico. «Pero las expectativas no son del todo halagüeñas», añade. Parte de su negocio depende del mercado internacional, pero el propietario reconoce la fidelidad de sus clientes de Vigo, muchos de ellos empresarios.

Lumbreras comenzó con su negocio en el año 1998 y es el único de estas características en Vigo. «En los años 60 veía estos coches como si fuesen extraterrestres y ahora tengo la suerte de poder dedicarme a ellos», relata el gerente.

Por tratarse del único taller en Vigo y en Galicia especializado en el mantenimiento de deportivos clásicos, en sus interiores se pueden descubrir auténticas joyas como un Mercedes Pagoda del 1969, varios Jaguar de colección, un Renault S Turbo, otro Mercedes 600... «Anteriores a los años 50 tengo pocos. Trabajo más bien coches de los sesenta, que son de mi época, coches con los que soñaba, o de los 90, con los que se ilusionaban algunos de mis clientes», alega.

«Cuento con un equipo de mecánicos excelente. Son profesionales de toda España», alega el empresario para justificar el mimo con el que cuida los deportivos que conducen hasta su taller.

«Un 70 % del negocio lo dedico a la restauración de coches y el 30 % restante son vehículos que compro, arreglo y vendo», explica Lumbreras. En su taller admite, incluso, deportivos antiguos que debe arreglar desde cero.

El abanico de precios de este tipo de caprichos es amplio. «Pueden ir desde los 15.000 euros hasta varios millones», relata. «En Vigo no existe demasiada demanda. Comercializo con Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania... Por ejemplo, envidio la cultura automovilística que tienen en Portugal», confiesa Lumbreras. «En España somos pocos talleres especializados en estas joyas. Otro que conozco es en Cataluña», concluye el empresario, que recibe mucho cliente luso.

«Hemos vendido muchos Rolex por el parón de la producción en Suiza» 

La Joyería Suiza, que dispone de dos locales en Vigo, uno de ellos situado en el barrio de As Travesas y otro en la calle Venezuela, es una referencia en la venta de relojes y joyas de alta gama para hombre y mujer. Cuentan con una clientela consolidada, pero también son vendedores de confianza de empresarios de todo el mundo que frecuentan Vigo. «El estado de alarma nos sorprendió a todos, pero desde que hemos recuperado nuestra actividad estamos contentos con las ventas», explica Manuel Pato, uno de los responsables de esta empresa familiar.

 «Desde que reabrimos hemos vendido muchos Rolex, en parte, por el parón de la producción de las fábricas de esta casa en Suiza y porque ha habido algo de escasez de relojes de esta marca», precisa el prestigioso joyero. Joyería Suiza no cuenta con una plataforma en Internet, «pero ya la estamos produciendo», explica. Esta aclaración determina que las ventas las han hecho de forma presencial. Su futura plataforma digital le ayudaría a hacerse con un porcentaje de clientes internacionales. «Cuando hay escaseza, el lujo todavía es más escaso», alega el responsable de este negocio.

«Hemos atendido a clientes de México o Brasil, por ejemplo, pero también ha habido mucha demanda local», precisa Pato. En este sentido, el joyero entiende que «mucha gente tenía planeado viajar este verano se han decidido por invertir esos 4.000 o 5.000 euros en un reloj o una joya valiosa», todo ello a pesar de no haber contado con todos los eventos que podrían estar previstos en época estival como las bodas, uno de los principales recursos de las joyerías.

En su catálogo ofrecen una oferta amplia de productos, para diferentes tipos de públicos y gustos. «Tenemos incluso alguna pieza que supera los 150.000 euros», explica el joyero sin querer especificar demasiado. Desde marzo, Joyería Suiza celebra haber atendido a todo tipo de target. «Hemos cerrado compras con clientes que buscaban una alianza o un reloj más modesto, pero también hemos vendido piezas más prohibitivas», puntualiza. En este último tipo de productos de mayor valor económico, Pato aclara que también han sido clientes vigueses los que se han interesado por los precios más altos.

Joyería Suiza se hizo un hueco en la ciudad en mitades del siglo pasado y, por su historia, y compromiso con el trato personalizado a clientes, ya se han ganado un hueco en el mercado. En su catálogo, además de Rolex, disponen de piezas exclusivas de marcas europeas.

El negocio lo dirigen los hermanos Manuel y Pilar Pato y fue fundado por su padre en los cincuenta.

«Desde que se recuperaron las reuniones hemos vendido mucho. El buen vino nunca deja de consumirse»  

Escasos locales quedan en Vigo con tanta historia como este establecimiento que ha vivido tantas vidas. Mantequerías Arjeriz es el negocio al que se remite cualquier vigués que busque un buen vino. En sus mostradores se organizan, suntuosos, blancos y tintos, de aquí y de allá, «pero en su gran mayoría son vinos españoles, los más prestigiosos», subraya Marcos Marcote, responsable de este local histórico del centro de Vigo, junto a su hermano Martín.

Arjeriz tuvo la oportunidad de permanecer abiertos durante el confinamiento ya que, además de vinos, vende algunos comestibles tipo gourmet. «Durante el estado de alarma también recibimos a clientes. El buen vino nunca deja de consumirse», explica Marcos Marcote.

No obstante, el especialista en vinos aclara que fue durante la desescalada cuando recuperaron unos niveles de venta considerables. «Desde que se recuperaron las reuniones hemos vendido mucho. La gente venía buscando un buen vino para celebrar que se volvían a ver con sus familiares o sus amigos. Lo querían para celebrar cenas y comidas», especifica el responsable. «Desde abril hemos vendido variedades caras», celebran desde el negocio.

De entre toda su carta de vinos, los más caros tampoco han dejado de venderse. «Tenemos un Vega Sicilia por un valor de 295 euros», destaca Marcos Marcote. Se trata de un denominación de origen Ribera del Duero «de cuidadísima elaboración» que se vende en algunos portales de Internet por más de 400 euros. En Vigo, este vino de primera calidad también tiene su público. «Vendemos 12 unidades al mes. Sobre todo son empresarios internacionales que vienen buscando esta botella en específico. Y los clientes locales suelen comprarlo para ocasiones especiales como un 50 cumpleaños o un regalo de empresa», especifica el hermano de Arjeriz como su clientela habitual.

Otro de los vinos que destacan entre los demandados por su clientela más selecta es el Cirsion. «En la tienda tenemos uno de 245 euros del año 2015», explica Marcote. Este vino de la Rioja se deja envejecer durante 8 meses en barricas de roble francés. Su precio en los portales de Internet tampoco baja de los 200 euros.

A día de hoy, desde Mantequerías Arjeriz constatan que ya no tienen problemas por la distribución de vinos. «Durante la pandemia sí que resultó más difícil contactar con algunas bodegas porque estaban cerradas», explica Marcos Marcote. «Con la importación de los Oporto, que aquí gustan mucho, también tuvimos algunos percances», relatan desde la casa más histórica de los vinos en Vigo.

Además del vino, en Arjeriz tienen una amplia gama de destilados y espirituosos. «Mantenemos una pequeña sección de conservas, algún producto gallego y lo mínimo en charcutería», explican. Todo ello seleccionado con gusto.

«Contamos con una clientela fiel y las ventas están yendo bien» 

María José Nájera regenta, junto a su hermana, la Boutique María Teresa Tornero. Se trata de una tienda exclusiva en la que trabajan con firmas de moda de alta gama, muchas de ellas francesas o italianas, como Missoni, Valentino o la línea Studio de Max Mara. Es uno de los pocos locales en Vigo que mantienen este concepto de negocio. «Contamos con una clientela fiel. Después del confinamiento estuvimos muy satisfechas con el nivel de ventas. Ahora se han estabilizado, pero funcionan bien», explica la gerente al tiempo que agradece la acogida de sus compradoras. «Vendemos moda de gama alta, pero nuestro abanico de precios es variado», puntualiza María José Nájera.

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